Lecciones que el COVID-19 enseñó a un atleta olímpico, a una autoridad general, a una joven abogada y a un empresario

En un momento mundial definido en gran medida por la división, hay una cosa en la que todos seguramente pueden estar de acuerdo: Nadie quiere volver a experimentar una crisis de salud como la actual pandemia del COVID-19. 

Se han perdido vidas y las economías se han resentido. “Normal” se está redefiniendo —solo para volverse a definir nuevamente— en tiempo real.

Pero en medio del dolor y la incertidumbre, los santos de los últimos días también han aprendido lecciones que les servirán mucho después de que haya pasado el coronavirus.

Church News habló con varios miembros de la Iglesia: un atleta olímpico, una autoridad general, una recién graduada de la facultad de derecho y un empresario internacional sobre las lecciones personales enseñadas por una pandemia que ellos planean aprovechar en los años y décadas venideros.

Lentificar la carrera

Al igual que los santos de los últimos días en todas partes, los últimos meses para el maratonista olímpico Jared Ward se han definido por la interrupción.

Jared Ward, de Mapleton, Utah, derecha, lidera al grupo delantero formado por Hayato Sonoda, izquierda, de Japón, y Elkanah Kibet, centro, de Fountain, Colorado, mientras corren durante el 123º Maratón de Boston, el lunes 15 de abril de 2019, en Boston.
Jared Ward, de Mapleton, Utah, derecha, lidera al grupo delantero formado por Hayato Sonoda, izquierda, de Japón, y Elkanah Kibet, centro, de Fountain, Colorado, mientras corren durante el 123º Maratón de Boston, el lunes 15 de abril de 2019, en Boston. Credit: AP Photo/Steven Senne

“Tenía un calendario de carreras bastante riguroso para esta primavera y el verano, y todo fue cancelado, desde los campeonatos mundiales de medio maratón en Polonia hasta varias carreras de 10 km en todo el país”, dijo él.

Ward también cambió los cursos de estadística que estaba impartiendo en la Universidad Brigham Young para darlos por internet. “Eso ha sido mucho menos satisfactorio que estar frente a un salón de clases, porque me encanta interactuar con los estudiantes”.

Pero la pandemia también ha llevado a Ward a centrarse en asuntos de la eternidad, las cosas sempiternas como su familia y las ordenanzas del evangelio; pues, enseñan lecciones que son inmunes a cualquier forma de virus.

Jared y Erica Ward con sus cuatro hijos, de 7, 5, 2 años y uno de 5 meses.
Jared y Erica Ward con sus cuatro hijos, de 7, 5, 2 años y uno de 5 meses. Credit: A.J. Rich

“El COVID-19 me ha enseñado a tener perspectiva”, dijo él. “Tengo la tendencia a estar muy ocupado con muchas cosas que pongo en mi agenda. Mis días se convierten en listas de verificación. Me encantan los trabajos que tengo y las cosas en las que estoy involucrado, pero cuando quito mucho de eso, ha sido interesante recordar que mis hijos, mi familia y las cosas que estamos haciendo en casa son lo que más amo en la vida.

“Esas son las cosas que van a durar”.

Ward dijo que la adoración del día de reposo en el hogar y con su familia también está aumentando su aprecio por los sacramentos —y las alegrías simples de participar en ordenanzas sagradas junto a las personas que más ama— su esposa, Erica, y sus cuatro hijos pequeños.

Participar de los sacramentos en casa, en lugar de hacerlo dentro de un centro de reuniones, es diferente, dijo. “Pero la ordenanza es la misma”.

Tiempo tranquilo para una joven abogada

La reciente graduación de BYU en la facultad de derecho no se pareció en nada a lo que Brittney Herman podría haber imaginado cuando comenzó su último semestre a principios de 2020. 

Esta nativa de Texas había pensado celebrar la finalización exitosa de sus estudios de leyes de tres años sentada junto a sus compañeros de clase, con sus profesores favoritos y con algunos seres queridos. En cambio, ese evento histórico fue uno virtual —un escenario que se desarrolló con ejercicios de graduación en línea en todo el mundo para la llamada “Clase del coronavirus de 2020”.

Más allá de la facultad de derecho, Herman también tiene el título de Miss Zion y había planeado competir en el concurso Miss Utah de este año. Eso quedó en espera hasta 2021.

La nativa de Texas, Brittney Herman, quien recientemente se graduó de la Facultad de Derecho de BYU, dijo que la pandemia le ha enseñado a apreciar mejor el tiempo tranquilo al buscar la guía divina.
La nativa de Texas, Brittney Herman, quien recientemente se graduó de la Facultad de Derecho de BYU, dijo que la pandemia le ha enseñado a apreciar mejor el tiempo tranquilo al buscar la guía divina. Credit: Cortesía de Brittney Herman

Pero en medio de las decepciones, Herman, de 23 años, dijo que aprendió lecciones que le servirán en los años y décadas venideros.

“He tenido la oportunidad de concentrarme en tomarme un tiempo tranquilo”, dijo ella. “En nuestro mundo actual, existen oportunidades constantes para encontrar entretenimiento e ideas continuas para nuestras mentes”.

Pero para Herman, tal abundancia de estímulos externos se volvió cada vez menos interesante a medida que la pandemia continuaba. En lugar de eso, ella se está enfocando en las cosas que se encuentran internamente.

“He encontrado un tiempo tranquilo para que el Espíritu me hable y para acercarme más a Dios”, dijo ella. “Eso es algo que será una gran prioridad para mí en el futuro —encontrar ese momento de tranquilidad, incluso después de que las cosas vuelvan a la normalidad”.

