Por qué el élder Bednar no quería que nadie se acordara de sus palabras en este devocional de BYU-Idaho

REXBURG, Idaho — Contemplando a los 15 000 estudiantes en el BYU Idaho Center el domingo, 22 de sep., el élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles deslizó su dedo en la pantalla de su iPad y leyó una pregunta.

Era una de aproximadamente 11 000 preguntas anónimas que se le enviaron por mensaje de texto durante el devocional. 

Dirigiéndose a los jóvenes adultos en la congregación, al igual que a aquellas personas que escuchaban por la radio y por medio de transmisión en vivo por internet, el élder Bednar comenzó su discurso esa tarde al invitar a los estudiantes a que “ejercieran su fe en Jesucristo al actuar” y que enviaran preguntas.

Luego insistió en que no se concentraran en las respuestas de él. 

Él les dijo que esperaba que ellos no recordaran sus palabras ni las palabras de su esposa, la hermana Susan Bednar, quien pronto lo acompañaría en el estrado. Presten atención, él resaltó, “a lo que escuchan y sienten por el poder del Espíritu Santo”.

El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep.
El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

 “La hermana Bednar y yo no tenemos la capacidad de contestar las preguntas que ustedes plantearán”, dijo él. “Pero ejerceremos la fe e intentaremos dar nuestro mejor esfuerzo a medida que ustedes ejercen su fe y dan su mejor esfuerzo”.

La conversación se convertiría en una bendición prometida de una invitación que se encuentra en Doctrina y Convenios 88:122. “Nombrad de entre vosotros a un maestro; y no tomen todos la palabra al mismo tiempo, sino hable uno a la vez y escuchen todos lo que él dijere, para que cuando todos hayan hablado, todos sean edificados de todos y cada hombre tenga igual privilegio”.

El modelo, uno que él ha reproducido en innumerables ocasiones en todo el mundo, siempre funciona, dijo él. Se trata de enseñar doctrinas y principios, dar invitaciones y esperar las bendiciones prometidas. Todas las personas son estudiantes que están aprendiendo del gran maestro, el Espíritu Santo. 

Conforme comenzó la tarde, miles de estudiantes alzaron sus escrituras y sus diarios al aire, una señal de que estaban preparados para el devocional y listos para aprender. 

El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep.
El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

“Deben prestar atención especial a los pensamientos que se les vengan a la mente y los sentimientos que se les lleguen al corazón por el poder del Espíritu Santo”, les dijo el élder Bednar. “Los mensajes que reciban en su mente y en su corazón son de Dios para ustedes individual y personalmente”.

‘Todas mis preguntas se respondieron’

Kelli Ferre dijo que ella vino al devocional después de ayunar y orar. Ella había pensado todo el día sobre el élder Bednar y el mensaje que él compartiría. Ella había caminado al templo y reflexionado. 

Pero el élder Bednar no seleccionó una de las preguntas que ella envió de forma confidencial a su iPad. De hecho, él no leyó una pregunta parecida a las suyas. 

“De alguna forma todavía recibí tanta paz y certeza, y todas mis preguntas se respondieron”, compartió ella. “Había sido una semana tan difícil para mí y yo tenía muchos pensamientos en mi mente. Pero pareció que el élder Bednar y su esposa dijeron todas las cosas que necesitaba escuchar. Incluso me dieron respuestas a preguntas que ni sabía que tenía”.

El élder Bednar dijo que él simplemente utiliza el mismo modelo inspirado que se encuentra en el currículo de “Ven, sígueme”, con ayuda de la tecnología. 

El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep.
El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Tras convertirse en el presidente de BYU-Idaho, el élder Bednar abrió su puerta a un grupo de estudiantes de BYU-Idaho un lunes por la tarde en 1997. Los jóvenes adultos comieron galletas y helado y preguntaron que si podían acompañar al élder y a la hermana Bednar para la noche de hogar. Allí, en ese entorno cercano en el hogar de los Bednar, los del grupo aprendieron juntos. Todos fueron edificados. 

Esa tarde fue el comienzo de una búsqueda ferviente de un principio para los Bednar y para miles de estudiantes a lo largo de los siguientes siete años y medio. Continuaron las noches de hogar semanales con los Bednar y los estudiantes, primero, en su hogar, y luego en recintos más grandes en el campus. 

El élder Bednar utiliza lo que él llama un “iPad mágico”. Las congregaciones pequeñas o grandes pueden enviar preguntas anónimas. Él las guarda todas. Hasta la fecha, él ha coleccionado en su computadora cientos de miles de preguntas que han hecho Santos de los Últimos Días de todo el mundo. 

