Sarah Jane Weaver: Celebrando un lanzamiento de globos, una promesa y 150 años de las Mujeres Jóvenes

El 11 de octubre de 1986, me paré en el estacionamiento de mi centro de estaca agarrando un globo. No recuerdo el clima ese día, o el color del globo, ni alguna parte de mi testimonio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que escribí en el papel atado a la cuerda del globo.

Junto con mis amigas, me fue dicho que yo era parte de “la nueva generación” que tenía un mensaje importante para el mundo. Escribí mi mensaje en un papel adjunto a mi globo, que esperaba viajaría miles de millas en un día o más tiempo.

No esperaba que nadie encontrara mi globo o enviara una carta al centro de estaca, que fue la dirección que puse en mi papel. 

Sin embargo, el momento en que mi globo se fue volando hace 34 años quedó grabado en mi memoria. Estaba ampliamente consciente de que era parte de algo más grande que yo, algo que importaba, y mucho.

Un año después, las líderes de las Mujeres Jóvenes presentarían el lema de las Mujeres Jóvenes, las declaraciones de misión de grupo de acuerdo con la edad y el logotipo. Dos años después de eso, participaríamos en otra celebración mundial para las Mujeres Jóvenes, esta vez sonando campanas. Una vez más, asistí al evento llamado: “Defender la verdad y la rectitud”, con otras mujeres jóvenes en mi estaca.

Años más tarde, después de empezar a trabajar para Church News, conocí a la hermana Ardeth G. Kapp, la presidenta general de las Mujeres Jóvenes que planeó ambos eventos. La hermana Kapp, que era miembro de la mesa directiva de Deseret News, se detuvo junto a mi escritorio. Le conté sobre mi globo y el mensaje que nadie encontró, pero que penetró profundamente mi corazón. Yo estaba recién casada y no tenía hijos. Aun así, la hermana Kapp me prometió que algún día mis hijas entregarían mi mensaje al mundo como misioneras de la Iglesia de Jesucristo.

Años más tarde, el 29 de octubre de 2010, asistí a un almuerzo donde miembros de las presidencias y mesas generales de las Mujeres Jóvenes, del pasado y del presente, se habían reunido para rendir homenaje a la hermana Kapp y a la fallecida hermana Elaine A. Cannon.

Las dos expresidentas generales de las Mujeres Jóvenes pusieron un fundamento sobre el cual los líderes de la Iglesia continúan edificando hoy, dijo el entonces élder Russell M. Nelson, del Cuórum de los Doce.

Durante sus comentarios, el élder Nelson dijo que su mensaje estaba simbolizado por el reloj de su abuelo. Sosteniendo el reloj, explicó que su abuelo murió cuando su padre estaba en la preparatoria. “Nunca conocí a mi abuelo”, dijo él, “pero tengo su reloj” (“watch” en inglés, lo cual tiene el doble sentido de “reloj” y “observar”).

Y, continuó, los abuelos observan.

“Y este abuelo observa lo que ustedes hacen por nuestras chicas jóvenes”, dijo a las líderes anteriores y actuales.

Como abuelo de 26 nietas, el élder Nelson dijo que estaba agradecido de que a cada una de ellas se le enseñó sobre la fe, la naturaleza divina, el valor individual, el conocimiento, la elección y la responsabilidad, las buenas obras, la integridad y la virtud. Dijo que le daba tranquilidad saber que “en este mundo donde los valores son cuestionados o ignorados, hay una fuente a la que pueden recurrir para aprender esos valores de elección, introducidos bajo la administración de la hermana Kapp. 

“Los abuelos observan con gratitud lo que todas ustedes han hecho”, dijo él.

La hermana Kapp recordó haber trabajado con sus consejeras y con la mesa directiva para crear el lema de las Mujeres Jóvenes e identificar los valores de las Mujeres Jóvenes, 25 años antes.

Las hermanas, dijo la hermana Kapp, trabajaron tan duro como pudieron y luego llevaron sus recomendaciones a sus líderes del sacerdocio. Antes de la reunión, la hermana Kapp dijo que se arrodillaron en oración y le pidieron al Señor que abriera los oídos de las autoridades generales a sus recomendaciones, si eran correctas y si era el momento adecuado para que se revelaran.

Al final de la reunión, el élder David B. Haight, del Cuórum de los Doce, se levantó y dijo: “Hermanas, hoy no solo han abierto nuestros ojos, sino también nuestros oídos”, recordó la hermana Kapp. “Sabemos quién está a cargo”.

Este año, la organización de Mujeres Jóvenes de la Iglesia celebra su sesquicentenario. Originalmente conocida como el “Departamento de las Primeras Damas Jóvenes de la Asociación de Reducción Cooperativa de Damas”, la organización de Mujeres Jóvenes se organizó el 27 de mayo de 1870, hace 150 años.

Para celebrar, la presidenta Bonnie H. Cordon, la hermana Michelle D. Craig y la hermana Becky Craven, de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, invitaron a las mujeres jóvenes de todo el mundo a unirse a ellas en el evento Cara a Cara del 15 de noviembre para conmemorar el 150 aniversario.

“Espero que se unan a nosotras mientras celebramos los 150 años de Mujeres Jóvenes, a medida que agregamos nuestros nombres a la larga y gloriosa lista de mujeres jóvenes comprometidas a seguir a nuestro Salvador Jesucristo”, dijo la presidenta Cordon. “La celebración del sesquicentenario de las Mujeres Jóvenes será un hermoso recordatorio de lo que ha sido, y una alegría sagrada de lo que será”.

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Para mí, será una oportunidad para recordar una dulce promesa que me dio la hermana Kapp hace años. En cumplimiento de esa promesa, mi hija mayor completó su servicio misional en diciembre, y su hermana se embarcará como misionera en el otoño.

Ahora se encuentran entre los 16 millones de santos de los últimos días en todo el mundo, y agregan su testimonio al de la hermana Kapp y al mío.

Cuando era joven, no entendí las palabras del entonces presidente de la Iglesia, Ezra Taft Benson, que se convirtieron en el lema del evento del globo. Ahora, sin embargo, como madre, significan todo para mí. También simbolizan 150 años de las mujeres jóvenes que llegan a comprender que son parte de algo mucho más grande que ellas mismas.

“Les decimos: ‘Levantaos y brillad’, y sean una luz para el mundo, un estandarte para los demás”, dijo el presidente Benson en 1986. “Pueden vivir la vida con alegría y belleza… ‘contemplad este día, levantaos en todo vuestro esplendor y llevad los estandartes del mundo del mañana”.