El élder Andersen habla sobre ‘bendiciones compensatorias’ en medio del COVID-19

Nota del editor: Esta es la séptima parte de una serie de consejos de los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles durante el brote de COVID-19. Lea el consejo del presidente M. Russell Ballard, el élder Jeffrey R. Holland, el élder Dieter F. Uchtdorf, el élder David A. Bednar, el élder Quentin L. Cook, y el élder D. Todd Christofferson.

A medida que los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días continúen enfrentando los obstáculos actuales de la pandemia del COVID-19, se arrodillarán con humildad y se volverán al Señor y a sus convenios, dijo el élder Neil L. Andersen.  

“Una vez que calmemos nuestras preocupaciones por la salud de nuestra familia, el empleo y las interrupciones que tenemos delante, sabemos que debemos orar de la siguiente manera: ‘¿Qué debo hacer? ¿Qué debo aprender? ¿Cómo voy a crecer en esta época inusual?’”

Cada persona que busque con sinceridad será bendecida con la misma resolución segura: “Todo el mundo está en manos del Señor”, dijo el miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles. “Todas las cosas están bajo Su control”.

Al hablar con Church News por videoconferencia a medida que la pandemia del COVID-19 continuaba causando enfermedad y muerte, sofocando economías y alterando las rutinas diarias, el élder Andersen reflexionó sobre la humildad, la esperanza y las bendiciones compensatorias del Señor durante épocas de desafíos y pruebas.

“Nunca te encontrarás en un momento en el que el Señor no te enseñe si eres justo”, dijo él. “Esta vida es un momento para llegar a ser, no solo para experimentar. Es un momento para recibir enseñanza de lo alto. Cuando somos justos, las bendiciones compensatorias siempre llegan — aun en los momentos más difíciles de nuestra vida”.

‘Una época de gran aprendizaje’

El COVID-19 no fue una sorpresa para el Señor y Él lo utilizará para cumplir Sus propósitos, dijo el élder Andersen. Luego, citó Doctrina y Convenios 59:21: “Y en nada ofende el hombre a Dios, ni contra ninguno está encendida su ira, sino contra aquellos que no confiesan su mano en todas las cosas y no obedecen sus mandamientos”.

Esta época en que la sociedad está en pausa puede ser un momento de gran aprendizaje, un tiempo para cambiar nuestro enfoque de una perspectiva temporal a una espiritual, dijo él. “Cuando nos toca experimentar estas cosas, por supuesto que tenemos preocupaciones — existen preocupaciones financieras, preocupaciones sobre la salud, hay emociones, todo tipo de presiones y cosas que no son cómodas”. 

El élder Neil L. Andersen saluda a los miembros durante una reunión con los miembros en Bangkok, Tailandia, el 12 de enero de 2020.
El élder Neil L. Andersen saluda a los miembros durante una reunión con los miembros en Bangkok, Tailandia, el 12 de enero de 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Los miembros de la Iglesia tienen una oportunidad de “dar un paso atrás y decir: ‘Hay algo en esto que será importante para mí’”.

Quizás, sobre todo, dijo él, “nos lleve a cada uno de nosotros a la humildad”.

Durante estos momentos, los hijos de Dios están orando con más frecuencia y fervor.

“Permanezcan más tiempo de rodillas para ver lo que el Señor les quiere enseñar”, alentó él. “Siempre hay bendiciones compensatorias en momentos como este”.

Ir más lento

Una de esas bendiciones compensatorias ha sido que el ritmo de la vida, a menudo agitado para muchas personas en este mundo, ha disminuido, dijo el élder Andersen.

Él recordó una experiencia hace muchos años en que su hijo compró una pieza tallada en madera del Salvador. La pieza tenía casi un metro de alto y el artista había tallado al Salvador con la mano derecha extendida hacia el frente — como si señalara o se dirigiera a otros.

El hijo del élder Andersen llevó la pieza tallada a su hogar y la colocó sobre su escritorio. Cuando su hija de 3 años vio la escultura, se volvió a su padre y, extendiendo el brazo como lo hacía la pieza tallada, le dijo con mucha seriedad: “Papi, Jesús dice que vayas más lento”.

El élder Neil L. Andersen junto a varios de sus nietos durante un devocional del Día de Acción de Gracias en el Centro de Capacitación Misional de Provo, el 28 de noviembre de 2019, en Provo, Utah.
El élder Neil L. Andersen junto a varios de sus nietos durante un devocional del Día de Acción de Gracias en el Centro de Capacitación Misional de Provo, el 28 de noviembre de 2019, en Provo, Utah. Credit: Scott Taylor

El élder Andersen dijo que el alimento espiritual que buscan los seguidores fieles y humildes del Salvador llegará cuando estén tranquilos, callados y contemplativos.

