COVID-19: ‘Nuestros preciados misioneros son los pioneros de nuestra época’, dice el élder Uchtdorf

A medida que la pandemia del COVID-19 avanzaba en todo el mundo, los líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días volvieron su atención a la salud y seguridad de 67.000 misioneros de tiempo completo y aquellos a quienes enseñan y sirven.

La Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles — en estrecha coordinación y con información directa de las presidencias de área, los líderes locales, el departamento misional y un ejército de voluntarios — deliberó en consejo y oró para encontrar soluciones.

“Cuando tomábamos una decisión acerca de trasladar misioneros desde o hacia determinados países en la mañana, teníamos que cambiarla por la tarde”, dijo el élder Dieter F. Uchtdorf, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles y director del Consejo Ejecutivo Misional de la Iglesia. “Cuando evaluábamos las restricciones gubernamentales u otras restricciones de viajes en una reunión, la situación ya había cambiado al terminar dicha reunión”.

Con un flujo constante de información y circunstancias cambiantes, los líderes de la Iglesia y “especialmente el personal del Departamento Misional y nuestros preciados voluntarios” tuvieron que adaptarse con rapidez, dijo él.

La perspectiva de hacer regresar a miles de misioneros a sus países de origen causaba una gran angustia, explicó el élder Uchtdorf. Todos los involucrados se dieron cuenta rápidamente de que no era suficiente meditar solo con la cabeza, sino con el corazón. El Señor expandió su visión de las grandes oportunidades y posibilidades para que avance la obra misional bajo estas circunstancias estresantes, él dijo.

“Tenemos que aceptar que hay una lección en todo esto”, dijo el élder Uchtdorf.

Salud y seguridad

Debido al aumento de los riesgos para la salud y con las naciones a punto de cerrar sus fronteras, donde era necesario, los líderes de la Iglesia comenzaron a trasladar a los misioneros a sus países de origen; en un momento dado, se trasladaron unos 30.000 misioneros. Otros habían viajado antes que ellos y más les seguirían luego. 

 El élder Dieter F. Uchtdorf y la hermana Harriet Uchtdorf saludan a un joven líder del sacerdocio en Montevideo, Uruguay, durante un viaje a Sudamérica en febrero de 2020.
El élder Dieter F. Uchtdorf y la hermana Harriet Uchtdorf saludan a un joven líder del sacerdocio en Montevideo, Uruguay, durante un viaje a Sudamérica en febrero de 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc./Área Sudamérica Sur

“Casi nos rompe el corazón”, dijo el élder Uchtdorf, “porque ves que esos misioneros querían quedarse y sientes que se les necesita allí”.

Desde el inicio, la Iglesia había estado siguiendo el progreso del COVID-19. Los líderes comprendieron inmediatamente que la enfermedad tendría “un efecto mundial en la obra misional tal y como la conocíamos”, dijo el élder Uchtdorf.

La Iglesia tiene 67.000 misioneros que sirven en 399 misiones y 10 centros de capacitación misional en todo el mundo. Todavía hay misioneros que sirven y seguirán sirviendo fuera de sus países de origen en algunas ubicaciones del mundo — incluidos los Estados Unidos y Canadá. Esto ocurre en países y misiones donde esta es la mejor forma de servir y la más segura o donde las restricciones de viajes no permiten un regreso. Sin embargo, la mayoría de los misioneros que tenían que regresar a su país de origen ya lo han hecho. Ellos continúan su servicio en su país de origen, han sido relevados o esperan una reasignación.

El élder Uchtdorf dijo que los líderes de la Iglesia han estado examinando las prácticas misionales — donde la actividad tradicional de “hallar personas” se ha visto limitada por las comunidades cerradas, edificios de apartamentos inaccesibles y el cambio en las prácticas de comunicación social — durante muchos años.

“El COVID-19 aceleró nuestra consideración sobre este asunto de forma tremenda y abrió nuestros ojos a nuevas maneras”, incluido el uso de la tecnología, dijo el élder Uchtdorf. “El Espíritu puede trabajar de manera maravillosa a medida que nos valemos de formas nuevas y desconocidas de comunicarnos unos con otros”.

Avanzar

El élder Uchtdorf dijo que todos los misioneros, sin importar sus circunstancias, “tienen la maravillosa oportunidad de avanzar al hallar, enseñar, bautizar y hacer discípulos” con la ayuda de la tecnología y las redes sociales. “La obra continúa independientemente de si hay una epidemia o se puede navegar con calma”.

