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'Hágase Tu voluntad'

Pareja Guatemalteca reunida por la fe

CIUDAD VIEJA, GUATEMALA ? Para Julio y Sandra Zuleta, su fe les ha llevado

por una jornada tan dif&#237cil y empinada como las calles de su pueblo

natal de Ciudad Vieja, colocado al lado del Volc&#225n de Agua, en

Guatemala.

La familia Zuleta del Barrio Ciudad Vieja, Estaca Chimaltenango Guatemala,

se conocieron como adolescentes. &#201l era un presb&#237tero menos activo

que se hab&#237a criado en una rama peque&#241a y estaba indeciso en cuanto

a servir una misi&#243n. Ella era cat&#243lica practicante que entend&#237a

muy bien la importancia de las tradiciones en su familia.

Despu&#233s de salir como novios por un a&#241o, Sandra deseaba escapar los

problemas en su hogar y le pidi&#243 a Julio que vivieran juntos. &#201l

r&#225pidamente explic&#243 que eso era imposible y no era lo correcto.

"Eso me sorprendi&#243," dijo Sandra. "Si hubiera sido cualquier otro,

hubiera tomado ventaja de la situaci&#243n en la que me encontraba en ese

momento. Supe entonces que &#233l no era un joven cualquiera."

Tras los meses, la idea del matrimonio se hac&#237a m&#225s y m&#225s

atractiva para Julio. Pero no iba ser f&#225cil. Aunque no estaba seguro si

servir&#237a una misi&#243n, sab&#237a que quer&#237a un matrimonio en el

templo, y eso significar&#237a la conversi&#243n de Sandra.

"Le oraba al Se&#241or," dijo el Hermano Zuleta, "y le dec&#237a que la

amaba y que si &#201l quer&#237a que yo me casara por el templo, que &#201l

necesitaba ayudarme a convertirla.

"Pero dentro de m&#237 yo sab&#237a que as&#237 no tenia que ser. Yo

sab&#237a que no le pod&#237a pedir eso al Se&#241or cuando yo le estaba

fallando al no servir una misi&#243n."

Fue en ese entonces que un obispo diligente, Rafael Galindo, decidi&#243

invitar a Julio a su oficina una &#250ltima vez para hablar en cuanto a

servir una misi&#243n. El obispo explico que &#233sta era la &#250ltima vez

que &#233l tocar&#237a el tema de la misi&#243n con Julio. Si desde

all&#237 en adelante &#233l todav&#237a insist&#237a en no ir, las

consecuencias quedar&#237an con Julio. El obispo le hizo una promesa que si

serv&#237a una misi&#243n, &#233l ser&#237a m&#225s feliz en su vida de lo

que ahora pod&#237a imaginarse. Esa conversaci&#243n quedo grabada en su

mente hasta que finalmente, despu&#233s de varios meses, Julio decidi&#243

dejar todo en las manos de Dios y servir una misi&#243n. Le dijo a Sandra,

"Tengo que tomar una decisi&#243n muy importante en mi vida entre estar

contigo o servir al Se&#241or y para m&#237, el Se&#241or siempre

vendr&#225 primero."

Sentado en su hogar, el cual tiene una linda vista del cercano Volc&#225n

de Fuego, Julio recuerda, "Antes de salir para el Centro de

Capacitaci&#243n Misional, coloque el nombre de Sandra en la lista de

oraci&#243n con la confianza que todo cambiar&#237a para lo mejor."

Pero ella se sent&#237a traicionada. Ahora ten&#237a que enfrentar los

problemas de su hogar ella sola. Sus familiares quienes hab&#237an estado

culp&#225ndola a ella y su relaci&#243n con un morm&#243n como la raz&#243n

por la cual ellos estaban pasando problemas, ahora le dec&#237an que se

olvidara de &#233l. Le aseguraron que &#233l ya hab&#237a encontrado otra

muchacha en su misi&#243n. Afortunadamente, los comentarios pesimistas de

la familia no tuvieron los resultados que ellos hubieran querido.

"Recuerdo muy bien la primera vez que conoc&#237 a los misioneros," dijo

Sandra. "Les dije que quer&#237a saber lo que era la vida de un misionero y

qu&#233 estaba haciendo Julio. Les dije que no estaba interesada en la

Iglesia y que nunca me bautizar&#237a porque no cambiar&#237a mi

religi&#243n por nada."

Pero a&#250n as&#237, continu&#243 recibiendo las charlas, sintiendo que

cada una era a&#250n m&#225s interesante que la anterior, hasta que

finalmente se le fue extendida la invitaci&#243n a bautizarse. "Sin

pensarlo dos veces les dije que s&#237," ella dijo.

Su madre se enoj&#243, insult&#225ndola constantemente y finalmente

causando que se fuera de al casa. Pero a pesar de las tribulaciones, Sandra

fue fortalecida por un sentimiento de paz que reinaba dentro de ella,

asegur&#225ndole que lo que estaba haciendo era correcto.

Despu&#233s del a&#241o y medio de ser miembro, Sandra decidi&#243 que ella

tambi&#233n servir&#237a como misionera. Poco despu&#233s, su madre se

enferm&#243 y ambos padres decidieron separarse. Las cosas se hab&#237an

vuelto insoportables para Sandra y de no ser por dos maestras visitantes

que vinieron en respuesta a una oraci&#243n, ella dijo que talvez no

hubiera continuado en la Iglesia.

Con el tiempo, logr&#243 salir a la misi&#243n. En su coraz&#243n

ofreci&#243 una oraci&#243n que si se supon&#237a que las cosas ten&#237an

que arreglarse con Julio, que el Se&#241or se asegurara que as&#237 fuera.

Pero si no, que por favor le diera la fuerza para aceptar Su voluntad.

La pareja no se vio por tres a&#241os. Ambos sirvieron fielmente y

finalmente se reunieron. Habi&#233ndose casado en el templo, la pareja

ahora tiene una ni&#241ita llamada Celeste.

"Las pruebas en la familia no se han desaparecido completamente," dijo la

Hermana Zuleta, pero su familia esta empezando a cambiar poco a poco. Aman

a Julio y sus hermanas ahora est&#225n m&#225s dispuestas a escuchar temas

relacionados con el evangelio. Ella sigue compartiendo su testimonio cada

oportunidad que se le ofrece.

Al reflexionar en los &#250ltimos cuantos a&#241os de su vida y en las

experiencias al unirse a la Iglesia, dice que siempre record&#243 el

ejemplo de Julio al poner al Se&#241or en primer lugar en su vida.

"Aunque en el momento que &#233l me lo dijo no cre&#237 que era la

decisi&#243n correcta," ella explica, "ahora es el principio que m&#225s a

ayudado a nuestra familia seguir adelante. Se que nuestro Padre Celestial

nunca nos abandonar&#225."

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