‘Refugiarse en el lugar’ espiritual y físicamente, aconseja élder Holland a medida que órdenes de aislamiento continúan en todo el mundo

La continua y creciente pandemia del COVID-19 es una oportunidad de hacer un examen de conciencia y una autoevaluación, el tipo de reflexión personal que refina la fe, fortalece el carácter y “aumenta nuestra humildad ante el Señor”, dijo el élder Jeffrey R. Holland.

“Este es un momento particular de soledad forzada en el que no tenemos un montón de trivialidades o asuntos superficiales que nos distraigan de meditar en las cosas que de verdad importan en la vida”, dijo el miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles. “Este tipo de momentos nos invita a mirar dentro del alma y evaluar si nos gusta lo que vemos”.

El élder Holland habló con Church News el 28 de marzo a medida que millones de santos de los últimos días en todo el mundo responden a los mandatos de los gobiernos que apuntan a aplanar la curva de contagio del coronavirus, el cual ha causado enfermedad y muerte, sofocado economías, cerrado escuelas y restringido las rutinas diarias en todo el mundo. En respuesta a la pandemia, los líderes de la Iglesia han suspendido las reuniones, cerrado los templos y trasladado a miles de misioneros a sus países de origen.

El élder Jeffrey R. Holland y la hermana Patricia Holland llegan al Parlamento, en Londres, Inglaterra, el 2 de julio.
El élder Jeffrey R. Holland y la hermana Patricia Holland llegan al Parlamento, en Londres, Inglaterra, el 2 de julio. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

El resultado es una especie de “día de reposo obligatorio — un momento cuando nos apartamos de nuestra rutina cotidiana, de la vida normal, y reflexionamos en nuestra dependencia de Dios y en las bendiciones que Él nos da y que muy a menudo damos por sentadas”, dijo el élder Holland.

Citando una frase británica que le gusta, tranquilizó al público de Church News diciendo que “las cosas ‘saldrán bien’. Sin duda, ya están en proceso de ‘salir bien’. Pero le debemos a nuestro Padre Celestial ser un poco más agradecidos y un poco más inclinados a recordar cuántos problemas se resuelven gracias a Dios, los ángeles, las promesas de los convenios y la oración”.

‘Refugiarse en el lugar’

“La oportunidad de responder a los problemas y la agitación con una fe cada vez mayor está registrada una y otra vez en las escrituras — donde el amor de Dios, el sacrificio de Cristo y Sus muchas manifestaciones de misericordia son las grandes constantes al enfrentar adversidades de uno u otro tipo”, dijo el élder Holland.

Esta pandemia actual presenta una “oportunidad preciosa de demostrar fe”, dijo. “A menudo, esas oportunidades parecen excepcionales. En nuestra era moderna no tenemos que preocuparnos por partir el mar Rojo porque tenemos ingenieros que pueden construir un puente para atravesarlo. De vez en cuando, necesitamos algunos recordatorios de que esos puentes bellamente diseñados pueden colapsar, por así decirlo. Esta pandemia es simplemente uno de esos colapsos”.

A medida que millones de personas en todo el mundo hacen frente a las órdenes de “refugiarse en el lugar”, el élder Holland señaló que la expresión tiene implicaciones tanto espirituales como físicas. Él dijo que los versículos en el Salmo 61:1-4 resumen la oportunidad que los santos de los últimos días tienen de recurrir al Señor en busca de refugio:

“Oye, oh Dios, mi clamor; atiende a mi oración.
“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti cuando mi corazón desmaye. Condúceme a la peña que es más alta que yo.
“porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo.
“Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas”.

Eso es un “refugio en su máxima expresión”, dijo el élder Holland, señalando que la sociedad también debería ser obediente a las directrices gubernamentales con respecto al refugio temporal.

“El Señor es nuestro refugio por excelencia”, explicó. “Él es nuestra torre. Él nos eleva por encima de las aguas turbulentas y nos pone sobre la roca de nuestro Redentor. Él nos cubre con Sus alas, en un sentido poético”.

Haciendo una pausa para reflexionar en este versículo de las escrituras, el élder Holland dijo con calma: “Siempre decimos que no tenemos suficiente tiempo para pensar en esas cosas”. Bueno, ahora tenemos algo de tiempo”.

El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habla durante un evento para jóvenes adultos en la Iglesia Memorial de Stanford en el campus de la Universidad de Stanford en Stanford, California, el domingo, 9 de febrero de 2020.
El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habla durante un evento para jóvenes adultos en la Iglesia Memorial de Stanford en el campus de la Universidad de Stanford en Stanford, California, el domingo, 9 de febrero de 2020. Credit: Ramin Rahimian, para Deseret News

Con ese tiempo, los miembros pueden “sumergirse en las cosas del alma que siempre queremos abordar, y sabemos muy bien que deberíamos hacerlo, pero a veces en el alboroto de la vida diaria no aprovechamos la oportunidad”.

Lamentando el ritmo de nuestra era moderna, el élder Holland recordó: “Ralph Waldo Emerson dijo una vez: ‘Las cosas están en la silla de montar y cabalgan sobre la humanidad’.

“Comprendamos que este es uno de esos momentos en que podemos quitarnos la silla de montar de la espalda, un momento donde no se nos demanda tanto, y podemos abordar cosas edificantes y de importancia eterna”.

‘Las cosas del corazón’

Una de esas cosas es atender las necesidades de los demás, dijo el élder Holland. Los miembros pueden hallar gozo al compartir “las cosas del corazón” — al proporcionar, cuidar y tender una mano a otro de formas consistentes con el distanciamiento social que debemos mantener. “Es algo tremendamente gozoso elevar espiritualmente a alguien más”.