El evangelio “es un mensaje de paz y esperanza; es un mensaje de sanación y gozo. Utilizar la tecnología para compartir este mensaje con la ayuda del Espíritu es la oportunidad de nuestra época”. La transición de compartir el evangelio por medio de la tecnología al contacto personal cara a cara es un paso importante en este proceso y será mucho más fácil cuando la pandemia esté mejor controlada. Sin embargo, la obra misional seguirá avanzando — a pesar de la pandemia. “Es el cumplimiento de la gran comisión que nos dio el Salvador basada en los dos grandes mandamientos de mostrar nuestro amor por Dios y Sus hijos al ministrar a todos”.

En un esfuerzo por controlar la propagación del COVID-19, los misioneros están recibiendo capacitación por medio de videoconferencias remotas en lugar de viajar a los 10 centros de capacitación misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
En un esfuerzo por controlar la propagación del COVID-19, los misioneros están recibiendo capacitación por medio de videoconferencias remotas en lugar de viajar a los 10 centros de capacitación misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Credit: Laura Seitz, Deseret News

Las recomendaciones misionales seguirán llegando a las oficinas generales. Se seguirán extendiendo llamamientos y haciendo asignaciones, dijo el élder Uchtdorf.

“Tuvimos que aprender y encontrar el modo porque queríamos mantener a los misioneros seguros y felices y también mantener felices a sus familias”, dijo él. “Por supuesto, no siempre es fácil hacer eso al mismo tiempo”.

A semejanza de las experiencias de Samuel Smith — hermano de José Smith y el primer misionero de la Iglesia, quien soportó muchas dificultades — esta es una época de gran aprendizaje para los misioneros, sus familias y quienes supervisan la obra misional, dijo el élder Uchtdorf. Samuel Smith “se vio frustrado casi desde el primer hasta el último día”. A pesar de tener grandes éxitos (regaló una copia del Libro de Mormón que condujo al bautismo tanto de Brigham Young como de Heber C. Kimball), su misión se caracterizó por una frustración constante. “Ahora lo reconocemos como uno de los misioneros heroicos”.

El élder Uchtdorf mencionó que incluso el presidente Gordon B. Hinckley — cuando era un joven misionero con dificultades en Inglaterra — tuvo que aprender de su padre acerca de la necesidad de “olvidarse de uno mismo y ponerse a trabajar”. 

“Esto era verdad en aquel entonces; y es verdad ahora”, dijo el élder Uchtdorf.

Relevos antes de tiempo

La Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles oran por los misioneros de tiempo completo de la Iglesia y se preocupan profundamente por ellos, dijo el élder Uchtdorf. Las decisiones que impactan a este grupo se toman solo luego de que los líderes de más antigüedad hayan buscado y recibido inspiración y guía.  

Hablando a los misioneros cuyas misiones se acortaron, el élder Uchtdorf enfatizó dos puntos claves en el servicio misional — la decisión de servir una misión y la aceptación del llamamiento misional extendido por el profeta de Dios.

“Muchos de nuestros misioneros se han preparado desde su infancia para servir una misión. Decidieron por su propia y libre voluntad que querían ir. Y luego aceptaron el llamamiento del profeta de Dios a servir como discípulos de Jesucristo, como representantes del Salvador, dondequiera que el Señor los asignara y por el tiempo que fuera”.

Ha habido otras épocas de la historia en las que los misioneros han tenido relevos inesperados — debido a preocupaciones de salud, accidentes, guerras u otras circunstancias, añadió el élder Uchtdorf. “Los puntos claves son la decisión de ir y la decisión de aceptar”.

Todo lo que ocurre luego de eso a menudo se ve influenciado por circunstancias que el misionero no puede decidir, añadió. “Ustedes se prepararon, aceptaron el llamamiento y dieron lo mejor de ustedes. Eso es lo que cuenta. Eso es lo que hace toda la diferencia. Eso es lo que define a un misionero”.

El Señor, prometió el élder Uchtdorf, acepta los sacrificios y el servicio de cada misionero que sirvió con todo su corazón, mente y fuerza, incluso si este tuvo que ser relevado antes de lo esperado. “Sean el mejor misionero que puedan ser ahora y aprovechen al máximo el tiempo que tienen por delante”, dijo él. “Y recuerden, serán misioneros por el resto de su vida”.

