Sarah Jane Weaver: 1 mensaje inolvidable de la visita del presidente Ballard a Nueva Inglaterra

SHARON, Vermont — Al presidente M. Russell Ballard, presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, no le molestó el frío afuera en el centro para visitantes del Monumento del lugar de nacimiento de José Smith. Abotonó su saco y camino directo hacia la brisa fría de la mañana.

El venerable líder de la Iglesia de 91 años pasó la siguiente hora escudriñando el monumento y el sitio de la casa original de los Smith. Caminó por un sendero arbolado, observando los cimientos de una casa que en algún momento le perteneció a Solomon Mack (padre de Lucy Mack Smith) y deteniéndose para ver los restos de un puente de piedra histórico que todavía muestra surcos tallados por las ruedas de las carretas hace unos 200 años.

Esta área, donde los niños Smith pasaron sus años de formación, tiene gran significado para el presidente Ballard, un tataranieto de Hyrum Smith, hermano del Profeta José Smith.

Pero a medida que se preparó para el viaje, el presidente Ballard dijo que sus pensamientos también se volvieron hacia otro abuelo, el élder Melvin J. Ballard — quien pasó algunos de sus últimos días en el sitio.

Al final de su vida y a pesar de su mala salud, el élder Melvin J. Ballard, un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles de 1919 a 1939, viajó a Sharon, Vermont; su esposa le rogó que no fuera.

Aun así, cuando él llegó a Sharon, el élder Ballard estuvo de pie por 40 minutos y declaró su testimonio del Profeta José Smith con firmeza en el mismo lugar que él nació. Luego él manejó a Boston y ofreció lo que llegaría a ser su último discurso y testimonio como un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles. Él regresó a Salt Lake City — manejando cada milla él mismo y necesitando ayuda para salir de su auto — y falleció de leucemia dos semanas después.

“Él estuvo aquí y se negó — a pesar de que tenía muy poca energía — a renunciar a la responsabilidad que él tenía de declarar la palabra del Señor ante el mundo … en el lugar de nacimiento del Profeta en esta, la dispensación del cumplimiento de los tiempos”, dijo el presidente Ballard.

Cuando se le dio la oportunidad de contemplar el último viaje de su abuelo, el presidente Ballard reflejó en su propia niñez.

“Mi abuelo Ballard falleció antes de que yo cumpliera los 11 años”, dijo el presidente Ballard. “Y desafortunadamente, en esos primeros años de mi vida, mis padres todavía no estaban activos en la Iglesia. Una de las tristezas más grandes de mi vida hoy en día, es que nunca lo escuché discursar, nunca lo escuché cantar. Nunca fui al Tabernáculo para una conferencia general en mi niñez. Y a menudo he pensado, si yo hubiera sabido que esto me iba a suceder, este tema de seguir en sus pasos tantos años después, me hubiera gustado saber y me hubiera traído felicidad que él me dijera más sobre lo que significa ser un apóstol”.

Ver al presidente Ballard caminar en los terrenos sagrados del lugar de nacimiento de José Smith fue reflexivo. Este lugar sagrado no solo representa un comienzo importante, sino también un fuerte sentido de seguir adelante.

Hace un año, en el cumpleaños número 90 del presidente Ballard, él asistió a los servicios funerarios de su amada esposa, la hermana Barbara Ballard. Desde entonces, él ha mantenido un horario ocupado de trabajo y de viajes como la Autoridad General de la Iglesia que ha prestado servicio por más tiempo.

Sus acciones diarias son un tributo a su legado. Así como Joseph Smith Sr. y Lucy Mack Smith sufrieron pérdidas de cosechas y dificultades económicas mientras vivían en Vermont, y el élder Melvin J. Ballard continuó compartiendo su testimonio del Salvador en las últimas semanas de su vida, el presidente Ballard viajó a Boston y se dirigió ante una reunión de 12 000 personas.

Con una visión apostólica, él se abotonó el saco, subió al podio y pidió a los Santos de los Últimos Días que se “unan a un nuevo movimiento”.

“Les suplico esta noche que oren por este país, por nuestros líderes, por nuestra gente y por las familias que viven en esta gran nación fundada por Dios”.

Como los padres fundadores que establecieron los Estados Unidos, y sus antepasados Smith y Ballard, el presidente Ballard nos pidió a todos, a pesar de los desafíos que enfrentemos, seguir adelante.

Al discursar en otra reunión en Boston solo 24 horas antes, el presidente Ballard explicó por qué seguir adelante importaba en 1805 cuando nació José Smith y por qué importa hoy en día. Tenemos que seguir Adelante, dijo él, “porque es verdadero”. 

— Sarah Jane Weaver es la editora de Church News.