Yvonne Hubert: el poder del sacerdocio ‘en la hora precisa’

Nota del editor: Esta narración es parte de una serie de Church News titulada “Mujeres del convenio”, en la que las mujeres de la Iglesia hablan de sus experiencias personales con el poder del sacerdocio y comparten lo que han aprendido al seguir el consejo del presidente Russell M. Nelson de “trabajar con el Espíritu para comprender el poder de Dios, o sea, el poder del sacerdocio” (“Tesoros espirituales”, conferencia general de octubre de 2019).

¿Alguna vez te has sentido total e impotentemente desprevenido? ¿Cómo lo lograste? ¿Humildemente miraste hacia arriba y suplicaste por algún tipo de milagro? En ese momento concentrado de completa sumisión, ¿cómo llegó tú milagro?

Yvonne Hubert, miembro de la mesa directiva general de las Mujeres Jóvenes.
Yvonne Hubert, miembro de la mesa directiva general de las Mujeres Jóvenes. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Hace poco, mientras estaba de pie junto a la pizarra un domingo contemplando cómo y qué iba a enseñar en mi clase para jóvenes ese día, me sentí agotada. Mi cuerpo estaba cansado y también mi mente. Mis cuatro hijos pequeños acababan de recuperarse de una larga semana de enfermedad. Los efectos de dormir muy poco durante la semana y muy poca preparación para mi lección de la Escuela Dominical fueron evidentes. Escribí algunas ideas en la pizarra, pero sabía que tendría que depender principalmente de los jóvenes para que me ayudaran con la lección ese día.

Saludé a los felices y conversadores jóvenes mientras entraban en el salón y se sentaban. Entonces, mi peor temor se hizo realidad. El obispo asomó la cabeza en el cuarto y preguntó: “Hermana Hubert, ¿estaría bien si el presidente y yo visitáramos su clase hoy?”.

Mi corazón se alarmó al ver al obispo y al presidente de estaca entrar en el salón “¿Por qué hoy de todos los domingos?”, pensé dentro de mí. Mi tranquila sonrisa desmentía mi creciente pánico cuando respondí: “Claro, pasen”.

Al volverme a la pizarra y actuar como si todavía me estuviera preparando para la lección, dirigí mi corazón hacia el cielo y le supliqué a mi Padre Celestial que me ayudara. Él sabía que no estaba preparada para enseñar, pero también sabía el por qué. Él conocía las pruebas que había enfrentado esa semana y sabía que necesitaba Su poder y guía. 

No recuerdo qué enseñé durante esa lección, pero sí recuerdo una dulce confianza que llenaba mi alma. Llegaron pensamientos, ideas y preguntas que no eran mías. El Espíritu, sí, el Consolador, fue enviado para enseñar la verdad, y “se comprend[ieron] el uno al otro, y ambos [fueron] edificados y se regocij[aron] juntamente” (Doctrina y Convenios 50:14-22). A pesar de las circunstancias difíciles, estaba tratando de hacer mi mejor esfuerzo y el Señor me bendijo con una porción de Su palabra en la hora precisa en que la necesitaba (Doctrina y Convenios 84:85).

Yvonne Hubert, miembro de la mesa directiva general de las Mujeres Jóvenes, con sus primeros dos nietos.
Yvonne Hubert, miembro de la mesa directiva general de las Mujeres Jóvenes, con sus primeros dos nietos. Credit: Cortesía de Yvonne Hubert

“Todos los miembros de la Iglesia pueden ejercer autoridad delegada cuando se les aparta o se les asigna para ayudar a realizar la obra de Dios” (Manual general 3.4). El Padre Celestial y Jesucristo comparten porciones de su poder divino del sacerdocio para ayudarnos a llevar a cabo Su gran obra, “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39). ¿Qué obra más grande hay que servir con el poder de Dios y ayudar a alguien a acercarse un poco más a Él y a su Hijo?

El Manual general enseña: “El poder del sacerdocio de Dios fluye hacia todos los miembros de la Iglesia — hombres y mujeres — a medida que guardan los convenios que han hecho con Él. Los miembros hacen estos convenios al recibir las ordenanzas del sacerdocio (Doctrina y Convenios 84:19-20)”.

Las bendiciones del poder del sacerdocio que los miembros pueden recibir incluyen:

  • Guía para sus vidas.
  • Inspiración para saber cómo servir a familiares y a otros.
  • Fortaleza para enfrentar y vencer los desafíos.
  • Dones del Espíritu para magnificar sus habilidades.
  • Revelación para saber cómo cumplir con la obra para la que fueron ordenados, apartados o asignados.
  • Ayuda y fortaleza para llegar a ser más como Jesucristo y el Padre Celestial (Manual general 3.5)

Sé que cualquiera que se esfuerce por guardar los convenios con el Señor puede optar por recibir el poder del sacerdocio de Dios en su vida.

Yvonne Hubert, miembro de la mesa directiva general de las Mujeres Jóvenes, cuarta de la izquierda, con su familia el día de la boda de su hija, el 21 de junio del 2018.
Yvonne Hubert, miembro de la mesa directiva general de las Mujeres Jóvenes, cuarta de la izquierda, con su familia el día de la boda de su hija, el 21 de junio del 2018. Credit: Cortesía de Yvonne Hubert

Recientemente el presidente Nelson enseñó: “Todos podemos actuar mejor y ser mejores de lo que hemos sido” (conferencia general de abril del 2019). También enseñó que: “Jesucristo … espera con los brazos abiertos, con la esperanza y disposición de sanarnos, perdonarnos, limpiarnos, fortalecernos, purificarnos y santificarnos”. A través del poder del sacerdocio de Dios, todos los miembros que participen en el llamado a avanzar la obra de salvación pueden experimentar milagros y serán elevados y ayudados en la hora precisa.