Las líderes contestan preguntas acerca de pertenecer, dudas y sentimientos de insuficiencia en el primer evento de Hermana a Hermana

El evento en vivo de Hermana a Hermana, transmitido desde el Marriott Center como parte de la Conferencia de la mujer en BYU 2019, comenzó con “una gran pregunta” que envió una hermana de la Iglesia que se describió a sí misma como “cansada”.

La madre embarazada y con tres niños pequeños —de 5, 3 y 1 año— que también presta servicio como la secretaria de las Mujeres Jóvenes en su barrio escribió: “podría felizmente dormir por cuatro años, sin embargo, siento la presión de ser una profesional contribuyente quien hace del mundo un lugar mejor y una madre afectuosa que hace del hogar un santuario al mantenerlo perfectamente limpio, pero al mismo tiempo adecuadamente estimulante, lleno de comidas saludables y no tóxicas pero deliciosas, con linda decoración, donde el Evangelio siempre se vive y se enseña”.

La hermana compartió que intenta dedicarle tiempo a las Escrituras y a la oración, permanecer despierta durante su participación en el templo y criar a sus pequeños de forma apropiada. Y sin embargo, “en todas partes escucho voces diciéndome que haga más, que sea más, que me adapte más, que gaste más, más, más”. Las invitaciones a ser mejor a menudo le causan resentimiento en lugar de hacerla sentir alentada, lo cual la llevó a preguntar: “¿Cómo podemos equilibrar el descanso y decir ‘no’ con el gran encargo que se nos da como hermanas que guardan los convenios y proporcionan alivio en el reino de Dios?”

“Ella estaba expresando sentimientos que todas tenemos”, dijo la hermana Joy D. Jones, presidenta general de la Primaria en cuanto a la pregunta. “Todas vivimos en circunstancias diferentes, pero tenemos preocupaciones similares”.

En el evento, el primero en su tipo, las presidentas generales de las organizaciones de la Sociedad de Socorro, las Mujeres Jóvenes y de la Primaria de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se reunieron el 3 de mayo para abordar algunas de las inquietudes de la vida que comparten las hermanas en la Iglesia.

La hermana Jean B. Bingham, la hermana Bonnie H. Cordon y la hermana Jones se turnaron en responder las preguntas que enviaron mujeres de todo el mundo. La hermana Sheri L. Dew, quien fue miembro de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro y es vicepresidente ejecutiva de Deseret Management Corporation, moderó el evento.

En su respuesta a la mujer que sentía “que podría felizmente dormir por cuatro años”, la hermana Jones dijo: “Es fácil para nosotros comenzar a comparar; sentir que no somos suficiente, que no estamos dando lo suficiente, haciendo suficiente, logrando suficiente. Cuando en realidad, por medio de nuestro Salvador, somos suficiente”.

El presidente Russell M. Nelson ha estado alentando a los miembros a aumentar su capacidad de recibir revelación personal, dijo ella, y que Dios está compartiendo “los secretos del universo”.

“He decidido que para mí, los secretos del universo son esas pequeñas garantías, los pequeños recuerdos, las pequeñas inspiraciones que me ayudan a pasar el día”, dijo la hermana Jones. “Son esas cosas pequeñas las que me guían, me ayudan, me dan esperanza y me ayudan a sentir el amor del Padre Celestial. Esa es mi esperanza para todas ustedes”.

Cuando la hermana Cordon, presidenta general de las Mujeres Jóvenes, se siente igual que la mujer que hizo la pregunta, ella dijo: “Sé que me tengo que arrodillar. Le ruego al Señor, ‘Dime de nuevo que me amas. Tengo que saberlo’”.

Moroni 7:48 dice: “pedid al Padre con toda la energía de vuestros corazones, que seáis llenos de este amor”.

“Tan pronto siento esa dosis extra de amor, … sé que lo puedo lograr”, dijo la hermana Cordon.

La hermana Bingham observó que parece que la hermana está eligiendo las prioridades correctas, “y sin embargo, no significa que sea fácil”. Esforzarnos, crecer y aprender son una parte importante del plan del Padre Celestial para Sus hijos, dijo la líder de la Sociedad de Socorro.

“Esta querida hermana, al igual que muchas hermanas más, tenemos que tomar decisiones. Tenemos que priorizar, pero el Señor nos ayudará a medida que consultemos con [Él] en todos nuestros hechos. Él nos ayudará a tomar esas decisiones. Debemos reconocer que aún tendremos desafíos y problemas. Esa es parte del plan de nuestro Padre Celestial para ayudarnos a crecer y aprender”.

Entonces la hermana Dew planteó una pregunta que envió una hermana que ha sentido en su experiencia que las mujeres no son de mucha importancia en la Iglesia. «¿Qué sugerencias tienen en cuanto a trabajar de forma más eficaz y en unión con los líderes del sacerdocio, en especial cuando a veces parecen ser un poco despectivos?» ella preguntó.

La hermana Bingham se pudo identificar de inmediato al recordar una experiencia que tuvo con un hermano del sacerdocio quien en general la dejaba enfurecida después de cada reunión que tenía con él. «Llegaba a casa y tiraba mi bolsa contra la mesa», dijo ella. “Mi esposo decía ‘Con que fue una de esas reuniones de tirar la bolsa, ¿no?’”

