Sarah Jane Weaver: Lo que la historia de John Howland le enseñó al presidente Ballard sobre esperar la mano del Señor

Estando en el lugar de nacimiento de José Smith, en Sharon, Vermont, el presidente M. Russell Ballard delineó la carta genealógica de su tatarabuelo número nueve, John Howland — quien vivió en el Siglo XVII.

Presidente Ballard había pasado la mañana del 19 de octubre en ese sagrado lugar, hablándole a los misioneros del área e inspeccionando el monumento y otros sitios significativos del Centro de Visitantes del Monumento Conmemorativo del Lugar de Nacimiento de José Smith.

Y entonces, acercándose a la carta genealógica que colgaba del muro del Centro de Visitantes, el presidente Ballard explicó por qué la historia de John Howland era tan importante para él — y para cada uno de nosotros.

Como un joven soltero, John Howland fue un mozo por contrato de John Carver. Él (Howland), cruzó el Océano Atlántico con otros peregrinos en el barco Mayflower, a finales de 1620.

Élder Randall Bennett, el élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y el presidente M. Russell Ballard, presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, caminan en los alrededores del Monumento conmemorativo del lugar de nacimiento de José Smith, en Sharon, Vt., el sábado 19 de oct. de 2019.
Élder Randall Bennett, el élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y el presidente M. Russell Ballard, presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, caminan en los alrededores del Monumento conmemorativo del lugar de nacimiento de José Smith, en Sharon, Vt., el sábado 19 de oct. de 2019. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Durante ese histórico viaje, la tripulación y los pasajeros del Mayflower encontraron muchas tormentas turbulentas, que hicieron que los pasajeros se mantuvieran bajo cubierta. En medio de una tormenta, John subió a la cubierta y fue lanzado por la borda.

William Bradford, otro pasajero del Mayflower, escribió:

“Los vientos de esas tormentas eran tan violentos y el mar crecía tanto, que los peregrinos se veían forzados a permanecer bajo cubierta. Uno de esos peregrinos, John Howland, subió a cubierta y, junto con un carrete del barco, fue lanzado al mar; pero fue por la gracia de Dios que él se agarrara de una soga que estaba colgando del barco, sosteniéndose de ahí, aunque fue sumergido varias veces dentro del agua, hasta que por la misma soga pudo ser jalado a la superficie del agua y entonces, con un gancho largo y otros medios, pudo llegar a la cubierta del barco de nuevo y así salvar su vida; y aunque se enfermó un poco por eso, el pudo después vivir muchos años y llegar a ser miembro prominente de la iglesia y de la comunidad”.

Al hablar al día siguiente en el Centro DCU de Boston, Massachusetts, el 20 de octubre, el presidente Ballard continuó la historia:

“Cuando finalmente el Mayflower llegó al Nuevo Mundo, descubrieron que estaban a más de 400 k al norte de su destino planeado. Y por lo tardío de la temporada y por falta de suministros, decidieron quedarse ahí.

“Cuando exploraron lo que iba a ser su nuevo hogar, encontraron terrenos ya despejados, abastos de maíz y un pueblo abandonado cuyos habitantes habían muerto por la epidemia que los devastó de 1616 a 1618.

“Después, un líder de uno de los pueblos de ahí llegó al asentamiento en dificultades para ayudar a los peregrinos. Formaron una alianza; y durante el segundo otoño, después de su arribo al Nuevo Mundo, 52 miembros de las colonias, y cerca de 90 nativos, celebraron la primera cosecha lograda en Plymouth — el primer Día de Acción de Gracias en Plymouth.

“En ese momento, John Howland no era tan famoso como sus compañeros de viaje: William Bradford, John Carver y Myles Standish. Sin embargo, al estar donde ahora estamos, con casi 400 años de distancia entre nosotros y esos valerosos peregrinos, él ha tenido un gran impacto en la historia de los Estados Unidos, más que ningún otro de ellos”.

Presidente Ballard explicó que cuatro años después de llegar al Nuevo Mundo, John se casó con su compañera de viaje del Mayflower, Elizabeth Tilley. De esa unión hubo 10 hijos y cerca de 90 nietos.

Hoy en día aproximadamente 5 millones de estadounidenses tienen sus raíces en John y Elizabeth, de acuerdo con el presidente Ballard.

Sus descendientes incluyen a tres presidentes de EE. UU.: Franklin D. Roosevelt, George H.W. Bush y George W. Bush; a los poetas estadounidenses Ralph Waldo Emerson y Henry Wadsworth Longfellow; y a dos influyentes líderes religiosos estadounidenses del Siglo XIX: el Profeta José, y su hermano, Hyrum Smith, explicó el presidente Ballard.

“Hermanos y hermanas, por favor busquen la mano del Señor en sus vidas y en las vidas de sus familias”.

“Piensen en esto por un momento: la existencia de esos líderes políticos, de esos poetas y de esos profetas dependió de la de ese hombre joven que encontró y se agarró de una soga en el mar, y que se sostuvo fuertemente hasta ser salvado”, dijo él. “¡Fue un milagro!”.

El presidente Ballard dijo que él ve la mano del Señor en la vida de John Howland. Él recordó haber visto la lápida mortuoria de John Howland, en Plymouth, a principios del 2019.

La lápida mortuoria de John Howland lo conmemora como un “hombre piadoso” y como un “antiguo profesor en los caminos de Cristo”.

Pero el presidente Ballard vio algo más grande en la vida de John Howland. Es algo que podemos ver en nuestras propias vidas también.

“Hermanos y hermanas, por favor busquen la mano del Señor en sus vidas y en las vidas de sus familias, como lo hago yo en las vidas de mis ancestros y de mi familia”, dijo el presidente Ballard. “Espérenla. No la desestimen. No releguen las experiencias de sus vidas a meras coincidencias. Al mirar ustedes la mano del Señor en sus vidas, agradézcanle a Él por eso. Por favor registren y compartan sus historias. Mientras más reconozcan la mano del Señor en sus vidas, más la verán en sus vidas diarias”.