Élder Bednar en el Seminario de Liderazgo Misional: ‘Arrepentíos y venid a Él’

Al hablar sobre el arrepentimiento y la remisión de los pecados en el Seminario de Liderazgo Misional 2020, el élder David A. Bednar, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, citó las primeras declaraciones registradas de Juan el Bautista y Jesucristo en el Nuevo Testamento.

En Mateo 3:2, Juan el Bautista proclamó: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Y en el versículo 17 del siguiente capítulo, Jesús comienza a predicar con la misma oración: “¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!”.

El élder Bednar dijo: “Por favor, nótese que la primera palabra dicha por Juan tal como se registra en el Nuevo Testamento es arrepentíos. … De nuevo, nótese que arrepentíos es la primera palabra registrada del ministerio público del Salvador”.

“Uno por uno”, por Walter Rane
“Uno por uno”, por Walter Rane Credit: Intellectual Reserve, Inc.

El élder Bednar resaltó una frase similar que se encuentra en las primeras revelaciones de Doctrina y Convenios: “No prediquéis sino el arrepentimiento a esta generación” (6:9).

“Las secuencias de eventos sagrados en las escrituras, en la Iglesia restaurada del Señor y en nuestra vida personal a menudo son instructivas”, dijo él. “Estudiar y reflexionar acerca de las secuencias puede invitar a una comprensión espiritual más profunda y a la inspiración adicional”.

¿Qué es el arrepentimiento?

Arrepentirse es la consecuencia principal y natural de poner nuestra fe y confianza en el Señor Jesucristo como nuestro Salvador, en Su nombre, en Su misión redentora y Sus promesas, dijo el élder Bednar.

“Descrito de la forma más simple, el arrepentimiento es alejarse del mal y volverse a Dios. A medida que ejercemos fe en el Señor, nos volvemos hacia Él, venimos a Él y dependemos de Él.  De modo que el arrepentimiento es confiar y depender del Redentor para hacer por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos”.

El arrepentimiento como el proceso de volvernos a Dios es un tema alentador, esperanzador y recurrente en numerosas escrituras, dijo él.

“Cuando estudiamos las escrituras, nuestra comprensión de este principio puede aumentar al insertar mentalmente la frase ‘volverse al Señor’ cada vez que encontremos la palabra arrepentimiento”.

Al enseñar a los nuevos líderes de misión acerca del arrepentimiento, el élder Bednar detalló tres verdades fundamentales sobre este principio.

Verdad N.1: El arrepentimiento requiere al Redentor

El arrepentimiento produce cambios en las actitudes y el comportamiento, pero el solo cambiar las actitudes y el comportamiento no es arrepentimiento, dijo el élder Bednar.

La Santa Cena brinda una oportunidad de reflexionar, arrepentirnos y recordar al Salvador.
La Santa Cena brinda una oportunidad de reflexionar, arrepentirnos y recordar al Salvador. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Reconocer y abandonar el pecado, sentir remordimiento, hacer una restitución por el pecado, y confesar los pecados a Dios —así como a los líderes del sacerdocio, cuando sea necesario— son elementos necesarios, pero no constituyen una lista de quehaceres del comportamiento que uno puede completar de forma mecánica, rápida y casual.

“Si hacemos estas cosas, pero no reconocemos ni dependemos del Redentor y Su sacrificio expiatorio, entonces, aun nuestros mejores esfuerzos son en vano”.

“El remordimiento que solo está motivado por la vergüenza personal o la presión social es superficial. La confesión sin contrición es superficial. La restitución sin una renovación personal y un verdadero cambio de corazón es vacía”. 

A veces, los miembros de la Iglesia pueden memorizar los varios pasos del arrepentimiento —reconocer, sentir remordimiento y restituir— pero omitir la consideración más importante de todas, el Redentor.  “Alejarnos del mal no trae sanación espiritual si no nos volvemos a Cristo”, dijo él.

Él señaló el título simbólico del Salvador, a quien se llama el Gran Médico, añadiendo que los líderes locales —los representantes comisionados del Redentor— son como los asistentes del médico, que brindan ayuda esencial en el proceso de arrepentimiento y sanación.

Las heridas espirituales graves necesitan tanto un esfuerzo sostenido como tiempo para sanar completa y plenamente; el proceso de sanación puede ser doloroso, dijo él. “Los resultados del arrepentimiento sincero son paz, consuelo, sanación y renovación espiritual”.

Verdad N.2: El arrepentimiento requiere un corazón honesto y verdadera intención

El élder Bednar resaltó versículos del Libro de Mormón donde aparecen las palaras intención y corazón en relación con el proceso de arrepentimiento.

“Al arrepentirnos y volvernos al Señor, es importante ser honestos con nosotros mismos. Debemos trabajar para superar las excusas, el culpar a los demás y el racionalizar, que pueden impedir que verdaderamente nos volvamos al Señor”, dijo él.

