Cómo el COVID-19 está afectando a la fuerza misional de la Iglesia de 67.000 misioneros — ninguno ha dado positivo

Ningún misionero de tiempo completo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha dado positivo por COVID-19. Sin embargo, cerca del 50 % de la fuerza misional global de 67.000 misioneros se ve afectada al tener que volver a casa para ser reasignados o relevados debido a los ajustes de la Iglesia en la obra misional como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

Mientras tanto, el Departamento Misional de la Iglesia está presenciando una reforma de la obra misional a medida que los élderes y hermanas tienden una mano, enseñan y reciben capacitación de formas innovadoras.

“La aventura de su vida” es la etiqueta que usa el élder Brent H. Nielson, un setenta autoridad general y director ejecutivo del Departamento Misional. Esa frase describe con aptitud no solo el impacto individual reciente en los misioneros sino también los ajustes en constante actualización que hacen la Iglesia y su Departamento Misional.

A su modo de ver, la atención que se le da a los ajustes puede provocar que los misioneros, sus familias, los miembros de la Iglesia e incluso el personal del Departamento Misional pasen por alto lo que se ha convertido en una experiencia misional singular.

“Esta es la aventura de su vida”, dijo él. “Nuestros misioneros podrán decir: ‘Fui un misionero durante la pandemia del coronavirus. Serví en las Filipinas durante un tiempo,  luego tuvimos que irnos y serví en Nebraska — eran una época y un tiempo diferentes y nosotros fuimos esos misioneros’”.

Con emoción, continuó diciendo: “Cuando veo sus fotos en los aviones, los veo como el ‘ejército de Helamán’ moderno — me siento muy impresionado. Espero que nadie, en medio de estos problemas, se pierda la experiencia histórica que esto representa para estos jóvenes hombres y mujeres que fueron quienes perseveraron durante la pandemia”.

El élder Adam Dummer utiliza un ordenador portátil y se vale de las videoconferencias para capacitar a los misioneros nuevos en su primer día desde el Centro de Capacitación Misional de Provo el miércoles, 25 de marzo de 2020. En un esfuerzo por controlar la propagación del COVID-19, los misioneros están recibiendo capacitación por medio de videoconferencias remotas en lugar de viajar a los 10 centros de capacitación misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
El élder Adam Dummer utiliza un ordenador portátil y se vale de las videoconferencias para capacitar a los misioneros nuevos en su primer día desde el Centro de Capacitación Misional de Provo el miércoles, 25 de marzo de 2020. En un esfuerzo por controlar la propagación del COVID-19, los misioneros están recibiendo capacitación por medio de videoconferencias remotas en lugar de viajar a los 10 centros de capacitación misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Credit: Laura Seitz, Deseret News

David N. Weidman, director general del Departamento Misional, añadió lo siguiente acerca de los élderes y hermanas que están en aislamiento, esperando una reasignación en su país natal: “¿Cuántos misioneros podrán decir: ‘Se me asignó a servir dos semanas en mi hogar’? No están en casa en calidad de misioneros relevados — su llamamiento permanece vigente”.

Información y perspectivas

Ambos se unieron a Church News en una entrevista por videoconferencia para brindar información, perspectivas y anécdotas sobre los ajustes recientes en el servicio misional.

Tres cosas que hay que saber: Weidman señaló tres puntos que la Iglesia y el Departamento Misional desean que sepan los misioneros, sus padres y los santos de los últimos días.

“La seguridad de los misioneros es nuestra preocupación principal, pero le sigue muy de cerca la prioridad de continuar ayudando a recoger a Israel”, dijo él. “Cuando las autoridades generales evalúan las decisiones a tomar, tienen en cuenta estas dos preocupaciones y sus decisiones se basan en esas prioridades gemelas”.

Lo tercero que deben saber es que “estamos agradecidos por su paciencia”, dijo. Los misioneros necesitarán tener paciencia con el ritmo de las reasignaciones, los nuevos llamamientos y la información sobre la capacitación.

Ninguna prueba de laboratorio positiva: Hasta la fecha, ningún misionero ni líder de misión ha dado positivo por COVID-19 todavía.

Algunos misioneros han presentado síntomas similares a los de la gripe, lo cual despertó la preocupación de que pudieran tener el virus, dijo el élder Nielson. Sin embargo, para quienes se hicieron la prueba de laboratorio, los resultados fueron negativos.

El 50% se ve afectado: El regreso de los misioneros no nativos a sus propios países para autoaislarse y luego ser reasignados o relevados, debido a los ajustes en la duración del servicio o a problemas de salud, está afectando a cerca del 50 % de los misioneros de la Iglesia, dijo Weidman.

“Me ha sorprendido completamente cuán asombrosos son nuestros misioneros”, dijo, haciendo referencia al movimiento global constante de misioneros, lo que comenzó en Asia el mes pasado.

