Cómo el desafío del profeta de ‘tomar un descanso las redes sociales’ bendijo no solo a la juventud

Macy Sorensen estaba sentada con los jóvenes en su centro de estaca en Enumclaw, Washington, cuando escuchó que el presidente Russell M. Nelson hizo la invitación a la juventud de tomar “un descanso de siete días de lo que es falso” y abstenerse de los medios sociales durante una semana.

“Reconozco que hay aspectos positivos sobre las redes sociales”, dijo el presidente Nelson durante el Devocional Mundial para la Juventud. “Pero si les están prestando más atención a las publicaciones de las redes sociales que a los susurros del Espíritu, entonces se están poniendo en riesgo espiritual, así como también en riesgo de experimentar intensa soledad y depresión”.

Sorensen, la Presidenta de Mujeres Jóvenes de Estaca, sintió una gran paz al escuchar las palabras del profeta y observar a algunos jóvenes de la banca enfrente de ella que tomaron inmediatamente sus celulares y empezaron a borrar sus aplicaciones de medios sociales.

“Pensé, ‘¡Caray! Si ellos lo pueden hacer, yo también lo puedo hacer’ ”, dijo Sorensen,

Casi inmediatamente ella sintió “como si tuviera más espacio en mi cerebro para pensar y sentir casi continuamente las impresiones del Espíritu Santo”.

El presidente Russell M. Nelson habla durante el Devocional Mundial para la Juventud en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, el domingo, 3 de junio de 2018.
El presidente Russell M. Nelson habla durante el Devocional Mundial para la Juventud en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, el domingo, 3 de junio de 2018. Credit: James Wooldridge, Deseret News

Una cosa “extraña” que sintió fue la de planchar, una de sus tareas menos favoritas. Y sin poder sacudirse ese persistente sentimiento, ella puso su mueble de planchar y se puso a planchar una pila de ropa de cama.

“Había algo acerca de ese trabajo físico, la repetitiva tarea puso mi mente en blanco y el sonido de la lata aspersando el almidón me recordó a mi madre, quien planchaba cada lunes durante mis años de crecimiento”, recordó Sorensen.

Pronto, sus pensamientos le llevaron a su padre, quien había fallecido algunos años antes. Sorensen se unió a la Iglesia cuando tenía 19 años, su madre se unió cerca de 15 años después, cuando cuidaba de esposo, quien estaba postrado en cama debido a un derrame cerebral. Él murió sin aceptar el Evangelio.

Al estar Sorensen planchando y pensando en su padre, “tuve la clara impresión de que él estaba ahí y sentir que decía: ‘No te olvides de mí’ ”. Ese pensamiento enseguida fue seguido por otro: “No he sido sellado a tu madre”.

“Estaba muy impactada”, dijo Sorensen. Ella inmediatamente puso la plancha en su lugar y llamó al templo para hacer una cita para que sus padres se sellaran.

Desde que el presidente Nelson hizo el desafío el 3 de junio, miles de jóvenes Santos de los Últimos Días han respondido. Pero, al igual que Sorensen, la invitación del profeta ha sido aceptada por muchos más que no son jóvenes.

Jim Jacobs, un miembro del Barrio Reunión, de la Estaca Brighton Colorado, decidió participar en el ayuno de medios sociales como un ejemplo para sus cinco hijos, dos jóvenes adultos y tres adolescentes. “Esperaba recibir las bendiciones prometidas por el profeta, aun cuando yo ya no soy para nada joven”, dijo. 

Para Miriam García, el desafío del presidente Nelson parecía “muy audaz”. Los jóvenes adultos solteros del Barrio Springwood, de la Estaca Eight Mile Plains, de Australia, reconocieron pasar el tiempo en los medios sociales diariamente. Con todo, dijo García, ella también tuvo una fuerte sensación en el propósito de las observaciones del presidente Nelson de “que yo era parte de algo más grande en el recogimiento de Israel”. Así que decidió participar.

Como obispo del Barrio Ephraim 2o. en Ephraim, Utah, David Parrish asistió con su esposa al Devocional para la Juventud. Él no solo decidió participar en el ayuno de una semana, sino que también invitó a sus hijos y a los miembros de su barrio a unirse a él. “No significaba que por ser adultos estábamos exentos o que no pudiéramos ser desafiados por las mismas tentaciones”, dijo el obispo Parrish.

Pero había una razón por la que el ayuno había sido hecho como “un desafío”. Jacobs se sorprendió de lo difícil que era. “Me encontré extrañándolo”, dijo

Aun cuando García dijo que tenía más tiempo disponible,”no sabía que hacer con eso, pero entonces recordé el desafío de aumentar la participación en el recogimiento de Israel”.

Ella pasó tiempo trabajando en su cuenta de FamilySearch con una tía, y terminó haciendo las ordenanzas iniciatorias y la investidura para las hermanas de su bisabuela.

En el pasado ella hubiera dicho que no tenía el tiempo o la capacidad para esa clase de cosas. “Pero me di cuenta que había cosas que podía hacer, y fue solo que escogí poner prioriades”, dijo García.

Para Danica McGary, un miembro del Barrio Kouhoku, de la Estaca Yokohama, en Japón, el ayuno no solo trajo una plena conciencia de los hábitos, sino que también agregó bendiciones de paz. En lugar de entrar a los medios sociales cuando tenía un momento libre, la recién mamá aprendió “que es muy importante pasar tiempo con mi bebé, y los medios sociales me roban ese tiempo”.

El participar en el ayuno también fortaleció su testimonio en el profeta, dijo. “Continué sientiendo una fuerte confirmación de que el presidente Nelson es un profeta de Dios; estoy agradecida  de haber escuchado su consejo y haber aceptado su invitación”.

Jacobs dijo que él sintió tal diferencia, que extendió su ayuno de los medios sociales por una semana más. “No quiero vivir una vida de distracciones”, dijo, y en retrospectiva, “este desafío me bendijo con más tiempo disponible, más días productivos, sintiéndome mejor conmigo mismo y con un gran deseo de hacer más el bien”.

Y lo más importante, él puede testificarlo a sus hijos. “Puedo testificar con convicción que los medios sociales son una distracción, y aún más, puedo testificar de la veracidad de las palabras de los profetas”, dijo Jacobs.

El sábado 23 de junio, en el Templo de Seattle, Washington, la madre de Sorensen fue sellada al padre de ella, y ella fue sellada a sus padres. “Tengo 53 años ahora, y siento un gozo muy profundo”, dijo Sorensen de esa vivencia.

Ella ahora sabe más que nunca que, sin importar la edad, “hay bendiciones que llegan cuando somos obedientes al profeta en las cosas pequeñas”, dijo.