Lo que musulmanes y Santos de los Últimos Días del Pacífico les enseñaron a las hermanas Eubank y Craven sobre ministrar

En Fiyi, la palabra “Bula” — que significa “vida” — a menudo se utiliza como saludo para expresar el deseo de buena salud y calidad de vida hacia otra persona. La frase “Ni sa bula vinaka” se traduce como “te deseo buena salud y felicidad”, explicó la hermana Sharon Eubank, primera consejera en la presidencia general de la Sociedad de Socorro, luego de regresar de una visita realizada en octubre al Área Pacífico de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Con el deseo de enfatizar la importancia de ministrar “de una manera más santa y elevada”, tal como el presidente Russell M. Nelson les ha pedido recientemente a los miembros, la hermana Eubank y la hermana Becky Craven, segunda consejera en la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, se tomaron el atrevimiento de modificar un poco el saludo tradicional al reunirse con los miembros de Fiyi.

“Hablamos sobre cómo el ministrar es más que simplemente ser un amigo”, dijo la hermana Eubank. “No es solamente desear una buena vida a las personas y sonreírles; es ayudarlos a lo largo del camino hacia la vida eterna”. 

Con eso en mente, la hermana Eubank dijo que cambiaron la frase para decir “Ni sa bula tawamudu”, o “te deseo la vida eterna”.

La hermana Sharon Eubank saluda a miembros de la Estaca Puerto Moresby Papúa Nueva Guinea y de los distritos Gerehu y Rigo de Papúa Nueva Guinea durante una visita al Área Pacífico, en octubre de 2019.
La hermana Sharon Eubank saluda a miembros de la Estaca Puerto Moresby Papúa Nueva Guinea y de los distritos Gerehu y Rigo de Papúa Nueva Guinea durante una visita al Área Pacífico, en octubre de 2019. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

El saludo modificado es un recordatorio de la responsabilidad que tienen los miembros, como hermanos y hermanas ministrantes, de ayudarse unos a otros a “progresar hacia la vida eterna”. Eso es ministrar en un sentido práctico, explicó la hermana Eubank. Se trata determinar qué necesitan las personas para progresar en el sendero de los convenios y ayudarles a satisfacer esas necesidades.

Durante el tiempo que pasaron en el Pacífico, desde el 19 hasta el 27 de octubre, las líderes mujeres pasaron por Brisbane, Australia; Papúa Nueva Guinea; Nueva Zelanda y Fiyi. En cada país que visitaron, las hermanas Eubank y Craven dijeron que les impresionó la urgencia con la que los santos están trabajando para ayudar a recoger a Israel por medio de la obra del templo y el servicio mutuo. A lo largo de sus viajes, las líderes contaron con la compañía del esposo de la hermana Craven, el hermano Ron Craven, así como de los miembros de la presidencia del Área Pacífico y setentas de área.

“Las personas del Pacífico tienen una larga y sana tradición de membresía en la Iglesia”, dijo la hermana Eubank. “Pero esta es la época en que los templos están llegando a ellos … y en verdad es un cumplimiento del recogimiento de las islas del mar y las profecías del Libro de Mormón”.

La hermana Craven añadió: “Están viendo cómo ocurre el recogimiento y están entusiasmados de formar parte de él. Tienen un real sentido de urgencia de hacer su parte en el recogimiento”.

Prepararse para el templo

En Papúa Nueva Guinea, la visita de las líderes estuvo centrada en la preparación para el templo que anunció el presidente Russell M. Nelson durante la conferencia general de octubre.

“Los miembros allí se sentían muy emocionados de que el Señor los hubiera escogido para tener un templo, y desean ser dignos de él”, dijo la hermana Eubank. Las personas reconocen la necesidad de prepararse para servir como obreros y obreras del templo y están recopilando nombres y registros de familiares para prepararse para el momento en que puedan hacer las ordenanzas, observó ella. 

La hermana Becky Craven (al centro a la derecha) posa con un grupo de mujeres luego de un devocional en Fiyi. La hermana Craven visitó Fiyi junto a la hermana Sharon Eubank durante un viaje al Área Pacífico, en octubre de 2019.
La hermana Becky Craven (al centro a la derecha) posa con un grupo de mujeres luego de un devocional en Fiyi. La hermana Craven visitó Fiyi junto a la hermana Sharon Eubank durante un viaje al Área Pacífico, en octubre de 2019. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

La hermana Craven añadió que otras personas que conocieron están trabajando para alentar a sus familiares y amigos que se han vuelto menos activos a comenzar a volver a la Iglesia y prepararse para el templo. Comprenden que el templo no solo bendecirá a sus familias, sino también a su país, dijo la hermana Craven.

Los santos del Pacífico se ayudan unos a otros, acercándose a otros, incluso fuera de su circulo familiar, explicó ella. 

“Realmente son una comunidad de santos, son literalmente hermanos y hermanas, sean parientes o no”, dijo. “Lo sentí en todos los lugares que visitamos en el Pacífico. En verdad cuidan unos de otros y se aman”.

