La historia de una familia que enfrenta el aislamiento en medio de restricciones por el COVID-19

Cuando su hijo, Robbie, de 4 años, se despertó con tos y fiebre el 10 de marzo, Audrey Hunter hizo lo que pensó que era mejor. Habiéndose enterado de que algunos de los compañeros de su marido en la escuela de negocios habían estado en contacto cercano con un caso confirmado de COVID-19, decidió autoaislar a su familia en su apartamento de Madrid, España.

Al mirar atrás, Audrey Hunter dijo que se alegra de que comenzaron a aislarse en ese momento. “Si es tan contagiosa como dicen, probablemente la tuvimos”, dijo. Ella solo desearía que ella y su esposo, CJ, hubieran sabido entonces cuánto duraría su aislamiento. 

Tan solo seis días después de que los Hunter decidieran aislar a su familia, España entró en cierre total — lo cual implica que solo se le permitía salir un adulto a la vez y únicamente por cosas esenciales como hacer compras de alimentos e ir a la farmacia. Salvo que fuera absolutamente necesario, como ir al hospital o al consultorio de un doctor, a los niños no se les permitía salir. Como expatriados de los Estados Unidos, los Hunter ya estaban un tanto aislados de sus familias, pero el 10 de marzo marcó el comienzo de 46 días de verdadero aislamiento para sus dos hijos.

Audrey Hunter ayuda a sus hijos con sus juguetes mientras permanecen dentro de su apartamento durante el aislamiento en Madrid, España, durante la pandemia de COVID-19 de 2020.
Audrey Hunter ayuda a sus hijos con sus juguetes mientras permanecen dentro de su apartamento durante el aislamiento en Madrid, España, durante la pandemia de COVID-19 de 2020. Credit: CJ Hunter

Debido a las diferentes restricciones de distanciamiento social y aislamiento en casi cada lugar del mundo, la situación del aislamiento de una persona está generalmente fuera de su control. Sin embargo, aun cuando la posibilidad de cambiar nuestras circunstancias es mínima, también hay cosas que se pueden controlar de forma positiva, dijo Alane Watkins, una terapeuta licenciada de la salud mental de los Servicios para la Familia. 

Una herramienta que Watkins usa a menudo para ayudar a sus clientes a lidiar con circunstancias difíciles es una tabla comparativa. De un lado, enumeran las cosas que no pueden cambiar o controlar sobre su situación y, del otro lado, enumeran las cosas que pueden cambiar o controlar.

“Cuando hacemos eso, vemos de forma muy evidente y bastante rápida cuánta energía gastamos en cosas que no podemos cambiar”, dijo Watkins. La clave, explicó, es ayudar a las personas a intentar enfocar su energía en los componentes sobre los cuales tienen control.

“A veces, lo único que puedes cambiar es tu actitud frente a la situación”, dijo ella. “Pero eso puede hacer una gran diferencia”.

Ahora mismo, en la mayoría de los casos de aislamiento, las personas pueden controlar sus elecciones de alimentación y asegurarse de tener una dieta saludable y balanceada en lugar de darse atracones con cosas que les harán sentirse peor. También pueden descansar bien por la noche, hallar el modo de hacer algo de ejercicio y hacer otras cosas pequeñas que ayuden a mantener un cuerpo saludable. Los estados físicos y emocionales de una persona tienen mucho que ver con la salud mental, dijo Watkins. 

Otro aspecto para tener el control es enfocarse en lo positivo. “Las cosas en las que elija centrarme influirán más en cómo me sienta”, dijo Watkins. Pero elegir lo positivo no siempre es fácil.

Descubrir bendiciones interiores

Con dos hijos menores de 5 años, estar encerrados puede ser agotador y frustrante porque los niños no tienen una verdadera forma de descargar su energía, dijo Audrey Hunter, explicando cómo han pasado mucho de su tiempo en aislamiento. 

Audrey Hunter mira por la ventana con sus hijos mientras están bajo aislamiento en su apartamento en Madrid, España, durante la pandemia de COVID-19 de 2020.
Audrey Hunter mira por la ventana con sus hijos mientras están bajo aislamiento en su apartamento en Madrid, España, durante la pandemia de COVID-19 de 2020. Credit: CJ Hunter

“Un aspecto difícil es que estamos en un apartamento interior. Estamos rodeados por edificios de apartamentos, así que no tenemos vista a la calle o a los árboles y eso es difícil. Me ha hecho sentir aún más aislada porque, la mayor parte del tiempo, no tenemos idea de lo que ocurre afuera”, dijo ella.

Sin poder llevar a cabo las actividades normales para aliviar el estrés, tales como ir a caminar o salir para pasar tiempo con amigos en el parque, en verdad no ha habido un momento para descomprimir, explicó Audrey Hunter.

“He notado que mis emociones vienen como olas. Algunos días siento que puedo hacerlo, que puedo lidiar con ello, y al día siguiente siento que no puedo lograr pasar la tarde. … Para mí, la peor parte es que se siente como [la película] El día de la marmota. No hay diferencia. Parece que vivimos el mismo día una y otra vez y eso ha sido muy difícil”. 

