El élder Renlund explica cómo acceder al poder del templo — ya sea que esté abierto o no

Hace varios años, mientras servía en el Área África Sudeste, el élder Dale G. Renlund y su esposa, la hermana Ruth Renlund, se enteraron de que el registro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el país de Ruanda era inválido.

Como resultado, la Iglesia tomó la “dolorosa decisión” de cerrar la rama de Ruanda. “Esto significaba que esos fieles santos no podrían participar de la Santa Cena como rama por un largo tiempo”, escribió el miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles en un artículo publicado en ChurchofJesusChrist.org el lunes, 3 de agosto.

“Cuando finalmente volvieron a reunirse, un gran espíritu cubrió a esa congregación y a mí”, continuó diciendo. “Fue una de las experiencias más intensas y poderosas que haya tenido en mi vida en una reunión sacramental. Me di cuenta de que ese sentimiento provenía de los santos de los últimos días ruandeses que tenían hambre y sed de la Santa Cena”.

Al igual que los santos de Ruanda, “nuestra hambre pondrá de manifiesto un sentimiento intenso al experimentar el estar nuevamente en una casa dedicada a Dios”.

En el artículo, así como el video que lo acompaña, el élder Renlund habló sobre la forma en que los santos de los últimos días pueden acceder al poder del templo durante el COVID-19. El acceso limitado al templo “no cambia el impacto que el templo puede tener en nosotros y en nuestras vidas”, dijo él. 

Con el deseo de ser buenos ciudadanos globales y de ser parte de la solución a la pandemia, la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles suspendieron las reuniones de la Iglesia en todo el mundo el 12 de marzo y cerraron todos los templos el 25 de marzo. Los líderes de la Iglesia anunciaron una reapertura escalonada de los templos el 7 de mayo y un enfoque en fases para reanudar las reuniones y las actividades el 19 de mayo. 

A partir del 3 de agosto, 127 de los 168 templos de la Iglesia en todo el mundo estarán abiertos o programados para abrir a fin de operar de forma limitada, ya sea en la fase 1 o en la fase 2.

“Cuando vamos al templo, no renovamos nuestros convenios al hacer la obra vicaria”, escribió el élder Renlund. “Mas bien, recordamos los convenios que hicimos una vez. Es al guardar esos convenios que accedemos al poder de la divinidad en nuestras vidas, ya sea que podamos ir físicamente al templo o no.

“No debemos limitar la capacidad de Dios de invocar el poder de la divinidad en nuestras vidas. Nuestra capacidad de acceder al poder de la divinidad depende de que guardemos los convenios que hemos hecho con Él”.

A medida que ha trabajado con otros líderes de la Iglesia para determinar cómo y cuándo pueden reabrir los templos, el élder Renlund ha sentido una “efusión” del amor e influencia del Salvador. “Él está a cargo. Él nos está guiando para saber cuándo se pueden reabrir nuestros templos como lugares seguros de adoración. Me sigo asombrando de todo lo que Él nos está guiando a hacer”.

El élder Renlund concluyó su artículo alentando a los santos de los últimos días a guardar sus convenios y acceder al poder de la divinidad en su vida cotidiana. “Cuando llegue el día en que podamos asistir de nuevo al templo, nuestros corazones y nuestros espíritus estarán hambrientos de las experiencias del templo”, escribió. “Y ese deseo, esa hambre resultará en una poderosa experiencia en el templo”.