Los mensajes eternos de la conferencia general de octubre perdurarán más allá de la pandemia y otras pruebas

Los duros recordatorios de un mundo que todavía lucha contra una pandemia mundial fueron evidentes a lo largo de la conferencia general de octubre del 2020.

Por segunda vez consecutiva, el auditorio principal del Centro de Conferencias estuvo vacío y silencioso para la conferencia general. Faltaban las decenas de miles de personas de distintos lugares del mundo adorando juntas. La vasta audiencia de la conferencia general volvió a ser completamente virtual.

Y una vez más, se grabaron previamente las presentaciones musicales del Coro del Tabernáculo en la Manzana del Templo, así como las de otros coros.

Mientras tanto, la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles se sentaron enmascarados y separados en el escenario del Teatro del Centro de Conferencias. Uno de los suyos, el élder Gerrit W. Gong, estuvo físicamente ausente —en cambio, dio su discurso de la sesión del sábado por la tarde en un video pregrabado después de haber estado expuesto al virus.

Dos días después, se confirmó que el apóstol y su esposa, la hermana Susan Gong, dieron positivos al COVID-19.

Las interrupciones físicas de la conferencia general causadas por la pandemia pasarán. En algún momento, multitudes llenarán de nuevo el Centro de Conferencias de 21.000 asientos y escucharán mensajes inspirados y el Coro del Tabernáculo en persona. Los apóstoles y otros líderes de la Iglesia regresarán a sus sillas acostumbradas, se darán la mano, tal vez se abrazarán e intercambiarán sonrisas desenmascaradas.

Líderes de la Iglesia sentados en el Teatro del Centro de Conferencias durante la sesión del domingo por la tarde de la Conferencia General Semestral N.° 190 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el 4 de octubre del 2020.
Líderes de la Iglesia sentados en el Teatro del Centro de Conferencias durante la sesión del domingo por la tarde de la Conferencia General Semestral N.° 190 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el 4 de octubre del 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Pero las enseñanzas principales de la conferencia general de octubre del 2020, muchas de las cuales se ofrecieron en respuesta a la pandemia, perdurarán mucho después de que el virus haya pasado.

La pandemia ha generado una frase que ahora está de moda: nueva normalidad.

Pero para aceptar verdaderamente una “nueva normalidad”, el presidente Russell M. Nelson invitó a la vasta audiencia virtual de la conferencia general “a volver cada vez más el corazón, la mente y el alma hacia nuestro Padre Celestial y Su Hijo, Jesucristo”.

Arrepiéntanse diariamente, cuídense unos a otros, sigan siendo dignos de adorar en el templo y mantengan una perspectiva eterna para prepararse para algún día conocer al Salvador, agregó él.

El presidente Nelson dijo que se aflige junto con todos los que han perdido a seres queridos. Señaló los muchos cambios en la Iglesia provocados por la pandemia que han traído “recompensas inusuales”, incluyendo un aumento en el estudio del evangelio y testimonios más firmes en muchos hogares. Mientras tanto, cientos de proyectos de ayuda humanitaria relacionada con la pandemia y proporcionados por la Iglesia se están realizando en todo el mundo.

Superamos las pruebas de la vida terrenal, enseñó el presidente Henry B. Eyring, de la Primera Presidencia, deleitándonos en las palabras de Cristo, arrepintiéndonos, “y luego, honrar nuestros convenios con Dios”.

Mientras los templos en todo el mundo han estado cerrados o en uso limitado durante la pandemia, el permanecer dignos de asistir al templo no necesita interrumpirse, enseñó el élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles.

“Ya sea que tengan acceso al templo o no, necesitan una recomendación vigente para el templo para permanecer firmes en la senda de los convenios”, dijo él.

El Templo de Salt Lake visto desde el Centro de Conferencias de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
El Templo de Salt Lake visto desde el Centro de Conferencias de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

El compañero del apostolado del élder Rasband, el élder David A. Bednar, dijo que la pandemia mundial nos ha “probado, examinado y escudriñado” de muchas maneras. Dos principios eternos pueden guiar y fortalecer a una persona durante circunstancias tan desafiantes: la preparación y el seguir adelante “con firmeza en Cristo”.

El élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, prometió que los santos de los últimos días harán más que simplemente soportar la pandemia hasta que las cosas vuelvan “a la antigua normalidad”.

“Aunque a veces nos sintamos sepultados por las pruebas de la vida o rodeados de tinieblas emocionales, el amor de Dios y las bendiciones del evangelio restaurado de Jesucristo harán que surja algo inimaginable”, dijo.

