Presidente Nelson explica el poder del sacerdocio y los convenios en sesión de mujeres

Los cielos están tan abiertos para las mujeres que están investidas con el poder de Dios, que fluye de sus convenios del sacerdocio, como para los hombres que poseen el sacerdocio, dijo el presidente Russell M. Nelson durante la sesión de mujeres de la Conferencia General Semestral N°189, el 5 de octubre.

“Ruego que esa verdad quede grabada en cada uno de sus corazones porque creo que cambiará sus vidas. … Me gustaría dejarles una bendición, que puedan entender el poder del sacerdocio con el cual han sido investidas y que aumenten ese poder al ejercitar su fe en el Señor y Su poder…”

Al hablar en la sesión de mujeres de la Conferencia General Semestral N°189, el presidente Russel M. Nelson abordó la temática de los “tesoros espirituales”. Apenas tres días después de anunciar un histórico cambio de política que permite a las mujeres, jóvenes y niños servir como testigos de las ordenanzas de sellamientos y bautismos dentro y fuera de los templos, el presidente Nelson habló a las mujeres sobre el poder del sacerdocio, los convenios y los santos templos.

Cada mujer y cada hombre que hace convenios con Dios y los guarda, y que participa dignamente de las ordenanzas del sacerdocio, tiene acceso directo al poder de Dios, dijo él. “Aquellos que fueron investidos en la casa del Señor reciben un don del poder del sacerdocio de Dios en virtud de ese convenio, junto con un don de conocimiento para saber cómo recurrir a ese poder”.

Anna Whiteley, derecha, y su hija Jade Whiteley, 8, disfrutan la cascada antes de la sesión general de mujeres de la Conferencia General Semestral núm. 189 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el Centro de Conferencias de Salt Lake City el sábado, 5 de oct. de 2019.
Anna Whiteley, derecha, y su hija Jade Whiteley, 8, disfrutan la cascada antes de la sesión general de mujeres de la Conferencia General Semestral núm. 189 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el Centro de Conferencias de Salt Lake City el sábado, 5 de oct. de 2019. Credit: Colter Peterson, Deseret News

El presidente Nelson dijo a las mujeres santos de los últimos días que él a menudo se encuentra pensando en ellas — una de esas ocasiones fue hace dos meses, cuando visitó Harmony, Pensilvania, con su esposa, la hermana Wendy Nelson.

“Fue en Harmony que Juan el Bautista se apareció a José Smith y restauró el Sacerdocio Aarónico. Fue allí donde los apóstoles Pedro, Santiago y Juan aparecieron para restaurar el Sacerdocio de Melquisedec. Fue en Harmony que Emma Hale Smith sirvió como la primera escribiente de su esposo mientras el profeta José traducía el Libro de Mormón.

“Fue también en Harmony que José recibió una revelación en la que el Señor manifestaba Su voluntad para Emma. El Señor le mandó a Emma que explicara a las escrituras, exhortara a la iglesia, recibiera el Espíritu Santo, y dedicara tiempo a ‘aprender mucho’. A Emma también se le aconsejó desechar las cosas de este mundo y buscar las de uno mejor, y adherirse a los convenios que había hecho con Dios. El Señor concluyó Su instrucción con estas poderosas palabras: ‘Esta es mi voz a todos’(Doctrina y Convenios 25:7–16)”.

El presidente Nelson dijo que todo lo que ocurrió en Harmony tiene implicaciones profundas para las mujeres de la Iglesia. “La restauración del sacerdocio, junto con el consejo que el Señor le dio a Emma, pueden ser una guía y una bendición para cada una de ustedes”, dijo él. “Cómo anhelo que comprendan que la restauración del sacerdocio es tan relevante para ustedes como mujeres, como lo es para cualquier hombre”.

Las mujeres santos de los últimos días tienen el derecho de recurrir libremente al poder del Salvador para ayudar a su familia y otros seres queridos, dijo el presidente Nelson.

Sin embargo, es un proceso que no está detallado en ningún manual. “El Espíritu Santo será su maestro personal a medida que procuren entender lo que el Señor quiere que sepan y hagan”, dijo él. “Ese proceso no es rápido ni fácil, pero es espiritualmente fortalecedor”.

Julie Beck canta junto a la congregación durante la sesión matutina del sábado de la Conferencia General Semestral N°189 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, el sábado 5 de octubre de 2019.
Julie Beck canta junto a la congregación durante la sesión matutina del sábado de la Conferencia General Semestral N°189 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, el sábado 5 de octubre de 2019. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

“¿Qué podría ser más emocionante que trabajar con el Espíritu para entender el poder del sacerdocio — el poder de Dios?”.

Acceder al poder de Dios requiere las mismas cosas que el Señor le mandó hacer a Emma, y a todas las demás mujeres santos de los últimos días, dijo él.

“Así que, las invito a estudiar con espíritu de oración la sección 25 de Doctrina y Convenios y descubrir lo que el Espíritu Santo les enseñará a ustedes. Su esfuerzo espiritual y personal les brindará alegría a medida que obtengan, entiendan y utilicen el poder con el que han sido investidas”.