Un día la pandemia habrá pasado, pero la vida de Herman seguirá siendo ajetreada y un poco ruidosa. En las próximas semanas, comenzará a estudiar una licenciatura en derecho fiscal especializado en la Universidad de Georgetown. Concursos adicionales también le esperarán, pero permanecerán las lecciones que ha aprendido en los últimos meses.

“Primero, le daré prioridad a Dios, y luego continuaré con este tiempo tranquilo; eso es algo que mi espíritu seguirá necesitando”.

Milagros encontrados en medio de preocupaciones e interrupciones

El élder Mark A. Bragg, un setenta autoridad general y miembro de la presidencia del Área Sudamérica Sur, dijo que la pandemia actual le recuerda que el Señor tiene presentes a Sus hijos. Nada detiene su obra de progresar.

Semanas antes de que el COVID-19 hiciera su incómodo surgimiento en todo el hemisferio occidental, el élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, visitó Uruguay y Chile

El élder Bragg dijo que el apóstol visitante instruyó a la presidencia de área para que diera inmediatamente teléfonos inteligentes a todos los misioneros que sirven en el área. En ese momento, una pandemia global que alterara la vida parecía poco probable.

“Pero tomamos el consejo del élder Uchtdorf como una guía profética”, dijo el élder Bragg. “Para cuando la pandemia realmente impactó el área, casi todos los misioneros tenían teléfonos inteligentes para poder comunicarse con su presidente, con sus familias, con los miembros y con las personas que estaban enseñando. 

“Fue un milagro”.

El élder Mark A. Bragg, un setenta autoridad general, ha aprendido lecciones personales sobre su conexión con Dios durante la pandemia actual.
El élder Mark A. Bragg, un setenta autoridad general, ha aprendido lecciones personales sobre su conexión con Dios durante la pandemia actual. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

A nivel personal, el élder Bragg llama a los últimos meses “un tiempo sagrado” para aprender más sobre el plan de salvación, “y nuestro lugar en ese plan y lo que podemos hacer para regresar a la presencia del Padre Celestial, así como lo que podemos hacer para ayudar a otros”. 

Los eventos en curso de hoy han sido horribles, agregó, pero también han llevado a muchos a recurrir a Dios.

“Me ha ayudado a pensar de manera diferente, a hacer preguntas diferentes y a aprovechar realmente la naturaleza espiritual de este momento”, dijo él.

En sus deberes eclesiásticos, el élder Bragg ha desafiado a los miembros de la Iglesia y a los misioneros a examinar los milagros que han ocurrido en los últimos meses en sus propias vidas. “Hablen sobre esos milagros con su familia y reconozcan la mano del Señor en todas las cosas”.

Los propios estudios personales del élder Bragg durante la pandemia lo llevaron a una cita de Brigham Young, escrita hace más de un siglo, que permanecerá con él mucho después de que el virus haya disminuido:

“En lugar de concluir que el Señor nos ha metido en dificultades y nos ha obligado a hacer lo que es desagradable para nuestros sentimientos, y a sufrir sacrificio tras sacrificio sin ningún propósito, debemos entender que Él ha diseñado todo esto para prepararnos para vivir en Su presencia, para poseer Su Espíritu, lo cual es correcto e inteligente, porque solo la pureza y la santidad pueden habitar donde Él está” (Brigham Young, Diario de Discursos, 2:303).

Conexiones divinas inmunes a cualquier virus

En las últimas semanas, Gonzalo Sepúlveda se ha maravillado con la serie de lanzamientos del Falcon 9 que simbolizan el alcance de la humanidad y su potencial ilimitado. Simultáneamente, los habitantes de la Tierra luchan por defenderse de un ataque a nivel del suelo conocido como COVID-19.

Para el empresario y nativo de Chile, los eventos abrumadores del día le están dando un nuevo aprecio para conectarse con lo Divino. Ha aprendido que las pandemias duran una temporada. pero que nuestra relación con Dios es eterna.

Gonzalo Sepúlveda, al pasar tiempo con sus nietos, se ha centrado cada vez más en los asuntos de la eternidad durante la pandemia.
Gonzalo Sepúlveda, al pasar tiempo con sus nietos, se ha centrado cada vez más en los asuntos de la eternidad durante la pandemia. Credit: Cortesía de Gonzalo Sepúlveda

“Todo esto puede ofrecernos una visión positiva. … Ahora tenemos que derramar nuestra alma en oración a un Señor misericordioso, sumergirnos en lecturas profundas de las escrituras y contar las bendiciones que tenemos como Iglesia, como familias y como individuos.

“Este es un momento de aprendizaje, de advertencia y de ejercer nuestra fe. Se trata de vivir experiencias espirituales que nunca habíamos experimentado”.

Sepúlveda, un anterior especialista en asuntos públicos de la Iglesia y setenta de área, siempre ha sido un hombre ocupado, pero el COVID-19 lo ha obligado a reducir la velocidad un poco. Ese es un impulso que planea seguir una vez que el virus haya pasado.

“He disfrutado vivir más lentamente, pero también más profundamente. Miro las montañas como templos, las nubes como mensajeras de la vida y los pájaros como adornos del cielo. He tenido más tiempo para gustar de mi comida y no tener prisa. He tenido largas conversaciones con mi esposa; me he reído y he jugado con mis nietos. Me comunico más con mis amigos y sirvo a los hermanos y hermanas de la Iglesia, de manera única, a través de Internet.

“En otras palabras, la contemplación y la reflexión son una gran oportunidad que este virus nos brinda, a pesar de toda la incertidumbre”.