Cómo momentos humanitarios destacados de 2019 fueron impulsados por manos que ayudan, corazones generosos

El presidente Russell M. Nelson se asombra ante las muchas veces que presidentes, primeros ministros y embajadores le han agradecido por la ayuda humanitaria de la Iglesia a sus naciones respectivas.

Otros líderes mundiales han visitado a la Primera Presidencia, expresando esperanza de que la Iglesia se establezca en sus tierras.

“Saben que los Santos de los Últimos Días ayudarán a edificar familias y comunidades fuertes, y mejorarán las vidas de los demás dondequiera que vivan”, dijo el presidente Nelson durante la conferencia general de octubre de 2019.

Sin importar cuál sea el lugar al que llamen su hogar, agregó él, los Santos de los Últimos Días creen fervientemente “en la paternidad de Dios y la hermandad del hombre”.

El gozo mayor viene al ayudar a “nuestros hermanos y hermanas”, sin importar dónde vivan.

Una de las maneras tradicionales en la que la Iglesia y sus miembros continúan obedeciendo el Segundo Gran Mandamiento de amar a su prójimo, es al contribuir y participar en el programa humanitario global extenso de la Iglesia.

Desde que la Iglesia lanzó su programa de compromiso humanitario en 1984, la organización benéfica Latter-day Saint Charities ha proporcionado más de $2 mil millones de dólares en ayuda para bendecir a los que la necesitan. Se les ofrece asistencia a las personas sin importar su afiliación religiosa, nacionalidad, raza, orientación sexual, género o pensamiento político.

Mientras tanto, los voluntarios que utilizan programas humanitarios patrocinados por la Iglesia como JustServe.org proporcionan incontables horas de servicio local después de desastres naturales y durante otros momentos de crisis y necesidad.

“Ustedes hacen que todo esto sea posible”, le dijo el presidente Nelson a su audiencia mundial. “Debido a sus vidas ejemplares, su corazón generoso y sus manos que ayudan, no es de sorprender que muchas comunidades y líderes gubernamentales elogien sus esfuerzos”.

El año 2019 presenció una vez más ejemplos, grandes y pequeños, de “corazones generosos” y “manos que ayudan”. 

A continuación, hay algunos puntos destacados:

— Por el tercer año consecutivo, la Iglesia financió una subvención de $4 millones de dólares a nueve agencias nacionales de reasentamiento de refugiados en los Estados Unidos. La donación se destinó a nueve organizaciones caritativas de la costa este autorizadas a reasentar a refugiados en los EE. UU.

La hermana Sharon Eubank, segunda desde la izquierda, presenta una subvención de la Iglesia al reverendo monseñor J. Brian Bransfield, secretario general de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, el 14 de mayo de 2019. La subvención se usará para ayudar en los esfuerzos de reasentamiento de refugiados en los Estados Unidos.
La hermana Sharon Eubank, segunda desde la izquierda, presenta una subvención de la Iglesia al reverendo monseñor J. Brian Bransfield, secretario general de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, el 14 de mayo de 2019. La subvención se usará para ayudar en los esfuerzos de reasentamiento de refugiados en los Estados Unidos. Credit: Richard W. Brown

“Como seguidores de Jesucristo, estamos bajo una obligación celestial de amar a Dios y amar a nuestro prójimo en mejores maneras”, dijo la hermana Sharon Eubank, presidenta de Latter-day Saint Charities y primera consejera en la presidencia general de la Sociedad de Socorro de la Iglesia.

La hermana Eubank visitó tres agencias de reasentamiento en Baltimore, Maryland y Washington D.C. el 14 de mayo. Un día después, ella visitó tres agencias parecidas en Nueva York.

“Son impresionantes los métodos que las agencias de reasentamiento de refugiados utilizan para ayudar a las personas a aprender inglés, encontrar empleos y adaptarse de forma cultural a los Estados Unidos”, dijo ella. “Nuestra asociación tiene como fin acelerar la obra y destacar maneras en las que la familia pueden participar en ayudar a los vecinos refugiados a establecerse en un lugar nuevo”.

— En 2019, Latter-day Saint Charities se asoció una vez más con otras organizaciones humanitarias que participan en un esfuerzo global para eliminar el tétano materno y neonatal (MNT, por sus siglas en inglés), una enfermedad mortal que afecta a las mujeres de edad fértil y a sus hijos.

La enfermedad se puede prevenir por medio de la inmunización y las prácticas sanitarias de parto.

Por cinco años, Latter-day Saint Charities ha apoyado a la MNT Elimination Initiative, un programa dirigido por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y la Organización Mundial de la Salud, según Newsroom.

Los fondos de Latter-day Saint Charities se han utilizado en los esfuerzos de la eliminación de MNT en las naciones africanas de Chad, Sudán y Sudán del Sur. Mientras tanto, los esfuerzos de la Iglesia y de sus socios han sido acreditados por ayudar a eliminar MNT en la República Democrática del Congo.

“Aquellas personas que donan al Fondo Humanitario de la Iglesia deben sentirse parte de este proyecto para salvar vidas”, dijo la hermana Eubank.

— Por medio de su asociación con Pacific Assist y Castlemaine Healthy, Latter-day Saint Charities proporcionó más de 130 camas al Hospital General de Port Moresby en Papúa Nueva Guinea.

Los voluntarios con chalecos de Manos que Ayudan cargan camas de hospital de Castlemain Health en Melbourne, Australia, para enviarse al Hospital General Port Moresby en Papúa Nueva Guinea.
Los voluntarios con chalecos de Manos que Ayudan cargan camas de hospital de Castlemain Health en Melbourne, Australia, para enviarse al Hospital General Port Moresby en Papúa Nueva Guinea. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

“Las camas que tenemos aquí en esta instalación son para mejorar el movimiento de los pacientes dentro de las instalaciones o en otras secciones de este edificio”, dijo el Dr. Kone Sobi, director de servicios médicos en el Hospital General de Port Moresby. “A pesar de que tenemos 1.200 camas… algunas de las camas realmente están en necesidad urgente [de] reparación y algunas de ellas realmente deben destruirse… porque están tan viejas”.

Un reporte anual detallado de Latter-day Charities se emitirá a principios de 2020.