Violencia y protestas masivas en Bolivia afectan a misioneros y a Santos de los Últimos Días

Santos de los Últimos Días y misioneros en Bolivia están tomando precauciones para permanecer seguros durante los disturbios civiles después de una respuesta de violencia a las elecciones presidenciales.

“Todos los misioneros están bien”, informó el martes élder Enrique R. Falabella, setenta autoridad general que preside el Área Sudamérica Noroeste, en un correo electrónico a Church News “Hemos abierto un chat de grupo con los presidentes de misión y con los setentas (de Área), para intercambiar información actualizada”. 

Misioneros que sirven en Bolivia están limitados a hacer proselitismo solo en las áreas cercanas a donde viven — y solo si la situación es segura, agregó él.

“Todos los misioneros tienen comida en sus viviendas y están siendo cuidados por los miembros”.

No hay informes de que haya heridos entre los Santos de los Últimos Días, y los edificios de la Iglesia no han sido dañados durante los disturbios civiles.

El anterior presidente de Bolivia, Evo Morales, salió del país el lunes 11 de noviembre — un día después de su renuncia como presidente, y después de las protestas masivas y de la intervención de los militares impulsados por los alegatos de “serias irregularidades” en las elecciones presidenciales del pasado mes, informó CNN.

Los disturbios continuaron en Bolivia el lunes con violentos enfrentamientos y con saqueos en toda el área administrativa de la capital, la ciudad de La Paz. Tres personas murieron durante las protestas, y cientos más resultaron heridos. Negocios y hogares han sido vandalizdos.

En un esfuerzo por permanecer seguros, los Santos de los Últimos Días en Bolivia solo se reúnen el día de reposo en áreas que se consideran seguras.

Policías en el techo de una estación de policía agitan banderas del país a solo unos metros de distancia del palacio presidencial, en La Paz, Bolivia, el sábado 9 de noviembre de 2019. Policías que resguardaban el exterior del palacio presidencial en La Paz se replegaron a sus barracas el sábado, mientras oficiales en otras ciudades bolivianas se han amotinado y unido a las protestas en contra del presidente Evo Morales, quien enfrentó dos semanas de disturbios por los disputados resultados de las elecciones. (AP Photo/Juan Karita)
Policías en el techo de una estación de policía agitan banderas del país a solo unos metros de distancia del palacio presidencial, en La Paz, Bolivia, el sábado 9 de noviembre de 2019. Policías que resguardaban el exterior del palacio presidencial en La Paz se replegaron a sus barracas el sábado, mientras oficiales en otras ciudades bolivianas se han amotinado y unido a las protestas en contra del presidente Evo Morales, quien enfrentó dos semanas de disturbios por los disputados resultados de las elecciones. (AP Photo/Juan Karita) Credit: AP

“Cuando no es seguro, los miembros se reúnen en sus hogares”, informó élder Falabella. “Las conferencias de estaca han sido canceladas, para evitar que los miembros viajen largas distancias”.

La historia de la Iglesia en Bolivia se remonta hasta el 22 de noviembre de 1964, cuando un pequeño grupo se reunió en la ciudad de Cochabamba, en la primera reunión oficial de la Iglesia en el país. Misioneros llegaron dos días después.

Hoy en día, este país sudamericano es el hogar de cerca de 200.000 Santos de los Últimos Días, que asisten a cientos de barrios y ramas. El elegante Templo de Cochabamba, Bolivia, fue dedicado el 30 de abril de 2000, por el presidente Gordon B. Hinckley.

En 2014 la Iglesia celebró sus primeros 50 años en Bolivia con una cena conmemorativa que incluyó a una docena de representantes gubernamentales y de los medios. Élder Juan A. Uceda, un setenta autoridad general, aceptó, en nombre de la Iglesia, una medalla y una distinción en reconocimiento del gobierno hacia la Iglesia y sus miembros por “el apoyo a los que tienen problemas de salud, por la donación de sillas de ruedas y por otras actividades de servicio”.

Presidente Russell M. Nelson presidió un devocional Santo de los Últimos Días el año pasado en El Alto, Bolivia, como parte de su gira ministrante de 2018 a cinco países de Sudamérica.

A pesar de los continuos disturbios civiles en Bolivia, los Santos de los Últimos Días esperan mejores días por delante. “Tenemos esperanza en que la paz regrese pronto”, dijo élder Falabella.