Élder Andersen en el Seminario de Liderazgo Misional: La unidad y seguridad para asignaciones que cambian la vida

El élder Neil L. Andersen inició su discurso el 26 de junio en el Seminario de Liderazgo Misional 2020 con un mensaje de seguridad para los presidentes de misión y sus compañeras recientemente llamados a medida que comienzan a servir en asignaciones que cambian la vida:

“Les testifico que [el Salvador] los conoce, que Él los ama, y que Él desea bendecirlos al comenzar este importante capítulo de su vida”, dijo el miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles.

Fue el Salvador, dijo el élder Andersen, quien, antes de Su sufrimiento en Getsemaní y Su crucifixión, oró por todos “los que han de creer en mí por la palabra de ellos; para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20-21).

La unidad de la que disfrutan el élder Andersen y sus compañeros de la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles los ayuda a discernir la voluntad del Señor para Su Iglesia. Tal como enseñó José Smith: “Por la unidad de sentimientos, obtenemos poder con Dios”.

El élder Neil L. Andersen y la hermana Kathy Andersen hacen hincapié en ser uno al hablar el viernes, 26 de junio de 2020, en el Seminario de Liderazgo Misional 2020.
El élder Neil L. Andersen y la hermana Kathy Andersen hacen hincapié en ser uno al hablar el viernes, 26 de junio de 2020, en el Seminario de Liderazgo Misional 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

El élder Andersen hizo referencia a las palabras de Salvador a Sus apóstoles, que se encuentran en Juan 17:22: “Y la gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno”.

Una interpretación de esa gloria, dijo el élder Andersen, “es la autoridad y las llaves que Él les dio. Por medio de los siervos ordenados del Señor, se les ha dado a ustedes Su gloria y Su autoridad. Su capacidad de ganar confianza y elevar la obra no se halla solo en su experiencia y capacitación del pasado, sino en su apartamiento y en sus llaves. Usen esa autoridad, esas llaves que se les han dado para bendecir a los miembros a medida que ellos se esfuerzan por compartir el evangelio”.

Tal “unidad de sentimientos”, añadió el élder Andersen en su discurso ante 135 parejas de 17 naciones reunidas de forma virtual, se utiliza para obtener el poder de Dios. “Procuramos esto en nuestro matrimonio, nuestra familia, con los miembros de la Iglesia y con los misioneros”.

El apóstol invitó a su esposa, la hermana Kathy Andersen, a unirse a él en una breve conversación sobre la importancia de ser uno. Ella dijo que fue el Salvador quien expresó: “Si no sois uno, no sois míos”.

Una gran aventura espiritual les espera a cada nuevo presidente de misión y su compañera.

“Esta es la obra sagrada de nuestro Salvador y Redentor, y ustedes tienen el glorioso privilegio de preparar el camino para Su segunda venida”, dijo la hermana Andersen. “Él enviará Sus milagros si somos ‘uno’”. 

Luego, el élder Andersen se enfocó en fomentar la unidad con los misioneros, los líderes locales del sacerdocio y los miembros de la Iglesia.

“Sé que cada uno de ustedes desea ‘ser uno’, no solo con los misioneros, sino con los líderes del sacerdocio y los miembros de los barrios y ramas”, dijo él. “Sin embargo, les advierto: No ocurre fácilmente. Requiere amor, persistencia, un esfuerzo extraordinario, paciencia y las bendiciones del cielo. Descubrirán que sus nobles esfuerzos se pondrán a prueba de muchas maneras”.

Encontrar el equilibrio unificador adecuado entre los misioneros y los miembros es esencial, añadió. En nuestro esfuerzo sincero por cuidar de los misioneros, sigue siendo importante trabajar diligentemente con los miembros y líderes locales.

El presidente Robert J. Dudfield, que pronto presidirá la Misión Etiopía Adís Abeba, participa del Seminario de Liderazgo Misional 2020 desde su hogar en Greensborough, Australia.
El presidente Robert J. Dudfield, que pronto presidirá la Misión Etiopía Adís Abeba, participa del Seminario de Liderazgo Misional 2020 desde su hogar en Greensborough, Australia. Credit: Fotografía cortesía del presidente Robert J. Dudfield

“A medida que, con espíritu de oración, paciencia y persistencia, dedican su tiempo y su corazón a su relación con los líderes del sacerdocio y los miembros, les prometo que los frutos de su trabajo se multiplicarán muchas veces”.