Parte de ese esfuerzo requerirá que dejen de lado muchas de las cosas de este mundo, dijo él.

“A veces hablamos casi a la ligera de alejarnos del mundo con su contención, tentaciones generalizadas y filosofías falsas”, dijo él. “Pero el hacerlo realmente requiere que analicen su vida de manera minuciosa y regular. Al hacerlo, el Espíritu Santo las guiará en cuanto a lo que ya no se necesita, lo que ya no es digno de su tiempo y energía”.

Luego, el presidente Nelson añadió una advertencia: “Hay quienes desean socavar su capacidad de invocar el poder de Dios. Hay quienes quieren que duden de ustedes mismas, y disminuyan su gran capacidad espiritual como mujeres justas”.

Satanás y sus secuaces constantemente crearán obstáculos para evitar que comprendan los dones espirituales con los que han sido y pueden ser bendecidas, dijo el presidente Nelson. “Desafortunadamente algunos obstáculos pueden ser el resultado del mal comportamiento de otra persona”, dijo él. “Me apena pensar que alguna de ustedes se haya sentido excluida, o que no le haya creído un líder del sacerdocio, o que haya sido víctima de abuso o traición por parte de su esposo, su padre o un supuesto amigo. Siento profundo dolor por el hecho de que alguna de ustedes se haya sentido marginada, insultada o juzgada erróneamente. Tales ofensas no tienen lugar en el reino de Dios”.

El presidente Russell M. Nelson habla durante la sesión del sábado por la tarde de la Conferencia General Semestral N°189 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, el sábado 5 de octubre de 2019.
El presidente Russell M. Nelson habla durante la sesión del sábado por la tarde de la Conferencia General Semestral N°189 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, el sábado 5 de octubre de 2019. Credit: Spenser Heaps, Deseret News

Por el contrario, el presidente Nelson dijo que se siente emocionado cuando se entera de que hay líderes del sacerdocio que sinceramente procuran la participación de las mujeres en sus consejos de barrio y estaca. “Me inspira cada esposo que demuestra que su responsabilidad más importante del sacerdocio es cuidar a su esposa. Elogio al hombre que respeta profundamente la capacidad de su esposa para recibir revelación, y la atesora como una compañera en igualdad de condiciones en su matrimonio”.

“Cuando un hombre comprende la majestad y el poder de una mujer santo de los últimos días que es recta, y procura lo bueno y ha sido investida, ¿es de extrañar que él desee ponerse de pie en el momento en que ella entra al salón?”.

Desde el principio de los tiempos, las mujeres han sido bendecidas con una brújula moral singular — la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, dijo él.

“Mis queridas hermanas, su habilidad para discernir entre el bien y el mal, de ser las guardianas de la moral en la sociedad, es crucial en estos últimos días. Y dependemos de ustedes para que enseñen a otros a hacer lo mismo. Permítanme ser muy claro al respecto: si este mundo pierde la rectitud moral de sus mujeres, el mundo nunca se recuperará”.

El presidente Nelson también aclaró varios puntos adicionales al respecto a las mujeres y el sacerdocio.

“Cuando se las aparta para servir en un llamamiento bajo la dirección de alguien que posee las llaves del sacerdocio — como su obispo o presidente de estaca — a ustedes se les otorga la autoridad del sacerdocio para desempeñarse en ese llamamiento

“De manera similar, cada vez que asisten al santo templo, ustedes están autorizadas para realizar ordenanzas del sacerdocio y oficiar en ellas. Su investidura del templo las prepara para hacerlo”.

Las mujeres santos de los últimos días rectas e investidas hablan y enseñan con poder y autoridad de Dios, dijo él. “Ya sea por exhortación o conversación, necesitamos su voz para enseñar la doctrina de Cristo. Necesitamos su opinión en los consejos familiares, de barrio y de estaca. Su participación es esencial y nunca está de adorno”.

El presidente Nelson pidió a las mujeres santos de los últimos días que estudien con espíritu de oración todas las verdades que puedan encontrar sobre el poder del sacerdocio. “A medida que su aumente su comprensión y ejerzan la fe en el Señor y en el poder de Su sacerdocio, aumentará su capacidad para recurrir a ese tesoro espiritual que el Señor ha puesto al alance de ustedes. Al hacerlo, se encontrarán en mejores condiciones para ayudar a crear familias que estén unidas, selladas en el templo del Señor, y llenas de amor por nuestro Padre Celestial y Jesucristo”.

Todos los esfuerzos de la Iglesia para ministrarnos unos a otros, proclamar el evangelio, perfeccionar a los santos y redimir a los muertos convergen en el santo templo.

“Consideramos al templo como la estructura más sagrada en la Iglesia. Cuando se anuncian planes para construir un nuevo templo, se vuelve una parte importante de nuestra historia. Como hemos hablado esta noche, ustedes, hermanas, son vitales para la obra del templo, y allí es donde recibirán los tesoros espirituales más sublimes”.