Y ese amor va más allá de las fronteras del área del Pacífico, dijo la hermana Craven, observando cuán bienvenidas se sintieron ella y la hermana Eubank y cuán a menudo los santos expresaban su amor por el profeta y los líderes de la Iglesia en todo el mundo.

La hermana Becky Craven visita a un grupo de mujeres jóvenes en Fiyi durante un viaje al Área Pacífico, en octubre de 2019.
La hermana Becky Craven visita a un grupo de mujeres jóvenes en Fiyi durante un viaje al Área Pacífico, en octubre de 2019. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Al hablar del poder que tuvo haber recibido la visita de las líderes en el Pacífico y en Fiyi en particular, el élder Kazuhiko Yamashita, de la presidencia del Área Pacífico, dijo: “Aprendí y confirmé nuevamente que las hermanas son muy importantes para hacer avanzar nuestra sagrada obra de salvación. Tal como dijo el presidente Nelson, no podemos recoger a Israel sin las hermanas. Los líderes del sacerdocio deberían utilizar a esas maravillosas hermanas más eficazmente”.

Juntas, las líderes enfatizaron los principios de liderazgo del evangelio al centrarse en tres principios claves: participar en consejos, ministrar a otros y enseñar el evangelio de Jesucristo, dijo el élder Yamashita. 

“Hicieron muchas preguntas, pero también escucharon las voces de las hermanas con amor”, dijo él. “Me impresionó mucho su actitud … Fue un gran ejemplo”.

Una disposición de seguir al profeta

Al compartir algunos ejemplos sobre cómo los miembros del Pacífico están siguiendo el consejo del profeta y los líderes de la Iglesia, las hermanas Eubank y Craven hablaron de dos experiencias similares que tuvieron al visitar a los miembros en sus hogares, en Christchurch, Nueva Zelanda. 

En uno de los hogares que visitó la hermana Eubank, la familia tenía una gran pizarra negra en su sala de estar, en la cual estaba escrita la lección del día de “Ven, sígueme”.
Impresionada por la prominencia de la pizarra y la dedicación a las lecciones de “Ven, sígueme” como una parte central de la vida diaria de la familia, la hermana Eubank preguntó cuál era el integrante de la familia que había hecho de las lecciones una prioridad. Dijo que se sorprendió al enterarse de que la abuela y el menor de cuatro niños eran quienes planificaban e implementaban las lecciones familiares cada semana.

La hermana Becky Craven (centro) y su esposo, el hermano Ron Craven (segundo a la izquierda), posan con una familia Santo de los Últimos Días de Christchurch, Nueva Zelanda, en una visita de ministración a la casa de la familia durante el viaje de la hermana Craven al Área Pacífico, en octubre de 2019.
La hermana Becky Craven (centro) y su esposo, el hermano Ron Craven (segundo a la izquierda), posan con una familia Santo de los Últimos Días de Christchurch, Nueva Zelanda, en una visita de ministración a la casa de la familia durante el viaje de la hermana Craven al Área Pacífico, en octubre de 2019. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Fue maravilloso ver el entusiasmo de aquella abuela y su nieto al trabajar juntos para acercar a los miembros de la familia unos a otros y a Dios, dijo la hermana Eubank. 

De manera similar, la hermana Craven visitó un hogar en donde cuatro jóvenes de la familia estuvieron orgullosos de mostrar su nueva pizarra con notas adhesivas que habían armado en el cuarto de lavado de su casa. Juntos, los jóvenes habían creado un pizarrón con las cuatro áreas de crecimiento en las que se enfocará el nuevo programa para niños y jóvenes, así como con las metas personales de cada uno de los hijos para esas cuatro áreas. 

“No esperaron a tener más instrucciones”, dijo la hermana Craven, observando el entusiasmo de los jóvenes por seguir la guía del profeta. “Escucharon lo que dijeron el profeta y el presidente Ballard y simplemente comenzaron a hacerlo. Al entrar en ese hogar, no había dudas de que estaban siguiendo al Salvador. Estaban haciendo lo necesario para seguir al profeta y estaban intentando implementar todo lo que aprendieron en la conferencia general. Fue en verdad una experiencia muy dulce”.

Ministrar más allá de los límites religiosos

Durante su visita a Christchurch, Nueva Zelanda, las hermanas Eubank y Craven tuvieron la oportunidad de visitar la Mezquita Al Noor — una de las dos mezquitas afectadas por los ataques terroristas del 15 de marzo en Christchurch. 

Quien las guio en su visita fue la Dra. Hafsa Ahmed, fundadora de Lady Khadija Charitable Trust, una organización que presta servicio a las comunidades musulmanas de Christchurch. Ahmed ha estado trabajando junto a la hermana Noeline Odgers, directora de asuntos públicos de La Iglesia de Jesucristo en Christchurch, para ayudar a construir relaciones interreligiosas más positivas en su comunidad.

Luego de la visita de las hermanas Eubank y Craven a la Mezquita Al Noor, Ahmed compartió su gratitud por su visita y las continuas relaciones entre la Iglesia y las comunidades musulmanas de Christchurch.