“Si aún bajo circunstancias difíciles los participantes pueden tener este tipo de experiencia personal y espiritual, y aprender por medio del Espíritu Santo, ellos pueden ganar confianza y comprender, ‘yo puedo hacer esto por mí mismo; no necesito que un apóstol conteste mis preguntas. Puedo buscar mis propias respuestas en cualquier lugar y en cualquier momento a lo largo de mi vida’”.

‘Recibimos respuestas en nuestros corazones’

Hace poco, Breanna Latouche estaba despierta tarde, preparándose para dormir y orando. Ella preguntó, “¿Dónde debo estar? ¿Qué estoy haciendo con mi vida y con mi tiempo?” Y no volvió a pensar mucho en esas preguntas otra vez, hasta el devocional con el élder y la hermana Bednar.

“Cerca del final del devocional, recibí una confirmación fuerte de que estoy en el lugar indicado y en el momento indicado. No se contestaron ninguna de las preguntas que yo envié por mensaje de texto porque yo ya sabía las repuestas, pero el Señor sabía eso… Él me guiará a donde debo estar”.

Reagan Thacker no le envió una pregunta por mensaje de texto al élder Bednar. Él ni sabía que tenía una pregunta hasta que recibió una respuesta. “Esas son las mejores respuestas”, dijo él. “Las recibimos en nuestros corazones”.

El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep.
El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Austin y Monica Mangelson llevan un año de casados. Mientras observaron al élder y a la hermana Bednar, ellos pensaron en su propio matrimonio. Encontraron ánimo en el ejemplo de los Bednar.

Alexa Coltrin también sintió la guía del Espíritu. “Todos los estudiantes aquí tenían las mismas preguntas”, dijo ella. “Todos podemos aprender y crecer juntos. Me dio consuelo saber que no estaba sola en esto”.

La fe en el Salvador — un principio de acción y poder

El élder Bednar les enseñó a los estudiantes de BYU-Idaho que la fe en Jesucristo es un principio de acción y de poder. 

“Hay dimensiones complementarias de la fe — la fe para lograr que ocurran las cosas y la fe para aceptar las cosas que ocurren. Un discípulo debe tener ambas”, dijo el élder Bednar. “Deben estar dispuestos a actuar y a esperar en el Señor.

A pesar de lo imposible que parece en un lugar con miles de personas, la experiencia puede ser íntima, dijo él. “Al invitar a la congregación a actuar, estás enlistando su ayuda para aprender por el Espíritu”.

El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep.
El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Una vez un joven misionero le describió el proceso al élder Bednar en términos simples. El misionero dijo que cuando él escucha con sus oídos lo que un discursante dice, entonces él sabe que el mensaje es para todos.  Pero cuando “escucho el mensaje en mi mente y en mi corazón, entonces sé que el mensaje es solo para mí”. 

La semana antes del devocional de BYU-Idaho con el élder y la hermana Bedar fue muy difícil para Maddilyn Dennett.

“Necesitaba y anhelaba tener dirección en mi vida”, dijo ella. “En algún momento en el discurso del élder David A. Bednar, él dijo exactamente lo que yo necesitaba escuchar. Lo que escuché en ese momento fue, ‘¿Qué otra opción tengo más que seguir intentando?’ La sencillez de estas palabras me conmovió significativamente. No cabía duda en mi mente de que Dios necesita que yo haga una obra, y que la única manera que yo puedo hacer esto es al seguir intentando y no rendirme”.

Maddilyn dijo que ella espera que su vida cambie debido “a las palabras que se dirigieron a mi espíritu. Tengo una mejor comprensión de mi vida y de mi propósito”.

El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep.
El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Susan Bednar, se dirigen a los estudiantes de BYU-Idaho en un devocional de campus en el BYU-Idaho Center en Rexburg, Idaho, el domingo, 22 de sep. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Después de escuchar el devocional, Emilee Prologo dijo, “Esta fue una experiencia singular que nunca olvidaré. Como resultado del devocional he estado buscando de forma activa la inspiración y la guía del Espíritu Santo en mi vida”. 

El élder Bednar concluyó su discurso del devocional al invitar a los estudiantes “a valorar y disfrutar cada oportunidad que tienen como estudiantes de aprender por el poder del Espíritu Santo, una preparación para que ustedes sigan aprendiendo a lo largo de toda su vida”.