Ella compuso 3.000 canciones e himnos amados por los santos de los últimos días. Ahora BYU honra a la compositora con título honorario

Un día, cuando Janice Kapp Perry tenía 40 años, miró “Soy un hijo de Dios” y se dio cuenta de la belleza de la simplicidad de las canciones de la Primaria.

Era música simple con palabras simples, pero tenía un significado profundo.

Aunque no había escrito música desde su época como estudiante de BYU, la compositora estableció dos metas específicas: aumentar la música simple de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y escribir una canción que los niños de la Primaria cantaran algún día.

Esa decisión — junto con la música y el testimonio de Perry — ha impactado a innumerables santos de los últimos días en todo el mundo.

Janice Kapp Perry no escribió solo una canción que cantan los niños de la Primaria — escribió muchas

Su conocido repertorio incluye himnos de la Primaria como: “Oración de un niño”, “Me encanta ver el templo” y “Yo trato de ser como Cristo”, junto con siete más en el libro de canciones de la Primaria.

Perry, la compositora y autora de casi 3.000 canciones e himnos amados por los santos de los últimos días, recibió un doctorado honorario de la Universidad Brigham Young el 23 de abril.

“Cuando comencé a escribir, fue emocionante, y me preguntaba por qué no había pensado hacerlo antes”, dijo Perry. “Estaba enganchada. Sabía que quería escribir música. Empecé tarde, pero nunca es demasiado tarde”.

Ahora de 81 años, la autora, compositora y letrista dijo que se siente realmente honrada de recibir un doctorado honorario de BYU “como un evento culminante en mi vida”.

Perry sufrió un derrame cerebral grave en noviembre pasado. Cuando el presidente de BYU, Kevin J Worthen, vecino de casi 30 años de Perry, llegó a su casa después de su derrame cerebral, pensó que él solo venía a ver cómo estaba ella. Y dijo que estaba “atónita” cuando él le anunció el doctorado honorario que recibiría.

Janice Kapp Perry ayuda a la alumna de piano, Yuridia Moreno, durante una lección en el 2009. La hermana Perry ofreció lecciones de piano gratuitas a cuatro niños de la Primaria de un barrio hispano de Provo quienes pronto aceptaron el desafío de tocar arreglos simplificados para acompañar a sus compañeros de la Primaria en un programa sacramental del barrio.
Janice Kapp Perry ayuda a la alumna de piano, Yuridia Moreno, durante una lección en el 2009. La hermana Perry ofreció lecciones de piano gratuitas a cuatro niños de la Primaria de un barrio hispano de Provo quienes pronto aceptaron el desafío de tocar arreglos simplificados para acompañar a sus compañeros de la Primaria en un programa sacramental del barrio. Credit: Stuart Johnson, Deseret News

Debido a la pandemia del COVID-19, BYU canceló la ceremonia de graduación de abril de 2020. En consecuencia, Perry no sabía cómo iba a recibir su premio.

Entonces el presidente Worthen se ofreció a entregarlo personalmente.

Aliviada de no tener que hablar frente a miles de personas, Perry se puso su sudadera de BYU y aceptó en su cocina el premio honorífico de Doctora en Servicio cristiano en música.

El presidente Worthen llegó con mascarilla y guantes y se mantuvo a distancia. Abrió una hermosa caja de madera que tenía una toga académica y el certificado.

“Simplemente no podría haber sido más agradable”, dijo Perry.

“Me sentí honrado de presentarle en ese entorno un reconocimiento de Doctora Honoraria de Servicio cristiano en música”, dijo el presidente Worthen a Church News. “Definitivamente fue un escenario único para el otorgamiento de un premio tan distinguido. Sin embargo, fue más personal e individualizado, lo que de alguna manera fue más apropiado para la hermana Perry”.

El presidente de BYU, Kevin J. Worthen, otorga a Janice Kapp Perry, en su cocina, el premio de Doctora Honorífica en Servicio cristiano en música.
El presidente de BYU, Kevin J. Worthen, otorga a Janice Kapp Perry, en su cocina, el premio de Doctora Honorífica en Servicio cristiano en música. Credit: Cortesía de Janice Kapp Perry

Perry creció en un hogar musical. Su padre y su madre tocaron en una banda de baile, y la madre de Perry le enseñó a tocar el piano.