“Fue un deleite y un honor absoluto conocer tanto a la hermana Eubank como a la hermana Craven”, dijo Ahmed a Church News en un correo electrónico. “Su visita fue muy importante en lo que respecta a construir relaciones más sólidas entre ambas fes e identificar más oportunidades de colaborar. Apreciamos mucho la visita que hicieron a la mezquita para ofrecer sus condolencias”. 

De izquierda a derecha: la hermana Sharon Eubank, la Dra. Hafsa Ahmed, la hermana Becky Craven y la hermana Noeline Odgers posan para una fotografía luego de un recorrido por la Mezquita Al Noor en Christchurch, Nueva Zelanda, en octubre de 2019. Lincoln Reid
De izquierda a derecha: la hermana Sharon Eubank, la Dra. Hafsa Ahmed, la hermana Becky Craven y la hermana Noeline Odgers posan para una fotografía luego de un recorrido por la Mezquita Al Noor en Christchurch, Nueva Zelanda, en octubre de 2019. Lincoln Reid Credit: Lincoln Reid

Aunque Ahmed es miembro de una mezquita vecina en Christchurch, la hermana Eubank explicó que Ahmed ha estado trabajando de forma cercana con las mezquitas que fueron atacadas el 15 de marzo para satisfacer las necesidades de las familias afectadas.

El proyecto “Boxes of Love” (Cajas de amor), que brindó alimentos a las familias luego de los ataques, fue uno de los primeros proyectos en los que Ahmed y Odgers trabajaron juntas. Desde ese momento, han seguido desarrollando una alianza interreligiosa para beneficiar a su comunidad. 

“Hafsa y yo tenemos diferentes edades, culturas, experiencias de vida y creencias religiosas”, dijo Odgers. Pero esas diferencias son tanto compatibles como complementarias, y cuando se combinan crean excelentes experiencias de ministración, visión y fortaleza.

Tal como lo explicó Odgers, ella y Ahmed tienen algo importante en común: Dios es lo primero en sus vidas y están esforzándose por amar a su prójimo como Él lo hace. 

“Creo que Dios la ha puesto en mi vida para que pudiéramos ministrar, tal como lo hemos hecho con nuestra comunidad musulmana”, dijo Odgers. Juntas, están trabajando para romper las barreras de la diversidad, buscando puntos en común y usándolos para enriquecer en lugar de destruir. 

“Es importante que existan estas colaboraciones entre diferentes fes al atravesar una época de la humanidad en la que prevalece el odio”, dijo Ahmed. “Al fortalecer nuestras relaciones enfocadas en la meta común de difundir la paz y el amor, nos convertimos en parte de la solución. La clave es trabajar en todos los niveles, y la colaboración interreligiosa nos brinda una plataforma perfecta para hacerlo al compartir nuestros lazos de hermandad”.

Para las hermanas Eubank y Craven, su experiencia al visitar la mezquita fue igual de importante para comprender y fortalecer los lazos entre las dos fes.

Estar en las salas de la mezquita en donde las personas dieron sus vidas por su fe fue una experiencia sagrada, dijo la hermana Craven. 

“Podía sentirse el amor de Dios y una sensación de paz”, dijo ella. “Para mí, fue un verdadero honor que se me permitiera estar en esas salas. Se puede sentir que es un lugar sagrado. Allí, ellos adoran a Dios y sus testimonios podían sentirse”.

Luego de que las recibieran un grupo de mujeres a las puertas de la mezquita antes del recorrido, la hermana Eubank dijo que la impresionó que las mujeres se hubieran tomado el tiempo y el cuidado de aprender sobre los puntos en común entre la fe de los musulmanes y de los miembros de la Iglesia de Jesucristo.

“Habían investigado mucho sobre nosotros”, dijo la hermana Eubank. “Una de las mujeres que nos recibió, dijo: “Como Santas de los Últimos Días, ustedes creen en la modestia, no beben alcohol, pagan diezmos y ayunan de manera regular. Mencionó todas esas cosas que los Santos de los Últimos Días y la gente de la religión islámica tienen en común, y realmente valoré ese gesto. Ella estaba buscando puntos en común con nosotros”.

La hermana Sharon Eubank saluda a una miembro en Papúa Nueva Guinea durante una visita al Área Pacífico en octubre de 2019.
La hermana Sharon Eubank saluda a una miembro en Papúa Nueva Guinea durante una visita al Área Pacífico en octubre de 2019. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Luego de poder observar la amistad en desarrollo de Ahmed y Odgers durante su visita a la mezquita, la hermana Eubank comentó cuán poderosos pueden ser los puntos en común y las amistades de las mujeres.

“En verdad me sorprendió verlas”, dijo la hermana Eubank, “y me pregunté cuántos problemas se resuelven en el mundo debido a la amistad de dos mujeres. Dos mujeres que son muy diferentes y tienen antecedentes diferentes, pero se vinculan y desarrollan su propia amistad, y eso resuelve problemas”.

Cuando las mujeres se dan cuenta de que hay otras como ellas, que viven en circunstancias diferentes, pero se preocupan por las mismas cosas, pueden hallar fortaleza las unas en las otras, añadió la hermana Craven, y eso es poderoso.