El élder Uchtdorf dijo que hay muchas cosas que los padres de los misioneros también pueden aprender en este proceso. “Algunas veces tienen que dejar ir a sus hijos o hijas y dejarlos que encuentren su camino … . Transmítanles valor y confianza de que son hijos e hijas del Padre Celestial y harán lo correcto”.  

Los misioneros reconocen al élder Dieter F. Uchtdorf al ponerse de pie mientras el apóstol se prepara para salir, luego de un devocional en el Centro de Capacitación Misional de Provo, el 5 de noviembre de 2019.
Los misioneros reconocen al élder Dieter F. Uchtdorf al ponerse de pie mientras el apóstol se prepara para salir, luego de un devocional en el Centro de Capacitación Misional de Provo, el 5 de noviembre de 2019. Credit: Cheryl Taylor

Y continuó, diciendo: “En sus llamadas telefónicas, correos electrónicos o cartas, fortalezcan la fe de sus misioneros. Ayúdenlos a enfocarse en las cosas en las que pueden influir y no distraerse o desalentarse por lo que no pueden cambiar. Durante estos momentos desafiantes, pregunten por sus experiencias espirituales y escuchen. Compartan su propio testimonio de cómo su vida es bendecida debido a su servicio como misioneros”.

Todos los misioneros necesitan ese tipo de apoyo, dijo él. “Ayudará mucho al misionero a crecer en espiritualidad y volverse más maduro, pero también ayuda a las familias a sentirse parte de esta obra maravillosa y un prodigio”.  

Los presidentes de misión y sus esposas siempre son una fuente maravillosa de fortaleza y guía para los misioneros, pero en especial durante esta época particular, dijo el élder Uchtdorf. “Es maravilloso cuán creativos son los líderes de misión al fortalecer y motivar a los misioneros aun cuando no pueden verlos en persona tan a menudo. Es simplemente maravilloso”.

Épocas desafiantes

El élder Uchtdorf dijo que la respuesta a los desafíos por delante es el evangelio de Jesucristo. Por eso, la obra misional de la Iglesia tiene un futuro brillante.

Los miembros de la Iglesia de Jesucristo — como toda la raza humana — seguirán enfrentando épocas desafiantes, dijo el élder Uchtdorf. Esos desafíos serán diferentes para cada persona, en cada lugar y en cada circunstancia.

Sin embargo, como santos de los últimos días “estamos viviendo en una época en la que necesitamos aprender” y encontrar nuevos enfoques para compartir y proclamar el evangelio de formas más creativas y productivas, añadió.

Formando un corazón con sus manos, el élder Dieter F. Uchtdorf muestra su amor por los misioneros luego de un devocional en el Centro de Capacitación Misional de Provo, el 5 de noviembre de 2019.
Formando un corazón con sus manos, el élder Dieter F. Uchtdorf muestra su amor por los misioneros luego de un devocional en el Centro de Capacitación Misional de Provo, el 5 de noviembre de 2019. Credit: Cheryl Taylor

Los miembros están conectándose “en este momento” por medio de la tecnología. Los misioneros están haciendo lo mismo. “Tenemos que usar nuestra creatividad, nuestro corazón, nuestra mente, nuestras experiencias, nuestro gran potencial para deliberar juntos en consejo”.

La Iglesia y sus miembros seguirán compartiendo las verdades de Dios con Sus hijos, enfatizó. Tal como el apóstol Pablo viajó en barco y los misioneros siglos después tomaron aviones, los misioneros del futuro pueden conectarse con otros a través de muchos medios diferentes y, a menudo, muy nuevos.

“Seguimos aprendiendo cómo mejorar la obra misional ahora y para el futuro”, dijo el élder Uchtdorf. “El Señor ha prometido ‘acelerar Su obra’ para bendecir a todos los hijos de Dios. Siento que estamos justo en medio de este proceso mientras vivimos esta época desafiante. Nuestros preciados misioneros son los pioneros de nuestra época, porque están abriendo el camino para compartir el mensaje del evangelio de formas nuevas y acordes a nuestras circunstancias, a fin de que la Iglesia de Jesucristo continúe rodando hasta llenar toda la tierra”.