El obispo W. Christopher Waddell, del obispado presidente, dijo que se esperan días mejores después del COVID-19. Pero “los picos y los valles de la mortalidad” continuarán.

“Al adoptar los principios espirituales y procurar la inspiración del Señor, seremos guiados para saber la voluntad del Señor para nosotros, tanto de manera individual como en familia, y cómo aplicar de la mejor manera los principios importantes de preparación temporal”, dijo el obispo Waddell.

En sus comentarios en la sesión general de mujeres, el presidente Dallin H. Oaks, primer consejero de la Primera Presidencia, habló del poder afirmador del Salvador durante los desafíos del día. “El Señor tiene un amor y una preocupación especiales por Sus preciadas hijas; Él conoce sus deseos, necesidades y miedos. El Señor es todopoderoso, confíen en Él”.

La pandemia actual —en combinación con recientes incendios, inundaciones y otros desastres naturales— puede hacer que las personas se sientan indefensas. Muchos están abatidos, quebrados o estropeados, dijo la hermana Cristina B. Franco, de la presidencia general de la Primaria.

Aún así, hay esperanza.

“A medida que vengamos a Jesucristo al ejercer la fe en Él, arrepentirnos, y hacer y guardar convenios, nuestro quebranto, cualquiera que fuera la causa, puede sanar”, dijo ella. “Este proceso, el cual invita al poder sanador del Salvador a nuestras vidas, no solo nos restaura a lo que éramos antes, sino que nos hace mejores de lo que fuimos”.

El presidente M. Russell Ballard, presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, prometió consuelo a todos aquellos cuyas vidas están siendo alteradas por la pandemia y las otras conmociones del día.

El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles y M. Russell Ballard, presidente en funciones del Cuórum de los Doce conversan antes de la sesión del domingo por la tarde de la Conferencia General Semestral N.° 190 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el 4 de octubre del 2020.
El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles y M. Russell Ballard, presidente en funciones del Cuórum de los Doce conversan antes de la sesión del domingo por la tarde de la Conferencia General Semestral N.° 190 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el 4 de octubre del 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

“A menudo pienso en aquellos de ustedes que sufren, que están preocupados, que sienten temor o se sienten solos”, dijo. “Le aseguro a cada uno que el Señor los conoce, que está al tanto de sus preocupaciones y de su angustia, y que los ama, de una manera entrañable, personal, profunda y para siempre”.

La fe en el Señor puede ayudar a las personas a atravesar pruebas imprevistas, enseñó la hermana Lisa Harkness, primera consejera de la presidencia general de la Primaria.

“Nuestra fe aumenta conforme optamos por creer en lugar de dudar, por perdonar en vez de juzgar, por arrepentirnos en lugar de rebelarnos. Nuestra fe se purifica conforme confiamos con paciencia en los méritos, misericordia y gracia del Santo Mesías”.

El élder Gary E. Stevenson dijo que, en medio del dolor de la pandemia, también ha habido un aumento de la fe y los testimonios entre los santos de los últimos días. Los hogares están cada vez más centrados en el evangelio y la ministración se está perfeccionando mediante actos individuales de servicio y proyectos humanitarios a gran escala.

“Los momentos de aflicción y desilusión no cambian la mirada atenta del Señor, quien nos contempla favorablemente, bendiciéndonos”, dijo él.

Una familia en Italia escucha la Conferencia General Semestral N.° 190 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que se llevó a cabo el sábado y domingo, 3 y 4 de octubre del 2020.
Una familia en Italia escucha la Conferencia General Semestral N.° 190 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que se llevó a cabo el sábado y domingo, 3 y 4 de octubre del 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

El COVID y el cáncer, la duda y la consternación, los problemas económicos y las pruebas familiares —¿cuándo se disiparán estas cargas? preguntó el élder Jeffrey R. Holland durante la sesión del domingo por la tarde.

La respuesta, agregó el apóstol, es “con el tiempo”.

“Y el que sea un período corto o largo, no siempre lo podremos determinar nosotros, pero por la gracia de Dios, las bendiciones llegarán a los que se aferren al evangelio de Jesucristo. Esa cuestión se resolvió en un jardín muy privado y en una colina muy pública de Jerusalén, hace mucho tiempo”.

El COVID-19 y otros desafíos civiles y económicos ofrecen oportunidades para que las personas ejerciten la paciencia mientras aprenden a encontrar gozo independientemente de las circunstancias temporales, enseñó el élder Jeremy R. Jaggi, setenta autoridad general.

“El Señor nos manda: ‘… ¡Tened ánimo!’”, dijo él, “no nos manda a tener temor”.