Presidenta Cordon en el Seminario de Liderazgo Misional: Un modelo de construcción para la obra misional

El servicio misional ha sido por mucho tiempo un elemento definitorio de la vida de la presidenta Bonnie H. Cordon. Además de servir su propia misión de tiempo completo en Portugal, ella vio a sus padres, Harold y Carol Hillam, servir juntos cuando su padre presidió una misión. Más tarde, ella sirvió junto a su esposo, Derek Cordon, que fue presidente de misión en la Misión Brasil Curitiba.

“La obra misional es una de las obras más dulces y que más cambian el corazón en el reino de Dios”, dijo el 27 de junio en el Seminario de Liderazgo Misional 2020. “Puede que no sea capaz de decirles el número exacto de bautismos que Derek y yo tuvimos en nuestros años combinados como misioneros de tiempo completo, pero podría hablarles durante horas acerca de las personas. Ese es el gozo del servicio misional.

“Por el resto de su vida, los nombres y rostros de los miembros y los misioneros quedarán grabados en su corazón. Su capacidad de amar y la gran cantidad de personas que amarán crecerán exponencialmente”.

La obra misional, añadió, se trata de mucho más que bautizar a nuevos miembros —se trata de formar discípulos de Jesucristo de por vida. “Nos regocijamos cuando deciden ser bautizados, pero nada se compara con la gratitud que llena el alma cuando esos conversos fieles se mantienen firmes en la fe en Cristo”.

La presidenta Bonnie H. Cordon y su esposo, Derek Cordon, se paran en frente del muro de contención que bordea su hogar en Bountiful, Utah. La presidenta Cordon utilizó el muro como una metáfora para fundamentos de fe durante el Seminario de Liderazgo Misional 2020.
La presidenta Bonnie H. Cordon y su esposo, Derek Cordon, se paran en frente del muro de contención que bordea su hogar en Bountiful, Utah. La presidenta Cordon utilizó el muro como una metáfora para fundamentos de fe durante el Seminario de Liderazgo Misional 2020. Credit: Cortesía de Bonnie H. Cordon.

Retener a esos miembros nuevos —junto con los misioneros que les enseñan— en el evangelio por las generaciones futuras es la verdadera medida del éxito.

Un muro de contención de 9 metros bordea el hogar de la presidenta Cordon en Bountiful, Utah. Esa estructura física, con su fundamento firme y sus capas reforzadas, es simbólica de lo que significa edificar algo diseñado para soportar las tormentas de la vida y el desgaste diario. Está construida con una perspectiva de fortaleza futura.

Entonces, preguntó la presidenta Cordon, ¿qué pasa cuando este mismo modelo de construcción se aplica a la obra misional?

“Comenzamos con un fundamento firme, anclado en nuestro Salvador, Jesucristo. Aseguramos ese fundamento y cada capa de crecimiento con relaciones firmes. Edificamos al invitar a aquellos a quienes enseñamos a ser contribuyentes activos en la obra —ahora. Línea por línea, ladrillo por ladrillo, les hacemos saber que son necesarios y que pertenecen aquí”.

Anclados en Cristo

Los misioneros establecen los cimientos de anclaje del Salvador para aquellos a quienes enseñan.

“El Libro de Mormón es la piedra clave debido a su poderosa evidencia de la divinidad de Cristo y su prueba de la Restauración llevada a cabo por medio del profeta José Smith”, dijo ella.

Luego, esos cimientos se expanden por medio de lecciones sobre la Restauración, el plan de salvación, la doctrina de Cristo y las leyes y ordenanzas del evangelio, tal como se bosquejan en “Predicad Mi Evangelio”. Después, ese fundamento firme es sellado por el testimonio del Espíritu Santo.

Cuando los trabajadores edificaron el muro de contención al lado del hogar de la presidenta Cordon, cada piedra fundamental se colocó con tierra para mantenerla firme y segura. La “tierra” que mantiene asegurados a los miembros a su fe son las relaciones que edifican con sus hermanos creyentes.

Relaciones firmes

Las relaciones firmes para los miembros nuevos son estables, duraderas y constantes.

“También me encanta la segunda mitad de esa palabra en inglés –steadfast (firme)”, dijo la presidenta Cordon a los presidentes de misión y sus esposas. “La segunda mitad de esa palabra (fast) significa “rápido”. “Cuanto más rápido podamos conectar a quienes están interesados en el evangelio con los miembros y líderes locales, más incluidos se sentirán.

