Cómo ver el desaliento durante el COVID-19 a través de la óptica de la fe, dice el élder Stevenson

Nota del editor: Esta es la novena parte de una serie de consejos de los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles durante el brote de COVID-19. Lea el consejo del presidente M. Russell Ballard, el élder Jeffrey R. Holland, el élder Dieter F. Uchtdorf, el élder David A. Bednar, el élder Quentin L. Cook, el élder D. Todd Christofferson, el élder Neil L. Andersen , el élder Dale G. Renlund y el élder Gerrit W. Gong.

A medida que la pandemia del COVID-19 se ha intensificado en todo el mundo en los últimos cuatro meses, el élder Gary E. Stevenson ha meditado en la primera oración de la primera página del Libro de Mormón, escrita por el antiguo profeta Nefi.

“Yo, Nefi, nací de buenos padres … y habiendo conocido muchas aflicciones durante el curso de mi vida, siendo, no obstante, altamente favorecido del Señor todos mis días” (1 Nefi 1:1, cursiva agregada).

Nefi comienza su propio registro sagrado con la clara comprensión de que las dificultades siempre han sido parte de la experiencia humana. También confirma que ser altamente favorecido del Señor en el trayecto de la mortalidad no le exime a uno de las dificultades y desafíos de la vida.

Para añadir a las palabras de Nefi, el élder Stevenson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo: “En medio de la aflicción y la decepción, el Señor también permite que seamos altamente favorecidos de Él”. 

Al hablar con Church News como parte de una serie que destaca el consejo y la dirección de los apóstoles santos de los últimos días durante la crisis del coronavirus, el élder Stevenson hizo hincapié en la necesidad de que los santos de los últimos días, tal como lo hizo Nefi, vean la decepción y el desaliento a través de la óptica de la fe.

‘Buenos ciudadanos mundiales’

A comienzos de marzo, a medida que la pandemia se aceleraba, los líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se comprometieron a ser siempre “buenos ciudadanos mundiales” y “ejercer una abundancia de precaución” en todos los casos. De este modo, suspendieron todas las reuniones de la Iglesia en todo el mundo, mandaron más de la mitad de la fuerza misional de la Iglesia de regreso a sus países de origen y cerraron todos los templos de la Iglesia.

El élder D. Todd Christofferson, el élder Quentin L. Cook y el élder Gary E. Stevenson, miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sonríen durante una entrevista en Roma, Italia, el martes, 12 de marzo de 2019.
El élder D. Todd Christofferson, el élder Quentin L. Cook y el élder Gary E. Stevenson, miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sonríen durante una entrevista en Roma, Italia, el martes, 12 de marzo de 2019. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Al mismo tiempo, los líderes gubernamentales y educativos cerraron las escuelas —una decisión que alteró las graduaciones, suspendió los exámenes académicos y requirió la cancelación de eventos de deportes, bailes y otras actividades.

Como resultado, además de la muerte, la enfermedad, y las implicaciones económicas devastadoras de la pandemia, muchos están lidiando con una decepción y un desaliento muy reales, dijo el élder Stevenson.

En medio de este panorama alterado, el apóstol ha pensado en los santos de los últimos días que se estaban preparando para entrar al templo a fin de recibir sus propias ordenanzas —entre ellas, los sellamientos del templo— pero que no pudieron hacerlo, y también en los miles de misioneros que terminaron su servicio antes de tiempo, fueron relevados y reasignados temporalmente, o pasaron horas o días en cuarentena. Además, ha pensado en los jóvenes que se prepararon para temporadas atléticas que no comenzaron o presentaciones que se cancelaron, y en las familias que no pudieron tener funerales u otras tiernas reuniones para honrar a sus seres queridos.

Sin embargo, Nefi enseña que las bendiciones a menudo pueden acompañar a la dificultad y la decepción, dijo él.

Un profeta viviente

El élder Stevenson dijo que los santos de los últimos días han sido altamente favorecidos del Señor durante esta época de pandemia al recibir las palabras y el consejo de un profeta viviente.

A medida que el efecto dominó de la pandemia seguía propagándose a comienzos de marzo, el presidente Russell M. Nelson compartió un mensaje de esperanza en sus cuentas de las redes sociales.

“Estamos viviendo en una época memorable en la que constantemente vemos la mano del Señor en la vida de Sus hijos”, dijo el presidente Nelson. “Nuestro Padre Celestial y Su hijo Jesucristo nos conocen, nos aman y nos cuidan. De ello podemos estar seguros”.

Al mismo tiempo, el presidente Nelson habló sobre el “desafío único” que enfrenta la Iglesia global. “Estos desafíos únicos quedarán atrás en su debido tiempo”, dijo el presidente de la Iglesia. “Permanezco optimista respecto al futuro. Conozco las grandes y maravillosas bendiciones que Dios tiene reservadas para aquellos que lo aman y le sirven. Veo evidencia de Su mano de muchas formas”.

Millones de personas vieron este mensaje y otras palabras inspiradas del presidente Nelson, dijo el élder Stevenson, que añadió lo siguiente: “Sabiendo de las calamidades que vendrían sobre el mundo, el Señor llamó al presidente Russell M. Nelson para guiarnos y ayudarnos a transitar estos tiempos únicos y peligrosos”.

“En medio de la aflicción y la decepción, el Señor también permite que seamos altamente favorecidos de Él”. 