A través de la ministración, el Señor se asegura de que cada persona esté cuidada. En una época en que el contacto físico es limitado, los miembros pueden contar con la tecnología, tal como las redes sociales, el correo electrónico, Skype y FaceTime, dijo. “Deberíamos dedicar una determinada parte de nuestro día a comunicarnos con personas que necesiten un impulso. Por supuesto, nosotros recibimos un impulso al hacerlo, así que todos somos ‘elevados’, tal como el Salvador dijo que era Su propósito al venir a la tierra”.

El élder Holland dijo que está intentando sacar ventaja de su itinerario de viajes reducido al enviar notas o hacer llamadas telefónicas, “hacer lo inesperado — pero muy apreciado y a veces verdaderamente necesario — para alegrarle el día a alguien”.

“No hay un mérito en particular en desesperarnos por la visita que no podemos hacer o la presencia física que no podemos crear”, advirtió. “Hagamos lo mejor que podamos”.

Los santos de los últimos días deberían guiar el camino al ser “positivos y optimistas, hacer las cosas que pueden hacer y confiar en el Señor en cuanto al resto”.

“Este tipo de momentos nos invita a mirar dentro del alma y evaluar si nos gusta lo que vemos”.

Tal como dijo el profeta José Smith en la cárcel de Liberty: “Hagamos con buen ánimo cuanta cosa esté a nuestro alcance; y entonces podremos permanecer tranquilos, con la más completa seguridad, para ver la salvación de Dios y que se revele su brazo” (Doctrina y Convenios 123:17).

El élder Holland dijo que este momento de no poder estar con los santos en todo el mundo y con las demás autoridades generales “es una pérdida tremenda” en lo personal para él.

“Soy un entusiasta irlandés”, dijo. “En verdad amo a las personas. Así que extraño estar con los miembros”.

La otra cara de la moneda, añadió, “es cuán reconfortante ha sido para mí tener un poco más de tiempo de tranquilidad” para “evaluar un poco más mi propia alma en lugar de la de los demás”.

Cuando estamos involucrados en la sociedad, la mente de las personas a menudo está consumida por problemas de asuntos de actualidad y conversaciones triviales, dijo.

“Pero cuando estamos solos, esos son momentos para evaluar el carácter. Es entonces cuando piensas en quién eres realmente y lo que en verdad importa”. Es “un ejercicio aleccionador estar en quietud, estar solo contigo mismo. Entonces, la pregunta obvia es: ‘¿Te gusta la compañía que tienes cuando eres el único en la habitación?’”

‘Mucho por lo que sentirse alentados’

El élder Holland dijo que los santos de los últimos días pueden aprender mucho al considerar los problemas del pasado. Uno de esos momentos en la Iglesia fue “mucho más desgarrador que cualquier cosa que estemos enfrentando ahora”.

Los santos de los últimos días tanto en Kirtland, Ohio, como en el condado de Jackson, Missouri, estaban sufriendo una gran persecución. La apostasía estaba aflorando en el primer lugar y los populachos habían sacado a los santos de sus hogares en el último. En ambos lugares, los miembros habían perdido hogares, granjas, ganado y posesiones personales.

En esas circunstancias desgarradoras, el Señor les envió un mensaje en una revelación dada a José Smith en Kirtland el 16-17 de diciembre de 1833: “Consuélense, pues, vuestros corazones en lo concerniente a Sion, porque toda carne está en mis manos; quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios. … Sion no será quitada de su lugar. … Volverán a sus heredades, ellos y sus hijos, con cantos de gozo sempiterno” (Doctrina y Convenios 101:16-18).

El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseña con base en las escrituras a un gran grupo durante una sesión interactiva del Seminario para Nuevos Presidentes de Misión de 2015.
El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseña con base en las escrituras a un gran grupo durante una sesión interactiva del Seminario para Nuevos Presidentes de Misión de 2015. Credit: Deseret News

¿“Cantos de gozo sempiterno” en medio de tal tribulación? “¡Sí! ¿Y por qué no? Hay mucho por lo que sentir gozo a medida que refinamos nuestra fe, confiamos más en el Señor y vemos el milagro de Su liberación”, dijo el élder Holland.

En las escrituras hay repetidas declaraciones donde tenemos las promesas del Señor de que Él “estará con nosotros en toda circunstancia — buena, mala o de cualquier otro tipo”. Por ejemplo, Alma dijo: “He sido sostenido en tribulaciones … de todas clases, sí, y en todo género de aflicciones … y pongo mi confianza en él, y todavía me librará” (Alma 36:27).

Esa tranquilidad puede ser una fuente de esperanza y aliento, dijo el élder Holland. “Pase lo que pase, nunca seremos separados del amor y compañía del Salvador, incluso si en ese momento no lo reconocemos.

“El Espíritu no se bloquea debido a un virus o a fronteras nacionales o a pronósticos médicos”. Existen “dones del cielo que no se ven limitados por los problemas en la tierra o las enfermedades en el aire. …

“El que creó este mundo maravilloso en el que vivimos puede decirle a cualquiera de sus elementos: ‘Hasta aquí y no más lejos’. Eso es lo que Él le dirá a esta plaga que estamos enfrentando. En presencia de Su majestad, incluso las creaciones de tamaño subatómico deben inclinarse — aunque solo sea en sentido figurado — y cada una en su propia manera ‘confesar’ que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, el gran Redentor de todos. Bajo la dirección de Su Padre, el Salvador está a cargo del destino de este mundo. Estamos en unas manos muy seguras y amorosas”.