Continuó, diciendo: “Nuestro tiempo de mirar pantallas ha aumentado mucho, pero los niños son resistentes y creativos. Ha sido divertido ver lo que se les ocurre cuando están aburridos. Suelen montar sus bicicletas por nuestra sala principal y a CJ se le ocurren cosas divertidas como inflar un colchón de aire para que ellos salten”. 

A fin de poder continuar sus tareas escolares, CJ Hunter ha creado un pequeño espacio de trabajo en su armario para poder escapar de los niños por unas horas cada día y cumplir con las tareas.

Aunque no tienen una gran vista, a veces, durante esos 46 días, mirar por la ventana hacia el entorno de piedra y ladrillos que los rodea les ha ofrecido un poco de solaz y paz en su situación.

Casi cada vez que, tanto Audrey como CJ Hunter, han salido del apartamento en los últimos dos meses, sus breves respiros en el mundo exterior no han brindado mucho alivio del confinamiento de su apartamento. 

La policía y el ejército patrullan las calles. A las personas se les detiene y se les pregunta por qué salieron, dijo Audrey Hunter, señalando cuán agradecida está de que a ella nunca la hayan detenido ni interrogado.

Los Hunter viven en España mientras CJ Hunter estudia un MBA de un programa internacional de habla inglesa, pero no hablan mucho español. 

CJ Hunter trabaja en un escritorio improvisado en su armario mientras está en aislamiento en Madrid, España, durante la pandemia de COVID-19 de 2020.
CJ Hunter trabaja en un escritorio improvisado en su armario mientras está en aislamiento en Madrid, España, durante la pandemia de COVID-19 de 2020. Credit: Audrey Hunter

“Los niños lo hablan más que nosotros”, dijo CJ Hunter. Así que, tanto él como su esposa se alegran de que no hayan tenido que explicarse ante las autoridades las veces que han salido a comprar alimentos u otros artículos.

“Las personas nos preguntan por qué no vamos a la tienda de comestibles más lejana”, dijo Audrey Hunter. “Pero a nosotros nos preocupa recibir una multa o no poder explicarnos, así que preferimos la tienda que está frente a nuestro apartamento”.

Aunque a veces se les ha hecho difícil afrontar la situación de estar en un país extranjero durante esta pandemia, lejos de la familia y su sistema de apoyo usual, los Hunter dijeron que han hallado fortaleza y apoyo en su comunidad eclesiástica, así como en las bendiciones por haber pasado más tiempo juntos.

Las regulaciones del aislamiento son diferentes en todas partes, dijo CJ Hunter. “Las nuestras son más restrictivas, pero a pesar de todo, hemos sido bendecidos como familia. Este tiempo juntos nos ha acercado más”. Y aunque no desearía que nadie estuviera encerrado 46 días, él dijo que es claro que el Señor los ha estado cuidando.

“Nunca he podido pasar tanto tiempo con mis hijos”, dijo CJ Hunter. “Ha sido divertido simplemente verlos jugar o ver una película con ellos y poder apreciar este tiempo de calidad juntos”.

Audrey Hunter se siente muy agradecida por el sistema de apoyo de la Iglesia. Una familia de su barrio, la familia Zapata, ha sido de gran ayuda para mantenerlos actualizados en cuanto a las restricciones y los ajustes que ocurren en el país, dijo ella.

“Ellos nos han ayudado a adaptarnos a los cambios relacionados a la pandemia, y siempre nos explican las cosas y nos mantienen al tanto de las noticias. Sin ellos, nos quedaríamos atrás”, dijo ella.

Los Hunter también mantienen un poco la cordura al hablar por FaceTime con su familia en los Estados Unidos.

Sin embargo, Audrey Hunter dijo que, poder hacer “Ven, sígueme” y estudiar el evangelio de forma tan independiente, les brinda un “sentido de paz subyacente de que estamos siendo cuidados y de que estamos donde debemos estar”.

Emma y Robbie Hunter juegan sobre un colchón inflable en su apartamento en Madrid, España. Los hijos de la familia Hunter pasaron 46 días en aislamiento durante la pandemia de COVID-19 de 2020.
Emma y Robbie Hunter juegan sobre un colchón inflable en su apartamento en Madrid, España. Los hijos de la familia Hunter pasaron 46 días en aislamiento durante la pandemia de COVID-19 de 2020. Credit: Audrey Hunter

Día tras día y paso a paso

Para aquellos que tienen dificultades debido al aislamiento, a veces una simple validación de la dificultad de su situación, así como de sus sentimientos, les ayudará a aliviar un poco la presión que están sintiendo, explicó Watkins. Al aceptar y reconocer lo que está sucediendo, se vuelve más fácil hallar maneras de hacerle frente. Hasta ahora, eso es lo que ha funcionado para los Hunter. 

Es difícil estar encerrados todos juntos como familia porque no pueden hacer las cosas que harían normalmente para aliviar la tensión o tener tiempo a solas, dijo Audrey Hunter.

