Presidente Ballard en el Seminario de Liderazgo Misional: Por qué predicar el evangelio es el ‘deber más importante’

En el 176 aniversario del martirio de José y Hyrum Smith, el presidente M. Russell Ballard honró al profeta y a su hermano, celebró la Restauración del evangelio de Jesucristo y enfatizó la importancia de la obra misional.

“Una obligación que surge de la Restauración del evangelio es nuestra responsabilidad de compartirlo con otros”, dijo el presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles. “En un sermón pronunciado en abril de 1837, el profeta José Smith declaró: ‘Después de todo lo que se ha dicho, el mayor y más importante deber es predicar el evangelio’”.

Hablando durante el Seminario de Liderazgo Misional 2020, el presidente Ballard abordó el tema: “He aquí, el campo blanco está ya para la siega”.

“Hoy es 27 de junio, lo que siempre nos recuerda el evento traumático en la historia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y en la vida de la familia de Joseph y Lucy Mack Smith”, dijo el presidente Ballard.

El bisabuelo del presidente Ballard, Joseph F. Smith, tenía solo 5 años cuando su padre, Hyrum, y su tío José fueron asesinados en la cárcel de Carthage el 27 de junio de 1844. Más tarde diría que se enteró de la muerte de su padre en una “mañana brumosa y húmeda”, cuando todo parecía “oscuro, sombrío y triste”.

Los cuerpos de José y Hyrum fueron llevados a la Mansión, en Nauvoo, donde la familia pudo verlos.

“Al día siguiente, los santos de los últimos días pasaron por la Mansión para rendir homenaje a los mártires”, dijo el presidente Ballard. “Joseph F. nunca olvidó el momento en que su madre lo levantó para ver a su querido padre y a su amado tío José por última vez”.

La plenitud del evangelio

El presidente Ballard también señaló que este año se cumple el 200 aniversario de la Primera Visión, cuando el Padre y el Hijo se le aparecieron a José, de 14 años, en una arboleda.

“Entre ese momento y la muerte de José en 1844, el Señor le reveló la plenitud del evangelio de Jesucristo”, dijo el presidente Ballard. “De eso, John Taylor escribió en Doctrina y Convenios 135:3: ‘José Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho más por la salvación del hombre en este mundo, que cualquier otro que ha vivido en él, exceptuando solo a Jesús’”.

Continuando, el presidente Ballard dijo que el presidente Russell M. Nelson ha dicho que el Señor está apresurando su obra para congregar a Israel. Citó al presidente Nelson, diciendo: “Ese recogimiento es lo más importante que tiene lugar hoy en la tierra. Nada más se compara en magnitud, nada se compara en importancia, nada se compara en majestad. Y si lo deciden, si lo desean, pueden ser una gran parte de ello. Pueden ser una gran parte de algo grande, algo grandioso, algo majestuoso”.

Los apóstoles tienen la responsabilidad de asegurarse de que el evangelio restaurado de Jesucristo llegue a todas las personas en el mundo, agregó el presidente Ballard. “Ustedes han sido llamados y apartados para dirigir a sus misioneros para que nos ayuden a cumplir este gran mandato de nuestro Señor Jesucristo”.

Doctrina y Convenios 11

Hyrum Smith, el hermano mayor del profeta José, fue uno de sus primeros y más fieles seguidores, dijo el presidente Ballard. “Sabía que su hermano menor había sido llamado por Dios para restaurar la plenitud del evangelio”.

En una ocasión, en 1829, Hyrum viajó más de 257 kilómetros desde su casa en Palmyra, Nueva York, hasta donde vivían José y Emma en Harmony, Pennsylvania, para averiguar más sobre lo que se le había revelado a José. En respuesta a esa visita, el profeta recibió para Hyrum una revelación registrada en Doctrina y Convenios sección 11.

Una estatua de José y Hyrum Smith que se encuentra afuera de la cárcel de Carthage, donde los hermanos fueron asesinados el 27 de junio de 1844.
Una estatua de José y Hyrum Smith que se encuentra afuera de la cárcel de Carthage, donde los hermanos fueron asesinados el 27 de junio de 1844. Credit: Jeffrey Allred, archivos de Deseret News

El presidente Ballard les dijo a los líderes de misión que encontrarán principios en esa revelación que se aplican a ellos y a sus misiones.

“Al igual que a Hyrum, el Señor les anuncia a ustedes y a todos: ‘He aquí, el campo blanco está ya para la siega; por tanto, quien deseare cosechar, meta su hoz con su fuerza y siegue mientras dure el día, a fin de que atesore para su alma la salvación sempiterna en el reino de Dios. Sí, quien meta su hoz y coseche es llamado por Dios’” (Doctrina y Convenios 11: 3–4).

