Nueva autoridad general de México dice que el crecimiento llega al salir de la zona de confort

La insuficiencia que siente el élder Moisés Villanueva con su nuevo llamamiento como setenta autoridad general es similar a la que sintió hace casi seis años. 

El llamado a presidir la Misión California Arcadia de 2014 a 2017 fue “una sorpresa sobrecogedora”, dijo él. Para el nativo de Oaxaca, México, hablar en inglés en los Estados Unidos no sería fácil. 

Poco después de llegar a California, el élder Villanueva entrevistó a un joven misionero y le preguntó cómo se sentía. El misionero dijo: “Me siento abrumado. Adaptarme a la vida misional me resulta muy difícil. No me creo ser capaz de aprender otro idioma. Me gustaría irme a casa”.

El élder Villanueva le respondió con empatía: “¿Sabe?, yo me siento igual. Me gustaría irme a casa. Esto también es difícil para mí”.

Al continuar con la historia, el élder Villanueva recordó: “Recuerdo que le dije a este misionero: ‘Hagamos un trato. Debemos terminar nuestra misión. Debemos seguir el consejo que leemos en el manual ‘Adaptarse a la vida misional’. Comamos bien, durmamos bien y hagamos ejercicio’”.

Tanto el joven misionero como el élder Villanueva confiaron en el Señor y terminaron sus misiones con éxito. En su entrevista final, el misionero le dijo al élder Villanueva: “Lo logramos”. El élder Villanueva respondió: “Usted lo logró. A mí aún me queda un año”.

“Fue una experiencia maravillosa”, dijo el élder Villanueva acerca de su servicio como presidente de misión. “Aprendí mucho y ahora comprendo que, cuando salimos de nuestra zona de confort, crecemos”.

El élder Moisés Villanueva fue sostenido como setenta autoridad general de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días durante la conferencia general de abril de 2020, a la edad de 53 años.

El presidente Russell M. Nelson dijo que, en los días futuros, no sobreviviremos espiritualmente sin la influencia guiadora, orientadora, consoladora y constante del Espíritu Santo”, dijo el élder Villanueva. “Sé que este llamamiento viene del cielo, y debo ser digno de recibir las impresiones del Espíritu Santo”.

Moisés Villanueva López nació el 13 de diciembre de 1966 en Oaxaca, Oaxaca, México; es hijo de Rubén Villanueva Platas y Delfina López Domínguez. Aunque solo tenía 10 años cuando los misioneros le enseñaban el evangelio a él y a su familia en Oaxaca, el élder Moisés Villanueva aún recuerda cómo se sentía en ese momento.

El élder Moisés Villanueva
El élder Moisés Villanueva Credit: Intellectual Reserve, Inc.

“Recuerdo el Espíritu que dejaban, la paz que sentía en el corazón”, dijo él. 

El joven Moisés se bautizó junto a cuatro de sus hermanos, y su madre — una madre soltera que criaba a Moisés y sus siete hermanos en circunstancias difíciles — regresó a la actividad en la Iglesia. 

Cuando Moisés tenía 18 años y se preparaba para su misión, su familia continuaba enfrentando desafíos temporales. Él dudaba su decisión de marcharse y le dijo a su madre que deseaba quedarse para ayudarla. 

Su respuesta fue la siguiente: “Si en verdad quieres ayudarme, ve a servir al Señor”. 

Al arrodillarse al lado de su catre al final de su primer día en la Misión México Hermosillo, sintió que el Señor estaba complacido con su decisión. Él atribuye a su misión el crecimiento de su testimonio sobre el evangelio restaurado. 

El élder Villanueva conoció a su esposa, Leticia Ávalos Lozano, luego de que su familia se mudara a Oaxaca cuando ella tenía 13 años. Sus hermanos eran buenos amigos. Comenzaron a salir luego de que él regresó de su misión y Leticia regresó de la Misión Nuevo México Albuquerque. 

Se casaron en el Templo de la Ciudad de México el 30 de junio de 1995 y tienen tres hijos. Su familia disfruta de viajar, ver películas, jugar al tenis y andar en bicicleta junta. 

La hermana Villanueva ha tenido sus propias experiencias que le han enseñado a confiar en el Señor. Cuando estaba en la universidad, su padre, Adolfo Ávalos Rico, recibió un llamamiento para presidir la Misión Guatemala Sur. “Mi especialización era contabilidad pública, y era muy buena en eso. Pero cuando llegó el llamamiento, decidimos que yo iría con él”, dijo ella.

“Al comienzo, no estaba segura. ¿Cómo puede ser que el Señor esté llamando a mi padre? ¿No sabe que estoy estudiando? … Aprendí que, a veces, hacemos planes, pero el Señor tiene otros planes para nosotros. Y si estamos dispuestos a dejar lo que tengamos, Él nos bendecirá”.

La hermana Villanueva dijo que, mediante sus ejemplos, sus padres le han enseñado a estar siempre dispuesta a servir. Su padre sirvió como presidente de un CCM, presidente de un templo y setenta de área. “Nunca han cuestionado sus llamamientos. Siempre han estado dispuestos a dejar lo que fuera para servir”, dijo ella. 

Los llamamientos son una oportunidad y privilegio de servir al Señor, dijo ella. “Aun cuando a veces no nos sentimos capaces y sentimos que no estamos listos, si tenemos el deseo, el Señor nos moldea y nos enseña, paso a paso, poco a poco”.

El élder Villanueva obtuvo una licenciatura en administración de empresas de la Southeast Regional University en 1997 y una maestría en innovación para la mejora empresarial del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey en 2011. 

Al momento de su llamamiento, había estado trabajando como director general de Sertexa, una empresa de transporte fundada por él, y sirviendo como setenta de área en el Área México. Previamente, el élder Villanueva sirvió como presidente de la Misión California Arcadia, director de asuntos públicos, consejero en una presidencia de estaca y obispo.

“Ahora comprendo que, cuando salimos de nuestra zona de confort, crecemos”.

El élder y la hermana Villanueva dijeron que se sienten agradecidos por la oportunidad de servir en medio de la pandemia de COVID-19 y su impacto global. 

“No podemos ver el fin desde el principio, pero el Padre Celestial sí puede. Aun cuando hay muchas cosas difíciles que vendrán, la obra seguirá adelante”, dijo la hermana Villanueva. “Estamos aquí para ayudar a que la obra progrese”.

El élder Villanueva añadió su testimonio: “Esta Iglesia está guiada por nuestro Salvador Jesucristo. Él nos conoce a cada uno por nuestro nombre. Él conoce nuestras necesidades, desafíos y preocupaciones. También conoce nuestras fortalezas e incluso los deseos de nuestro corazón”.