Élder Uchtdorf en el Seminario de Liderazgo Misional: Asegurar a los nuevos líderes de misión que ‘no están solos’

Los profetas, líderes y grandes misioneros de la antigüedad, de la restauración moderna y de la actualidad, se han sorprendido por sus llamamientos para servir al Señor, sintiéndose algo inseguros y sin preparación.

“Estoy seguro de que ustedes sienten eso de manera similar”, dijo el élder Dieter F. Uchtdorf a los nuevos presidentes de misión y sus esposas que asistieron al Seminario de Liderazgo Misional 2020.

Sin embargo, esos profetas, líderes y grandes misioneros salieron humildemente a servir al Señor, proclamando Su nombre e invitando a otros a venir a Él, dijo el miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles y director del Consejo ejecutivo misional de la Iglesia.

En su discurso final en el seminario virtual del 26 al 27 de junio, el élder Uchtdorf repitió con seguridad la frase “no están solos” a las 135 parejas de líderes de misión que observaban desde todo el mundo, subrayando la preparación anticipada de ellos para su próximo servicio.

Utilizó las escrituras y las perspectivas eternas para asegurar a los presidentes de misión y a sus compañeras que pueden ser como los del pasado, al pasar de sentirse poco preparados o indignos a ser fieles y poderosos.

‘Te basta mi gracia’

El élder Uchtdorf hizo notar que Pablo, hablando de su propio llamamiento, dijo: “Y [El Salvador] me ha dicho: Te basta mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).

Un monitor muestra a algunas de las 135 parejas de nuevos presidentes de misión y sus compañeras que participaron del Seminario virtual de Liderazgo Misional 2020.
Un monitor muestra a algunas de las 135 parejas de nuevos presidentes de misión y sus compañeras que participaron del Seminario virtual de Liderazgo Misional 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

El apóstol santo de los últimos días siguió con las enseñanzas de Moroni de Éter 12:27: “y si los hombres [y las mujeres] vienen a mí, les mostraré su debilidad. Doy a los hombres [y a las mujeres] debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres [y a las mujeres] que se humillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos”.

El élder Uchtdorf revisó el apoyo y los recursos —desde materiales impresos y digitales hasta mentores, personal del Departamento misional y otros— disponibles para los nuevos líderes de misión en los meses posteriores a su primera entrevista con un miembro de los Doce y el llamamiento de la Primera Presidencia para presidir y servir.

“Todos estos recursos y personas seguirán siendo de gran ayuda para ustedes cuando comience su servicio —no están solos”, dijo él.

“Lo más importante es que tienen las palabras de Dios, Sus sagradas escrituras y el don inefable del Espíritu Santo, y tienen el conducto para hablar directamente con nuestro Padre Celestial en el nombre de Su Hijo Jesucristo en oración. El Padre y el Hijo dirigen esta obra a través del Espíritu Santo —nunca están solos”.

La parábola de Jacob en el Libro de Mormón, sobre aquellos que trabajan en la viña del Señor, implica que “el Señor de la viña también trabajó con ellos” (Jacob 5:7).

“Nuestro Señor y Maestro, sí Jesucristo, el Hijo de Dios y nuestro Salvador, ha estado trabajando en la misión de ustedes antes de que llegaran”, dijo el élder Uchtdorf. “Él trabajará con ustedes mientras sirven, y continuará trabajando con las personas de su misión mucho después de que hayan regresado a casa.

“Con toda esta ayuda y apoyo, puede ingresar al campo misional llenos de confianza de que se les ha enviado preparados para servir como líderes de misión y como siervos del Señor Jesucristo. No están solos”.

Aseguró a sus oyentes que el Señor sabía de su llamamiento. “Como las escrituras enseñan, ustedes fueron reservados, elegidos, recibieron lecciones, fueron preparados, fueron llamados y ordenados antes de nacer para servir como presidentes de misión y líderes de misión”.

‘Una gran revelación misional’

El élder Uchtdorf llamó la atención a la sección 4 de Doctrina y Convenios —“una gran revelación misional”— y pidió a los participantes que siguieran la lectura en sus escrituras mientras los videos mostraban a varios nuevos presidentes de misión y esposas que leían los siete versículos de la sección.

Doctrina y Convenios, sección 4.
Doctrina y Convenios, sección 4. Credit: Sydney Walker

Invitó a los nuevos líderes de misión a comparar esa sección con ellos mismos —y ayudar a sus misioneros a hacer lo mismo— al familiarizarse con ella, citarla con frecuencia y aplicarla.

El apóstol repasó frases clave de la sección 4:

  • Versículo 2: “Embarcarse en el servicio de Dios”, habla directamente a los misioneros y líderes de misión, dijo, pidiéndoles que permitieran que la siguiente frase —“mirad que le sirváis [a Dios] con todo vuestro corazón, alma, mente y fuerza”— penetrara profundamente en sus corazones.
  • Versículo 4: Este versículo misional frecuentemente citado describe para los líderes de misión y los misioneros el resultado esperado de su servicio, dijo el élder Uchtdorf. “Pues he aquí, el campo blanco está ya para la siega; y he aquí, quien[es] mete[n] su hoz con su fuerza atesora[n] para sí, de modo que no perece[n], sino que trae[n] salvación a su[s] alma[s]”.
  • Versículos 5 y 6: Estos versículos contienen palabras que deben impregnar los corazones y las mentes de aquellos en el servicio misional, dijo, enumerando la fe, la esperanza, la caridad y el amor con la mira puesta únicamente en la gloria de Dios; la virtud, el conocimiento, la templanza, la paciencia, la bondad fraternal, la piedad, la caridad, la humildad y la diligencia.

“Mientras reflexionan sobre estas palabras, ellas se convierten en una segunda naturaleza para todo su pensamiento y comportamiento durante sus misiones. Lo mismo es cierto para sus misioneros”.

  • Versículo 7: Al llamarlo el versículo final, el élder Uchtdorf subrayó la frase “pedid, y recibiréis; llamad, y se os abrirá”, y lo comparó con Santiago 1: 5, lo que llevó a José Smith a recibir la Primera Visión en 1820. Alentó a los nuevos líderes misionales a unirse a sus misioneros para comparar este versículo con ellos mismos a lo largo de su servicio y de su vida.

Agregó, con énfasis: “Confirma nuevamente que nunca están solos en esta obra”.

Escogidos y preparados

Recordó a los nuevos presidentes de misión y sus esposas que han sido elegidos y preparados para guiar, dirigir y bendecir a sus misioneros de maneras inspiradas y “que ellos nunca se sentirán solos”.

Al concluir, el élder Uchtdorf ofreció “mi bendición de paz, consuelo, sabiduría, alegría, felicidad y entusiasmo por la misión para la que fueron preparados para servir  —preparados aun antes de que nacieran.

“Por favor recuerden siempre: ¡Nunca están solos!”.