También citó un ejemplo de las redes sociales en el que se veía a unos misioneros en un vuelo alquilado regresando a sus países luego de servir en las Filipinas, y un élder sugería hacer una oración antes del vuelo.

“Siguen enfocados y comprometidos”, dijo Weidman. “Cuando regresan a casa, se mantienen fuertes durante ese tiempo en sus hogares”.

Regresar a casa: Los misioneros no nativos están regresando de sus misiones en muchas áreas de la Iglesia. Para los misioneros de algunos lugares, lo mejor es quedarse donde están.

“No sabemos lo que nos depara el futuro. Al final, quizás deberán volver a casa o, luego de que esto pase, continuarán haciendo lo que están haciendo en su misión”, dijo el élder Nielson. La Iglesia consulta constantemente con expertos en seguridad, expertos locales y otras personas para obtener asesoramiento.

“Nuestra preocupación principal siempre es la seguridad de nuestros misioneros y analizamos eso en cada situación — dónde estarán más seguros, y qué podemos hacer para seguir manteniendo esa seguridad”.

El élder Brock Winter empuja su equipaje mientras cientos de misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días regresan de las Filipinas al Aeropuerto Internacional de Salt Lake City el domingo, 22 de marzo de 2020.
El élder Brock Winter empuja su equipaje mientras cientos de misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días regresan de las Filipinas al Aeropuerto Internacional de Salt Lake City el domingo, 22 de marzo de 2020. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Además, los misioneros que esperan en casa aún pueden verse afectados, añadió. “Recibimos informes todo el tiempo — como un joven élder que acaba de regresar con el gran grupo que volvió de las Filipinas, y sus padres no son miembros. Ellos fueron al aeropuerto para recogerlo y expresaron su gratitud a la Iglesia por cuidar tan bien de él”.

Movimiento internacional: Si bien los misioneros que regresan a los Estados Unidos y Canadá han recibido más atención debido a su gran número, los ajustes afectan por igual a los misioneros que sirven en Norteamérica o aquellos que cruzan fronteras en otros continentes para volver a sus países de origen.

“Peruanos que sirven en Colombia, brasileros que sirven en Mozambique y japoneses que sirven en Brasil”, dijo Weidman, ofreciendo tres ejemplos.

Las cancelaciones y prohibiciones de viajes nacionales e internacionales son una gran preocupación, dijo el élder Nielson. “Ese es nuestro mayor desafío. Eso nos preocupa cada día”.

Líderes de misión que se quedaron: Ningún líder de misión no nativo ha regresado todavía a su propio país.

El élder Nielson dijo que se les ha pedido a todos los presidentes de misión y sus compañeras que se queden en sus respectivos lugares.

“Se están quedando en sus casas de la misión”, dijo él. “Nos mantenemos en contacto con cada uno de forma individual”.

Capacitación por medio de la tecnología: Aunque los 10 centros de capacitación misional de la Iglesia cerraron y no recibirán nuevos misioneros ni los capacitarán de forma presencial, los instructores de CCM de todo el mundo continúan capacitando en línea a los nuevos misioneros mientras ellos permanecen en sus hogares.

La hermana Addie Rutter usa un ordenador portátil para enseñar francés a los misioneros en capacitación desde el Centro de Capacitación Misional de Provo el miércoles, 25 de marzo de 2020. En un esfuerzo por controlar la propagación del COVID-19, los misioneros están recibiendo capacitación por medio de videoconferencias remotas en lugar de viajar a los 10 centros de capacitación misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
La hermana Addie Rutter usa un ordenador portátil para enseñar francés a los misioneros en capacitación desde el Centro de Capacitación Misional de Provo el miércoles, 25 de marzo de 2020. En un esfuerzo por controlar la propagación del COVID-19, los misioneros están recibiendo capacitación por medio de videoconferencias remotas en lugar de viajar a los 10 centros de capacitación misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Credit: Laura Seitz, Deseret News

La capacitación por videoconferencia mantiene el formato de asignar a los misioneros a zonas, distritos y compañerismos y trabajar con maestros de seis a ocho horas diarias. Escuchan devocionales, trabajan en grupos pequeños, se dividen en compañerismos para practicar situaciones — muy similar a la capacitación tradicional en los CCM, pero con una modalidad virtual.

“En verdad no hay diferencia entre el tipo de cosas que ocurrían en persona y lo que ocurre en línea, a excepción de no estar cara a cara”, dijo Weidman.

La enseñanza del idioma es un ejemplo en el que un instructor podría — por medio de la tecnología — ayudar a un misionero según sus necesidades individuales en lugar de las necesidades grupales, y ambos dicen que la capacitación virtual podría cambiar la forma en que los misioneros trabajan y reciben entrenamiento.