Las mujeres, niñas y niños que estén bautizados ahora podrán servir como testigos en bautismos, tal como anunció la Iglesia el 2 de octubre de 2019. Quienes sean poseedores dignos de una recomendación, incluidos los jóvenes con recomendaciones de uso limitado, también pueden ser testigos en los bautismos del templo. Además, las mujeres investidas pueden servir como testigos en los sellamientos del templo.
Las mujeres, niñas y niños que estén bautizados ahora podrán servir como testigos en bautismos, tal como anunció la Iglesia el 2 de octubre de 2019. Quienes sean poseedores dignos de una recomendación, incluidos los jóvenes con recomendaciones de uso limitado, también pueden ser testigos en los bautismos del templo. Además, las mujeres investidas pueden servir como testigos en los sellamientos del templo. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

“Y a medida que nos arrepentimos y nos volvemos al Señor, debemos tener verdadera intención y ser honestos con Aquel cuyo perdón buscamos. La confesión genuina a Dios y, cuando sea necesario, a los líderes del sacerdocio debe ser completa y plena”.

Él advirtió en contra de la falsa creencia de que se puede pecar de forma planificada y calculada, esperando confesar convenientemente al obispo y luego proseguir hacia el templo, la misión u otros destinos espirituales. 

“Esa prodigalidad premeditada y planificada es una burla a la Expiación de Cristo y constituye en parte lo que se menciona en las escrituras como hollar ‘bajo sus pies al Santo’. El perdón de ese pecado de seguro es posible, pero el camino que uno debe seguir no es fácil y el trayecto no es corto”.

Verdad N.3: El arrepentimiento, los convenios y ordenanzas sagradas, el poder santificador del Espíritu Santo, y siempre retener la remisión de los pecados

Los miembros de la Iglesia restaurada del Señor reciben una limpieza inicial del pecado por medio del bautismo y la recepción del don del Espíritu Santo, dijo el élder Bednar, añadiendo que una potencial limpieza continua del pecado viene por medio de la compañía constante y el poder santificador del Espíritu Santo.

La ordenanza de la Santa Cena es una invitación santa y repetida a arrepentirnos sinceramente y ser espiritualmente renovados; es central en el proceso de la santificación continua, pero el participar de la Santa Cena por sí solo no remite los pecados, dijo él.

En el mayor acto de humildad y sumisión, incluido el sufrimiento en el Jardín de Getsemaní como está representado en la pintura por Harry Anderson, el Salvador se ofreció a sí mismo como sacrificio por el pecado voluntariamente y sin pedir nada a cambio.
En el mayor acto de humildad y sumisión, incluido el sufrimiento en el Jardín de Getsemaní como está representado en la pintura por Harry Anderson, el Salvador se ofreció a sí mismo como sacrificio por el pecado voluntariamente y sin pedir nada a cambio. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

“Cuando nos arrepentimos, nos preparamos a conciencia y participamos de esta santa ordenanza con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, la promesa es que siempre podremos tener el Espíritu del Señor con nosotros. Y entonces, por el poder santificador del Espíritu Santo, podemos retener siempre la remisión de nuestros pecados”.

Él dijo que la secuencia del discipulado es “simple y directa”: ejercer fe en el Salvador, arrepentirse, recibir los convenios y ordenanzas esenciales, cambiar, esforzarse por retener siempre la remisión de los pecados, y seguir adelante fielmente en la senda de los convenios. 

“El plan del Padre, la Expiación del Salvador, y los primeros principios y ordenanzas del evangelio nos brindan la gracia que necesitamos para progresar línea por línea y precepto por precepto hacia nuestro destino eterno”.

Seguridad y confianza espiritual

El élder Bednar relató cuando, como presidente de estaca, trabajó con un joven que necesitaba arrepentirse antes de poder entrar al templo y servir una misión. El proceso llevó varios meses, y el joven preguntó si no sería mejor estar en el campo misional, sirviendo al Señor.

El élder Bednar respondió: “Su arrepentimiento y el perdón resultante le darán una paz de conciencia que le permitirá servir con gran fe, diligencia e inspiración. Usted merece la seguridad y confianza espiritual que vienen del verdadero arrepentimiento. No tendrá que preguntarse si pertenece allí”.

Finalmente, el joven entró dignamente al templo y comenzó su misión. Cuando llevaba seis meses sirviendo, recibió permiso para llamar al élder Bednar expresando su aprecio por la Expiación, el principio del arrepentimiento y las lecciones personales que aprendió. “Presidente, me alegra haber tenido que esperar”, dijo él. “No me he preguntado ni una sola vez si pertenezco aquí”.

La escena de Jesús hablando con la mujer sorprendida en adulterio, tal como se representa en la serie “Videos de la Biblia” de la Iglesia.
La escena de Jesús hablando con la mujer sorprendida en adulterio, tal como se representa en la serie “Videos de la Biblia” de la Iglesia. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

El élder Bednar dijo: “Confiar y volvernos al Señor son las fuentes supremas de confianza y seguridad espiritual, así como de felicidad duradera”.

Para concluir, añadió: “El arrepentimiento y la remisión de los pecados son bendiciones supremas hechas posibles por medio del sacrificio expiatorio infinito y eterno del Señor Jesucristo. Estos principios son reales y verdaderos”.