El élder Stevenson dijo que, a medida que los santos de los últimos días edifiquen sobre el fundamento seguro del evangelio de Jesucristo y presten atención al profeta, podrán ver todas las formas en las que han sido “altamente favorecidos del Señor”.

‘La más dolorosa de las aflicciones’

Cuando era un hombre joven, el élder Stevenson sirvió en la Misión Japón Fukuoka. Desde entonces, a menudo ha regresado a Asia —como hombre de negocios, como presidente de la Misión Japón Nagoya, como autoridad general que prestó servicio en el Área Asia Norte, y como obispo presidente y apóstol.

El obispo David H. Burton, que en ese entonces era obispo presidente de la Iglesia, y el élder Gary E. Stevenson, que entonces era presidente del Área Asia Norte de la Iglesia, contemplan la destrucción causada por un terremoto de magnitud 9,0 y un poderoso tsunami, que dejaron más de 20.000 muertos, desplazaron a miles de personas y destruyeron más de 551.000 hogares en todo Japón, el 11 de marzo de 2011.
El obispo David H. Burton, que en ese entonces era obispo presidente de la Iglesia, y el élder Gary E. Stevenson, que entonces era presidente del Área Asia Norte de la Iglesia, contemplan la destrucción causada por un terremoto de magnitud 9,0 y un poderoso tsunami, que dejaron más de 20.000 muertos, desplazaron a miles de personas y destruyeron más de 551.000 hogares en todo Japón, el 11 de marzo de 2011. Credit: Fotografía por Sarah Jane Weaver

El 11 de marzo de 2011, el élder Stevenson presenció la “más dolorosa de las aflicciones” mientras servía como presidente de área. Un terremoto de magnitud 9,0 y un poderoso tsunami en Sendai dejaron más de 20.000 muertos, desplazaron a miles de personas y destruyeron más de 551.000 hogares en toda la nación asiática.

Encargado de ministrar a los miembros en el norte de Japón y administrar ayuda humanitaria luego de la crisis, el élder Stevenson viajaba a menudo a la zona de destrucción y observaba y aprendía de los resistentes santos de los últimos días que superaron la decepción, la grave pérdida personal y otras aflicciones —pero fueron altamente favorecidos del Señor, dijo él.

“El gran dolor, que muchos seguían sintiendo, se contrastó con las bendiciones que vinieron”, dijo él.

‘Un largo trayecto de paciencia’

Una de esas bendiciones fue el Templo de Sapporo, Japón. El élder Stevenson dio la palada inicial del templo en un día lluvioso y ventoso solo seis meses después del terremoto y tsunami de 2011. Los santos de Sapporo fueron altamente favorecidos del Señor cuando comenzó la construcción de la prometida Casa del Señor. “Nos inclinamos ante Ti en este hermoso sitio elegido por Ti y te agradecemos por la fidelidad y el sacrificio de los miembros y conversos en todo Japón”, dijo el élder Stevenson en la oración dedicatoria. 

El 21 de agosto de 2016, cinco años después, el élder Stevenson estuvo sentado en el salón celestial mientras el presidente Nelson dedicaba el Templo de Sapporo, Japón.

Durante la ceremonia de la piedra angular del Templo de Sapporo, Japón, el presidente Russell M. Nelson y su esposa, la hermana Wendy Nelson, posan con los niños invitados a participar. De izquierda a derecha: Kuhi Kikuchi, de 10 años; Ryuto Miyamoto, de 8 años; Hina Iwamoto, de 7 años; Kaito Miyamoto, de 6 años; y Miku Nigita, de 4 años, quien recibe ayuda de su padre, Haruhiko Nigita. El élder Larry Y. Wilson, de los setenta, observa desde atrás.
Durante la ceremonia de la piedra angular del Templo de Sapporo, Japón, el presidente Russell M. Nelson y su esposa, la hermana Wendy Nelson, posan con los niños invitados a participar. De izquierda a derecha: Kuhi Kikuchi, de 10 años; Ryuto Miyamoto, de 8 años; Hina Iwamoto, de 7 años; Kaito Miyamoto, de 6 años; y Miku Nigita, de 4 años, quien recibe ayuda de su padre, Haruhiko Nigita. El élder Larry Y. Wilson, de los setenta, observa desde atrás. Credit: Sarah Jane Weaver

La dedicación del templo representó “el fin de un largo trayecto de paciencia”, dijo el élder Stevenson. “El período de construcción hasta la terminación del magnífico templo y sus terrenos sirvió como un símbolo de la recuperación y reconstrucción de cientos de millas de la costa de Japón”.

De esta dicotomía de la tragedia causada por el tsunami y del triunfo que simboliza el templo, los miembros de la Iglesia en Japón pudieron decir:Habiendo conocido muchas aflicciones durante el curso de mi vida, siendo, no obstante, altamente favorecido del Señor todos mis días”, dijo el élder Stevenson.

Los santos de los últimos días que experimentan la pandemia del COVID-19 también expresarán el mismo sentimiento, añadió. “Estas decepciones pasarán y un día podremos mirar atrás y ver las grandes bendiciones, en medio de las aflicciones, que hemos tenido durante el curso de nuestra vida.

“Eso nos ocurrirá a todos nosotros. Veremos que, a pesar de pasar muchas aflicciones, somos altamente favorecidos del Señor”.