La pandemia del COVID-19 ha hecho que la unidad sea más importante que nunca. “Pero, aun cuando el COVID-19 se haya ido, la aceptación cultural de golpear una puerta o detener a alguien en la calle continuará disminuyendo en muchos lugares del mundo”, dijo él. “La ‘unidad’ de la que habló el Salvador entre ustedes, los líderes del sacerdocio, los misioneros y los miembros es absolutamente esencial a fin de obtener el poder de llevar a cabo los milagros que desean”.

El élder Andersen enfatizó el “papel vital” que tienen las líderes mujeres en edificar relaciones con los líderes locales del sacerdocio, sus esposas y sus familias. “Ustedes saben cómo hacer eso mejor que nadie y saben cómo alentar a sus esposos. Son cariñosas y compasivas, ven lo que no se ve y pueden saber cómo vendar heridas y mostrar amor sincero a los demás”.

Los presidentes de misión y sus esposas, añadió, pueden edificar relaciones fuertes con los setentas de área y los presidentes de estaca y distrito al fomentar las cualidades del amor genuino, el tiempo, la confianza, la comunicación y la delegación.

“Lleguen a conocer y amar genuinamente a aquellos con quienes sirvan. Conozcan sus nombres y sus familias. Sepan sobre su conversión a la Iglesia y sus profesiones. Coman con ellos, hablen con ellos, preocúpense por sus vidas —sus esperanzas y sueños, sus alegrías y tristezas.

“Ámenlos. Valoren sus opiniones”.

El élder Andersen habló sobre un presidente de misión que enviaba correos electrónicos a los presidentes de estaca casi una semana antes de cada traslado misional para preguntar sobre las necesidades especiales en sus respectivas estacas. Ese sabio presidente de misión, por supuesto, dependía de la oración y la revelación. Pero también escuchaba el consejo de los presidentes de estaca. Entonces, después de los traslados, enviaba notas de seguimiento a los presidentes de estaca para informarles qué misioneros estaban sirviendo en cada área y los pasos que había dado en respuesta a sus preocupaciones.

Un monitor muestra a algunas de las 135 parejas de nuevos presidentes de misión y sus compañeras que participaron del Seminario virtual de Liderazgo Misional 2020.
Un monitor muestra a algunas de las 135 parejas de nuevos presidentes de misión y sus compañeras que participaron del Seminario virtual de Liderazgo Misional 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

“Existe un gran poder en una nota del presidente de misión a un obispo agradeciéndole por un acto bondadoso para con los misioneros, o a un líder misional de barrio o presidenta de la Sociedad de Socorro”, dijo él. “Y algunos de aquellos que serán los más bondadosos y útiles en esta obra serán quienes no tengan llamamientos de liderazgo. La tecnología moderna posibilita avances maravillosos en la comunicación mutua. Busquen oportunidades de expresar gratitud genuina”.

El élder Andersen también enseñó acerca del valor unificador que existe en escoger consejeros confiables y utilizar al máximo sus capacidades para trabajar con los miembros y los misioneros.

Además, un presidente de misión nunca debería sentir que tiene que resolver cada problema de la misión.

“Por eso tienen consejeros, asistentes y líderes de zona”, dijo él. “Enseñen a los misioneros que la primera línea a la que deben recurrir para resolver un problema es la oración personal. Sus líderes de distrito o zona también pueden ayudar. Ustedes están ahí cuando ellos los necesiten, pero su papel no consiste en responder a cada pregunta”.

Recuerden ser pacientes con los misioneros, los miembros “y con ustedes mismos”.

“No todos darán un paso al frente con el mismo entusiasmo”, dijo él. “Siempre habrá barrios o ramas que tengan una mentalidad más misional que otras. Habrá presidentes de estaca con los que se relacionen rápidamente, y otros que estén menos dispuestos a involucrarse. Pero ustedes han sido llamados, apartados y han recibido una comisión sagrada. Se les ha dado un poder”.

La autoridad divinamente delegada de un presidente de misión —sus llaves del sacerdocio— también pueden fomentar la unidad.

“Por medio de los siervos ordenados del Señor, se les ha dado a ustedes Su gloria y Su autoridad”, concluyó el élder Andersen. “Su capacidad de ganar confianza y elevar la obra no se halla solo en su experiencia y capacitación del pasado, sino en su apartamiento y en sus llaves. Usen esa autoridad, esas llaves que se les han dado para bendecir a los miembros a medida que ellos se esfuerzan por compartir el evangelio”.