Con el tiempo, ella aprendió a trabajar con este hermano. “Aprendí que si oraba por él, que si me esforzaba por comprenderlo y encontrar mejores maneras de expresarme, que trabajábamos mucho mejor juntos”.

La caridad nunca deja de ser, dijo ella. «En realidad, el amor verdadero nunca deja de ser. El amor verdadero es irresistible».

Además, uno nunca debe criticar a los líderes «porque no ayuda», dijo ella. «Cuando se tiene una actitud de amor, así es como se encuentra la caridad para trabajar y seguir hacia adelante».

La hermana Jones se dirigió a Efesios 2:13-14: “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación”.

«El Salvador siempre es el ejemplo correcto», dijo ella. «El Salvador es el sanador de todas las relaciones».

La hermana Cordon indicó que a menudo los desacuerdos ocurren debido a un malentendido. Como un ejemplo, ella compartió una experiencia que su hijo y su nuera tuvieron con un representante del aeropuerto cuando regresaban de unas vacaciones en Florida en diciembre de 2016. Cargaban con un asiento infantil de seguridad para auto — vacío debido a la pérdida trágica e inesperada de su hijo de dos años y medio durante el viaje.

El representante dijo que les cobrarían por cargar con el asiento infantil de seguridad, y la nuera de la hermana Cordon dijo que no les habían cobrado antes. Sospechoso, el funcionario preguntó: «¿dónde está el niño?»

Su nuera pudo haberse ofendido por esta pregunta, pero «eligió darse cuenta que este agente no tenía idea de la tragedia que había ocurrido en su vida», explicó la hermana Cordon. Así que, con mucho amor y muchas lágrimas, su nuera le explicó.

Con esta perspectiva ampliada de la situación, el funcionario estuvo mucho más dispuesto a cooperar con ella y permitió llevar el asiento sin cargo extra.

El Señor no tiene a personas perfectas, dijo la hermana Cordon. Y en la Iglesia del Señor, «tenemos una oportunidad maravillosa de hacer algo que yo considero extraordinario, y eso es sostener [a nuestros líderes y a otras personas]», dijo ella.

La hermana Dew entonces combinó dos preguntas —una de una mujer en México que preguntó cómo fortalecer su matrimonio y a su familia, y otra de una mujer soltera sobre cómo sentirse incluida en una Iglesia centrada en la familia— para que las líderes contestaran.

“Todos quieren pertenecer. Todos quieren sentirse amados, necesitados e importantes”, comentó la hermana Cordon, y citó 3 Nefi 17:7. “¿Tenéis enfermos entre vosotros? Traedlos aquí. ¿Tenéis… quienes estén afligidos de manera alguna? Traedlos aquí y yo los sanaré, porque tengo compasión de vosotros; mis entrañas rebosan de misericordia”.

“A medida que somos amigas entre nosotras y abrimos nuestros brazos, nos damos cuenta de que nos ayudamos unas a otras a venir al Salvador como Él indicó…”, ella dijo. “Ruego que vayamos juntas hacia el Salvador. Ruego que podamos tender una mano y lograr que todos se sientan importantes”.

“La expiación de Jesucristo no excluye. Es infinita”, agregó la hermana Jones. Cristo tomó sobre sí la muerte y sus debilidades para saber cómo socorrer a los de su pueblo. “Es tan personal, ¿no? Nuestro salvador nos conoce de forma muy individual”.

La hermana Bingham citó 2 Nefi 31:20: “Por tanto, debéis seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres”, y prometió, “cuando obedecemos esa escritura, entonces todas se sienten incluidas independientemente de la situación particular — casada o no, con hijos o sin hijos, con muchos, muchos desafíos. Por medio de la comprensión y compasión, podemos lograr que cada persona se sienta que pertenece, porque así es”.

La última pregunta que leyó la hermana Dew se refería a la inquietud de una hermana con aspectos de la historia de la Iglesia y la postura de la Iglesia en cuanto a cuestiones sociales. «¿Cómo puedo conciliar mi testimonio con mis inquietudes?» ella preguntó.

«Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis», leyó la hermana Bingham en Doctrina y Convenios 6:36.

«Está bien si no tengo las respuestas a todas las preguntas», dijo ella. «Es bueno hacer preguntas; es bueno explorar».

Algunas no tendrán respuestas en este momento. Sin embargo, «tengo que ser lo suficientemente fiel para esperar y dejarlo pendiente hasta que pueda encontrar esa respuesta porque confío. Confío en que el [Padre Celestial] me ama lo suficiente para ayudarme a seguir adelante a pesar de ese desafío para el cual no tengo una respuesta en este momento».

Es imprescindible permanecer cerca del Espíritu Santo y del Padre Celestial al hacer estas preguntas para que el Espíritu pueda enseñar, dijo la hermana Jones.

Sentir el amor del Padre Celestial es tan importante ya que hay tantas cosas en el mundo que se proponen destrozar esos sentimientos de quiénes somos, cuánto somos amadas y sobre la paciencia con la que Él nos protege».

Se enviaron muchas preguntas sobre las responsabilidades de las mujeres en el sacerdocio. Sin embargo, no tuvieron suficiente tiempo para abordarlas. En su lugar, la hermana Bingham y sus consejeras, la hermana Sharon Eubank y la hermana Reyna I. Aburto, abordaron cuatro de estas preguntas durante una sesión el día antes.