“Intentamos vivir día a día. Intentamos mucho no pensar demasiado en el futuro porque no sabemos qué ocurrirá y eso me hace sentir ansiedad”, dijo ella. “Aún es bastante difícil, pero nos hemos resignado a la realidad. Estamos enfocándonos más en tener esperanza y estamos listos para seguir adelante”.

Al comienzo, estaban constantemente intentando buscar formas estratégicas de escapar y salir de la ciudad, dijo CJ Hunter. “Ahora simplemente lo hemos aceptado y estamos confiando en el proceso y en el Señor”.

Para quienes se encuentran en situaciones de aislamiento, crear y mantener buenas líneas de comunicación también es esencial, dijo Watkins. “No deberían reservarse los sentimientos. Es mejor sentarse y abordar los problemas — simplemente hablar sobre lo que está ocurriendo y por qué es difícil”.

La familia Hunter.
La familia Hunter. Credit: Cortesía de Audrey Hunter

Uno de los problemas crónicos que Watkins ve más a menudo es la evasión. “Evitamos sentimientos y emociones y, a menudo, no somos conscientes de lo que ocurre en nuestro interior. Muchas veces, se nos hace difícil identificar lo que sentimos y por qué lo sentimos. Esa es una habilidad que lleva tiempo y no todos se sienten motivados a hacerlo”.

Sin embargo, uno de los beneficios de estar encerrado en aislamiento es que, de alguna manera, nos obliga a lidiar con lo que estamos sintiendo y encontrar formas de expresarlo. 

“Como madre”, dijo Audrey Hunter, “he sentido mucha culpa por cuánto ha aumentado nuestro tiempo de pantallas y porque nuestros hijos no están saliendo. Pero he tenido que aprender que esta es una temporada corta y que está bien dejar pasar algunas cosas y simplemente sobrellevar el momento. En verdad intento enfocarme en conectarme conmigo misma y expresar mis sentimientos; decirle a CJ cómo me siento — esa es otra cosa importante”.

Equilibrar la incertidumbre y la esperanza

Aunque el aislamiento y el distanciamiento social pueden ser una adaptación difícil, Watkins dijo que, por lo general, “las personas son bastante resistentes y parecen estar haciendo un muy buen trabajo de lidiar con eso”. 

Cerca de New Bedford, Massachusetts, Telma Soares, su esposo, Alecio, y sus dos hijos también han estado intentando encontrar un equilibrio entre mantenerse aislados y llevar una vida normal. 

“Es difícil vivir en un apartamento y no tener un patio”, dijo Soares. “Pero aún hacemos algunas caminatas al aire libre de vez en cuando”.

Aun cuando no están bajo una restricción total de mantenerse en casa, aislarse de los demás ha afectado a su familia, explicó Soares. 

“Es enloquecedor no saber cuándo va a terminar”, dijo ella. “La incertidumbre del mañana me hace sentir ansiedad. Lo que más me ayuda a enfrentar esto es leer las escrituras. También medito muy a menudo. Nos encanta jugar juegos en familia y mirar nuestras películas favoritas. También hablamos con amigos de vez en cuando por Zoom”.

Lo difícil del aislamiento es que exacerba los problemas preexistentes. “El aislamiento reduce nuestros recursos”, dijo Watkins. “La conexión es una necesidad humana básica, todos la necesitamos y puede ser difícil en aislamiento”.

Al enfocarnos en aquello que podemos controlar o cambiar e identificar los aspectos positivos de esas cosas, el aislamiento puede volverse más manejable, hasta para quienes se les hace difícil, explicó Watkins. 

Y a veces, las cosas que no podemos controlar, pero que esperamos que sucedan, son cosas por las que vale la pena esperar.

Emma Hunter anda en su monopatín en una plaza abierta cerca del apartamento de su familia en Madrid, España, el domingo, 26 de abril. La excursión marcó la primera vez en 46 días que pudo ir afuera durante la pandemia de COVID-19 de 2020.
Emma Hunter anda en su monopatín en una plaza abierta cerca del apartamento de su familia en Madrid, España, el domingo, 26 de abril. La excursión marcó la primera vez en 46 días que pudo ir afuera durante la pandemia de COVID-19 de 2020. Credit: Audrey Hunter

El domingo, 26 de abril, las regulaciones que restringían la salida de los niños en España fueron enmendadas para permitir que un adulto con un máximo de tres niños salga cada día durante una hora, dentro de un kilómetro de distancia de sus hogares. A los niños también se les permite llevar una bicicleta, un monopatín o un balón en sus breves salidas diarias. 

Para Audrey Hunter, el cambio en las restricciones del aislamiento fue un gran alivio y bendición luego de 46 días.

“Nuestros hijos estaban frenéticos mientras nos vestíamos porque estaban muy entusiasmados”, dijo ella. “Poder salir con nuestros hijos, aunque sea por separado y solo durante una hora, se sintió como una gran luz al final del túnel para nosotros”.