“A medida que experimenten desafíos y tomen decisiones importantes en su misión, se encontrarán de rodillas, y ahí es exactamente donde deben estar mientras dirigen su misión”.

Los líderes de misión pueden hacer 4 cosas

El presidente Ballard dijo que el Señor ha brindado consejo y dirección, y prometió bendiciones para los líderes de misión que hagan cuatro cosas que se encuentran en Doctrina y Convenios 11:9, 21.

Primero: “No intentes declarar mi palabra, sino primero procura obtenerla, y entonces será desatada tu lengua; luego, si lo deseas, tendrás mi Espíritu y mi palabra, sí, el poder de Dios para convencer a los hombres”.

Segundo: “No prediques sino el arrepentimiento a esta generación”.

Tercero: “Guarda mis mandamientos”.

Cuarto: “Ayuda a que salga a luz mi obra, según mis mandamientos”.

El presidente Ballard dijo que en Doctrina y Convenios 11:10, el Señor les dice a los llamados a trabajar en su viña: “He aquí, tienes un don, o tendrás un don, si de mí lo deseas con fe, con un corazón sincero, creyendo en el poder de Jesucristo”.

Los líderes de misión están invitados, al igual que Hyrum a: “Pon[er] tu confianza en ese Espíritu que induce a hacer lo bueno” (Doctrina y Convenios 11:12).

“Cuando actuamos de acuerdo con las invitaciones del Señor, Él nos bendice más allá de lo que podemos imaginar”, dijo el presidente Ballard. “¡En este caso, el Señor promete impartir Su Espíritu, que iluminará nuestras mentes y llenará nuestras almas de gozo! Esas bendiciones son suyas cuando depositan su confianza en el Señor, caminan con humildad y juzgan con rectitud como líderes de misión. Al hacer estas cosas, recibirán bendiciones adicionales — sus misioneros, líderes y miembros de la Iglesia locales confiarán en ustedes y los respetarán”.

El presidente Ballard dijo que el Señor también les ha dado a los líderes de misión, como le dio a Hyrum, algunos dones celestiales adicionales: Su palabra, Su roca, Su iglesia y Su evangelio (ver Doctrina y Convenios 11:16).

“Después de todo lo que se ha dicho, el mayor y más importante deber es predicar el evangelio”.

El Señor concluye esta revelación con estas majestuosas palabras: ‘He aquí, soy Jesucristo, el Hijo de Dios. Soy la vida y la luz del mundo. Soy el mismo que vine a los míos, y los míos no me recibieron; mas de cierto, de cierto te digo, que a cuantos me reciban daré el poder de llegar a ser hijos [e hijas] de Dios, sí, a los que crean en mi nombre. Amén’” (Doctrina y Convenios 11: 28-30).

En esas palabras, dijo el presidente Ballard, los santos de los últimos días aprenden que, aunque fue rechazado en el primer siglo por los suyos, el Salvador ahora se ofrece a sí mismo de nuevo al mundo. “Él promete a todas las personas que Lo reciban y crean en Él, que se convertirán en hijos e hijas de Dios a través de Su sacrificio expiatorio.

“El evangelio restaurado de Jesucristo es algo tan maravilloso, asombroso y notable. Los misioneros necesitan invitar todos los días a muchas personas más a venir al Padre a través del Salvador”.

Trabajar con los misioneros

Los misioneros vendrán en diferentes tallas, de diferentes comunidades y tierras, situaciones sociales, económicos y familiares, así como una variedad de experiencias laborales, escolares y de la Iglesia, dijo el presidente Ballard.

“A través del discernimiento adecuado, mientras trabajan con sus valiosos misioneros, se asegurarán de que no solo miren su semblante cuando le brindan oportunidades para servir en la misión, sino que también aprenderán a conocer el amor de ellos por el Señor.

“Uno de los mayores gozos que experimentarán los líderes de misión será el presenciar milagros cuando vean lo que ustedes y el Señor harán para convertir a esos hombres y mujeres jóvenes en maestros poderosos del evangelio”.

Los líderes de misión presenciarán milagros una y otra vez “si se enfocan en ayudar a sus misioneros a convertirse en discípulos de Jesucristo a través del amor, y brindándoles una visión de lo que pueden lograr con la ayuda de Él”, dijo él.  

“Testifico que esta es la obra del Señor. He sentido Su presencia muchas veces, y les aseguro que llegarán a conocer, escuchar, sentir y ver Su mano en su misión si sinceramente lo buscan”.