El presidente Micah D. Rolfe (derecha) y la hermana Marie Rolfe, que pronto presidirán la Misión Nueva Jersey Morristown, participan del Seminario de Liderazgo Misional 2020 desde su hogar en Surprise, Arizona.
El presidente Micah D. Rolfe (derecha) y la hermana Marie Rolfe, que pronto presidirán la Misión Nueva Jersey Morristown, participan del Seminario de Liderazgo Misional 2020 desde su hogar en Surprise, Arizona. Credit: Fotografía cortesía de la hermana Marie Rolfe

“Instruyan a sus misioneros a no esperar a que se bauticen para comenzar a forjar estas amistades. Aun cuando estén explorando el evangelio, muchas personas comenzarán a perder amigos y familiares. Mucho de su sistema de apoyo podría derrumbarse. Los misioneros pueden llenar parte de este vacío, pero necesitamos metros, kilómetros e incluso toneladas de apoyo para sostenerlos”.

Además del testimonio del Libro de Mormón, las relaciones bien edificadas tendrán la mayor influencia en la retención de un miembro nuevo, añadió ella. Los miembros nuevos dependen mucho de sus amistades con los misioneros que les enseñaron. Pero también necesitan estar rodeados por una “nube de testigos” que puedan apoyar su crecimiento y aumentar su retención.

“A medida que los misioneros alienten y nutran amistades para aquellos a quienes enseñan, ir a la Iglesia se sentirá como estar en casa. Ellos sabrán que pertenecen a una familia amorosa en el barrio o rama”.

La presidenta Cordon añadió que también es vital que los misioneros obtengan las habilidades que necesitan para comunicarse y conectarse eficazmente con los miembros, a fin de permitirles trabajar codo a codo con los miembros nuevos.

Involucrados en la obra

Una vez que los miembros nuevos tengan un fundamento seguro y relaciones firmes, es esencial edificar para la “conversión profunda”, dijo ella.

Esa “edificación” viene al “involucrar” a los miembros nuevos en la obra del evangelio. “Todos necesitamos sentirnos útiles, ser parte de una causa más grande que nosotros”, dijo ella. “Nuestra causa es la causa de Cristo. No hay nada mejor que eso”.

Inviten a los investigadores y miembros nuevos a ejercer un papel activo en establecer Sion, dijo ella. 

“¿Qué pasaría”, preguntó la presidenta Cordon, “si les pidiéramos a quienes estamos enseñando que sean un amigo, en lugar de solo recibir uno? ¿Cómo se sentirían si supieran que son parte de esta obra y no solo un proyecto que atender? 

“Permítanles sentir el testimonio que viene al servir y sacrificarse por otras personas”.

El Señor conoce a cada persona a la que los misioneros están enseñando. Ellos lucharon lado a lado con Él para defender el plan del Padre antes de venir a la tierra. Han sido preparados para ser “contribuyentes activos” en Su reino.

Un monitor muestra a algunas de las 135 parejas de nuevos presidentes de misión y sus compañeras que participaron del Seminario virtual de Liderazgo Misional 2020.
Un monitor muestra a algunas de las 135 parejas de nuevos presidentes de misión y sus compañeras que participaron del Seminario virtual de Liderazgo Misional 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Los tres elementos clave de la retención de miembros —estar anclados en Cristo, establecer relaciones firmes e involucrarse en la obra— no funcionan de manera independiente, enseñó la presidenta Cordon. Funcionan de forma sincronizada.

Cada uno de esos elementos también puede ser una fortaleza en la vida de los misioneros.

“Ustedes tienen un papel único como líderes de misión —no solo tienen una visión y testimonio de la retención, sino que tienen una oportunidad de formar misioneros que sean capaces de ayudar a otros a convertirse en discípulos de Jesucristo de por vida”, dijo ella. “Lo hermoso de ayudar a sus misioneros a tener la visión de la retención es que comprenden mejor esta verdad eterna por sí mismos. Ustedes aumentarán su deseo de aferrarse con firmeza a la fe en Cristo”.

Tanto a los miembros nuevos como a los misioneros por igual, dijo ella, una vida edificada sobre “la Roca de su Redentor” les permitirá permanecer firmes en la fe para siempre.