“Canté en el coro de la reunión sacramental durante algunos años, incluido un domingo cuando el presidente David O. McKay estaba visitando nuestro barrio. Me paré a pocos metros de él mientras dirigía a la congregación cantando: ‘Te damos, Señor, nuestras gracias’”, dijo ella. “Recibí un testimonio ardiente al cantar ese himno de que él era en verdad un profeta de Dios”.

Una autoproclamada “fanática del deporte”, Perry jugó al softbol, voleibol, baloncesto y en otros equipos desde los 15 hasta los 40 años.

Cuando tenía casi 40 años, Perry tuvo lo que llamó, “dos golpes de suerte” que cambiaron su enfoque del deporte a la música: su televisor se descompuso y se rompió el tobillo jugando al baloncesto. Animada por su obispo de ese entonces, comenzó a escribir música para las presentaciones del barrio.

Janice Kapp Perry, una conocida compositora santo de los últimos días, escribe algo de su música en el piano, pero la mayoría la ha escrito desde una silla en la misma habitación donde está ese piano. Foto tomada el 18 de noviembre de 2004.
Janice Kapp Perry, una conocida compositora santo de los últimos días, escribe algo de su música en el piano, pero la mayoría la ha escrito desde una silla en la misma habitación donde está ese piano. Foto tomada el 18 de noviembre de 2004. Credit: Stuart Johnson

Su vida de servicio no para en la composición de canciones. Ella cantó con el Coro del Tabernáculo en La Manzana del Templo de 1993 a 1999; y ella y su esposo sirvieron en una misión en la Misión Chile Santiago Oeste de 2002 a 2003. Al regresar, tuvieron una charla fogonera especial para hispanohablantes — combinando su amor por el español y la música — y viajaron a muchos lugares en los Estados Unidos y en otros países, compartiendo su música.

Janice Kapp Perry dice que su motivación para escribir canciones proviene de un deseo de dar su testimonio.

“Cuando pones ese testimonio en la música, penetra más en el corazón de alguien. Esa es la magia de la música”, dijo Perry.

“Empecé tarde, pero nunca es demasiado tarde”.

La compositora de música y estudiante de BYU, Laura Belliston, dijo: “Recuerdo que cantaba: ‘Oración de un niño’, incluso cuando era joven, y simplemente sentía que el Espíritu me testificaba que tenía un Padre Celestial que me ama y que escucha cada una de mis oraciones. Entonces, honestamente, su música es en gran parte una de las razones por las que tengo un testimonio de este evangelio”.

“Gran parte de su trabajo se ha realizado individualmente, fuera del centro de atención, y gran parte de su impacto ha sido a nivel personal en los hogares de los santos de los últimos días en todo el mundo”, dijo el presidente de BYU, Worthen. “Su naturaleza elegante y su sincera gratitud y amor por BYU estuvieron abundantemente presentes”.

Actualmente, Perry está colaborando con la escritora de texto Bonnie Hart Murray para escribir himnos narrativos del Libro de Mormón. También está escribiendo con el escritor de textos David B. Larsen himnos basados en los discursos de conferencia de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles. “A veces escribo mis propias letras, pero hago más si trabajo con otras personas también”, dijo ella.

Perry ha producido 108 álbumes de música — incluidos algunos en español, portugués, japonés, coreano y mandarín — y continúa hasta hoy compartiendo su testimonio a través de la música.

“Aprendí de la hermana Perry… sobre el poder de dar uno la vida, los dones y la energía a Dios”, dijo Jan Pinborough, una miembro de la Iglesia y música que ha trabajado con la hermana Perry. “Ella da de su notable don una y otra vez, y sin dudarlo. Ella está tratando de ser como Jesús. En hechos, palabras y canciones, nos ha estado mostrando a todos cómo”.

BYU ha otorgado a personas notables un doctorado honorario en casi todas las ceremonias de graduación desde 1951. Los destinatarios anteriores incluyen a Russell M. Nelson, quien fue reconocido con un título honorario de Doctor en Ciencias en 1970.

Lea el discurso completo de graduación de la hermana Perry aquí (en inglés): Llenar el mundo con música de fe