Reacciones ‘consagradas’: Weidman dijo que los líderes del Departamento Misional se han impresionado por “la cantidad de consagración que hay en el cuerpo de la Iglesia — el número de personas que se han acercado a nosotros o al colectivo de la Iglesia como organización y han hecho ofrendas consagradas para ayudar. Es realmente abrumador para mí ver esa efusión”.

Esas ofrendas incluyen actos pequeños, como el que ocurrió en su propio vecindario, donde un misionero que regresó de África se encuentra en autoaislamiento. “Las personas de nuestro barrio organizan visitas diarias en automóvil”, dijo él. “Las personas conducen hasta su casa, se paran fuera de su automóvil y simplemente saludan con la mano desde lejos a este buen élder y le dicen hola mientras él permanece en cuarentena”.

Las ofrendas también comprenden acciones más grandes, añadió, “como las personas que, de forma individual y familiar, hacen importantes ofrendas financieras para ayudar durante este momento”.

Nuevos llamamientos y asignaciones: La Iglesia continúa aceptando y procesando nuevos llamamientos y asignaciones misionales. Sin embargo, el proceso puede ser un poco más lento que antes, dijo el élder Nielson, pidiendo comprensión y paciencia de parte de los futuros misioneros y sus familias.

El movimiento mundial continuo de misioneros que regresan a casa y los ajustes de reasignación o relevo impactan los números misionales, tanto en el corto como en el largo plazo, lo cual, además, afecta el llamamiento y la asignación de misioneros nuevos — durante el período de ajustes por el COVID-19, así como la preparación para su conclusión.

Reformar la obra misional

El élder Nielson dijo que ve beneficios en la obra misional que provienen del hecho de que los misioneros se enfrenten a una restricción de las interacciones públicas. Uno de esos beneficios es aprender cómo trabajar, servir y enseñar desde sus propias pensiones.

“En muchas áreas, nuestros misioneros están enseñando con dispositivos móviles a tantas personas o más que cuando salían de sus hogares”, dijo haciendo referencia a las misiones en los Estados Unidos y en otros lugares.

Eso contradice la creencia de que la obra misional se paraliza por completo cuando los misioneros se refugian en sus apartamentos.

“En realidad están haciendo la obra misional de formas nuevas que no habíamos imaginado”, dijo él. “Es como si este evento nos forzara a aprender cómo usar la tecnología que todos tienen.

Una cantidad limitada de misioneros en capacitación, instructores y personal quedaron en el Centro de Capacitación Misional de Provo el miércoles, 25 de marzo de 2020. Los últimos grupos de misioneros que se encuentran en los 10 centros de capacitación misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se irán para el fin de esta semana.
Una cantidad limitada de misioneros en capacitación, instructores y personal quedaron en el Centro de Capacitación Misional de Provo el miércoles, 25 de marzo de 2020. Los últimos grupos de misioneros que se encuentran en los 10 centros de capacitación misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se irán para el fin de esta semana. Credit: Laura Seitz, Deseret News

“Siempre hemos querido hacerlo, pero nuestros misioneros han sentido la obligación de estar en la calle, parando a las personas y golpeando puertas, y ahora nos estamos dando cuenta de que en realidad hay una manera diferente de hacerlo”.

Weidman dijo que ha hablado recientemente con varios presidentes de misión en Japón, donde los misioneros han tenido muchas restricciones en sus actividades durante unas cuatro semanas. “Esos presidentes están contando que sus misioneros, en algunos casos, enseñan más y ministran a más miembros por medio de la tecnología. Están encontrando formas nuevas y diferentes de cumplir su propósito”.

La enseñanza con la tecnología y la comunicación más frecuente con su familia en sus hogares — que ahora son muy importantes con la pandemia del COVID-19 — vienen inmediatamente después de que la Primera Presidencia aprobara a comienzos de este año los dispositivos móviles para todas las misiones del mundo.

“Todo eso se aprobó antes de que siquiera supiéramos que el virus estaba por venir”, dijo el élder Nielson, añadiendo que el despliegue de esos esfuerzos aún está en desarrollo en algunas misiones.

‘Lo que sea que se nos presente’

El élder Nielson dijo que ha sentido el recordatorio de que la vida está llena de pruebas y desafíos. “Hasta ahora, hemos estado en una sociedad donde todo ha sido casi perfecto — y esta experiencia no lo es. Nos está haciendo estirar y buscar en nuestro interior y hacer cosas que no planeábamos hacer antes, y debemos estar preparados para hacer lo que sea que se nos presente.

“Quiero que todos sepan que todos están haciendo lo mejor que pueden en estas circunstancias inciertas y que todos nosotros realmente deberíamos ser pacientes como miembros de la Iglesia de Jesucristo”.

Incluso en la “aventura de su vida”, cuando las experiencias y normas misionales tradicionales están sufriendo ajustes, añadió.

“Creo que va a ser una experiencia asombrosa, cuando todo haya terminado y la historia haya quedado escrita”.