Él recordó que, cuando era un muchacho, vivía en una granja donde montaba un caballo para cuidar al ganado o trabajar en el riego durante horas. Esa lentitud y soledad le daba un montón de tiempo para meditar y contemplar.

“Tenía que pensar en lo que estaba haciendo, en quién me quería convertir y las cosas de mi vida en las que necesitaba trabajar”, dijo él. “Esa fue una bendición muy grande”.

Pronto, los santos de los últimos días podrán encontrar esa soledad nuevamente en el templo, dijo él.

Las experiencias de los últimos meses han causado que muchos anhelen el templo, el lugar sagrado de “tranquilidad y quietud donde podemos recibir enseñanza de lo alto”, añadió.

Lecciones personales

El élder Andersen dijo que, personalmente, él ha aprendido muchas lecciones a medida que se ha “refugiado en el lugar” durante la pandemia del COVID-19.

En primer lugar, ha sentido un renovado aprecio por su esposa, Kathy. Su sentido de dar y servir “me ha hecho pensar que necesito ser más expresivo con mis palabras de gratitud por todo lo que hace por mí”, dijo él.

El élder Neil L. Andersen, del Quórum de los Doce Apóstoles, habla a los miembros antes de aplicar cemento en la ceremonia de coronación de la dedicación del Templo de Lisboa Portugal, el domingo, 15 de septiembre de 2019. Lo acompaña su esposa, la hermana Kathy Andersen.
El élder Neil L. Andersen, del Quórum de los Doce Apóstoles, habla a los miembros antes de aplicar cemento en la ceremonia de coronación de la dedicación del Templo de Lisboa Portugal, el domingo, 15 de septiembre de 2019. Lo acompaña su esposa, la hermana Kathy Andersen. Credit: Scott Taylor

En segundo lugar, ha sentido la necesidad de testificar sobre el Salvador a su propia familia. “He viajado por el mundo y he podido hablar sobre mi amor y mi testimonio seguro de Cristo”, dijo él.

En las últimas semanas, “me he dado cuenta de que necesito hablar más directamente a quienes tengo más cerca — a mis hijos y nietos — sobre las cosas de las que le hablo al mundo todo el tiempo”. Él dijo que las oportunidades de hacerlo han llegado durante los devocionales familiares dominicales, que llevan a cabo por videoconferencia.  

Tercero, ha sentido un aprecio por aquellos que viven diariamente con desafíos físicos o emocionales. El élder Andersen se sometió a una cirugía del manguito rotador el 10 de marzo y, durante las semanas siguientes, se entontró a sí mismo pensando en aquellos que luchan con desafíos diarios toda su vida con una nueva empatía.

Cuarto, el élder Andersen dijo que siente un nuevo aprecio por sus hermanos de la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles. Aunque se mantienen conectados por medio de la tecnología, él extraña estar “codo a codo” con los demás en el cuórum. “Siento un gran aprecio por la increíble bendición de compartir mi vida con personas que tienen un testimonio, una fe y un carácter personal enormes”, dijo él.

‘Saldremos de esto más fuertes y mejores’

La obra del Señor no se detendrá, prometió el élder Andersen. “No vamos a encontrarnos de repente en un mundo que no reconozcamos”, dijo él acerca del regreso a la normalidad y a las rutinas regulares. 

“Volveremos a los templos. Los misioneros estarán en sus asignaciones. Volveremos a estar juntos en congregaciones, disfrutando de la hermandad mutua. Podemos saber que estos eventos que estamos experimentando son temporales”.

El Salvador exhorta a Sus seguidores a ser como niños, sumisos y dispuestos, dijo el élder Andersen.

El apóstol dijo que espera que, cuando los santos de los últimos días miren atrás y recuerden la pandemia del COVID-19, se den cuenta de que salieron de ella mejores de lo que eran cuando comenzó. 

“Siempre hay bendiciones compensatorias en momentos como este”.

“Afortunadamente, nos ha vuelto más propensos a orar y nos ha dado la esperanza de que la Santa Cena significará más para nosotros cuando de nuevo la recibamos todos juntos.

“Ojalá, entonces, seamos más sensibles a la persona que no esté allí con nosotros — y nos acerquemos a ella para ministrarla. 

“Ojalá, entonces, pensemos en lo que significa estar solo o aislado; y nos preocupemos más por los demás.

“Ojalá, signifique que algunas de las cosas superfluas de nuestra vida desaparecerán.

“Y ojalá, en la Iglesia, comprendamos que el Salvador Jesucristo se encuentra en el centro de todo lo que estamos haciendo. Nuestro enfoque está puesto en el Salvador y lo que Él ha hecho por nosotros, lo que Él nos ha ofrecido, lo cual nos permite estar con Él para siempre.

“Saldremos de esta dificultad siendo mejores y más fuertes y dedicados a Jesucristo y a Su obra eterna”.