El presidente Eyring y la hermana Eubank destacan la cooperación interreligiosa en el 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión de BYU

La libertad de religión y conciencia y el derecho al culto público “son elementos esenciales de nuestra fe”, dijo el presidente Henry B. Eyring durante el 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión.

“Alentamos a los líderes gubernamentales a no restringir innecesariamente los derechos de los creyentes a participar en la adoración pública”, dijo el presidente Eyring, segundo consejero de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Al ofrecer unos comentarios de bienvenida de cuatro minutos al inicio del simposio, celebrado virtualmente en medio de la pandemia del COVID-19, el presidente Eyring dijo que la Iglesia y sus miembros apoyan a los gobiernos en sus esfuerzos por tomar precauciones para detener la propagación del virus. Sin embargo, agregó, los gobiernos y sus líderes pueden equilibrar las prioridades tanto de la religión como de la salud pública.

Él expresó su deseo de que, en todo el mundo, la gente pueda unirse para ayudar a resolver los problemas y desafíos de este tiempo difícil.

Participantes de todo el mundo se reunieron virtualmente del 4 al 6 de octubre para hablar sobre temas de libertad religiosa alrededor del mundo. Esta semana también se organizaron reuniones regionales específicas después de las reuniones mundiales iniciales.

El presidente Eyring participó como el primer orador principal en la sesión plenaria de apertura el 4 de octubre. Además, la hermana Sharon Eubank, presidenta de la organización benéfica Latter-day Saint Charities y primera consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, habló durante la sesión plenaria de clausura el 6 de octubre.

El Centro Internacional de Estudios de Derecho y Religión de BYU celebró su 20° aniversario bajo circunstancias únicas durante la conferencia de tres días.

Aunque el formato virtual del simposio limitó el número de sesiones y oradores, Brett G. Scharffs, director del Centro Internacional de Estudios de Derecho y Religión, señaló que la reunión permitió un mayor número de participantes que nunca.

El presidente Henry B. Eyring participa en la sesión plenaria de apertura del 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión de BYU el 4 de octubre del 2020.
El presidente Henry B. Eyring participa en la sesión plenaria de apertura del 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión de BYU el 4 de octubre del 2020. Credit: Captura de pantalla de las grabaciones del simposio 2020

El tema de la conferencia de este año, “Libertad religiosa: derechos y responsabilidades”, se eligió específicamente para esta época en la que los derechos y las responsabilidades con respecto a la libertad de religión son cada vez más cuestionados y amenazados en todo el mundo, explicó Scharffs.

Durante su discurso de apertura, el presidente Eyring dijo que el simposio es la conferencia mundial principal para que líderes religiosos, académicos y autoridades gubernamentales se reúnan y debatan sobre las libertades religiosas. Y el tema de este año “refleja bien las creencias de nuestra religión en la importancia tanto de la libertad religiosa como de la responsabilidad de respetar los derechos y necesidades de todos”, dijo él.

Destacando la labor de Latter-day Saint Charities en todo el mundo y para fomentar la unidad y brindar alivio en respuesta a la pandemia y otras crisis actuales, el presidente Eyring dijo: “Procuramos ayudar a aliviar las cargas de los necesitados de cualquier religión en todo el mundo”.

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El presidente Eyring estuvo acompañado por Heiner Bielefeldt, profesor de derechos humanos y política de derechos humanos de la Universidad de Erlangen en Alemania y ex relator especial para la libertad de religión o creencias de la ONU; Bani Dugal, representante principal de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones Unidas en Nueva York; y Azza Karam, secretaria general de Religiones por la Paz Internacional, como oradores principales en la sesión plenaria de apertura.

Bani Dugal participa en la sesión plenaria de apertura del 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión de BYU el 4 de octubre del 2020.
Bani Dugal participa en la sesión plenaria de apertura del 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión de BYU el 4 de octubre del 2020. Credit: Captura de pantalla de las grabaciones del simposio 2020

Partiendo de las enseñanzas y perspectivas de la fe Bahá’í, Dugal habló de la relevancia continua de la Declaración Universal de Derechos Humanos escrita por las Naciones Unidas hace más de 70 años. A lo largo de los años, la ONU ha reconocido cada vez más los importantes vínculos entre la religión, la libertad y el desarrollo humano mientras se esfuerza por alcanzar la visión de igualdad universal y la libertad de pensamiento y religión para todos, dijo ella.

“Como miembros pertenecientes a la misma familia humana, cualquiera que sean nuestras creencias y orígenes, todos somos protagonistas que tenemos la responsabilidad de trabajar por el mejoramiento de nuestras comunidades. Cada uno tiene un papel esencial que desempeñar en la implementación de los derechos humanos fundamentales”, dijo Dugal. “Cuando los individuos asumen la responsabilidad de garantizar los derechos humanos de cada uno, los cimientos de la unidad se establecerán firmemente”.

Durante la sesión plenaria de clausura, la hermana Eubank explicó cómo la pandemia ha obligado a las comunidades religiosas a ser creativas y a unirse de formas nuevas para abordar los problemas.

La hermana Eubank utilizó ProjectProtect (Proyecto Proteger) de la Iglesia, el cual reunió a comunidades y organizaciones de toda el área de Salt Lake para producir más de 5 millones de mascarillas al comienzo de la pandemia, como un ejemplo de cómo aquellos con creencias religiosas y orígenes diferentes pueden unirse en momentos de necesidad.

La hermana Sharon Eubank participa en la sesión plenaria de clausura del 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión de BYU el 6 de octubre del 2020.
La hermana Sharon Eubank participa en la sesión plenaria de clausura del 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión de BYU el 6 de octubre del 2020. Credit: Captura de pantalla de las grabaciones del simposio 2020

“Pudimos tomar esa experiencia y luego decir … intentemos esto en Brasil, en México, en las Filipinas, y en todos los lugares donde lo hemos intentado, ha sido muy útil”, dijo. “Así que, la pandemia nos ha obligado a ser creativos y nos ha obligado a establecer relaciones con personas que tal vez no hubiéramos hecho de otra manera”.

La hermana Eubank estuvo acompañada en los debates de la sesión de clausura por Krish O’Mara Vignarajah, presidenta y directora ejecutiva del Servicio Luterano de Inmigración y Refugiados; Suzanne Akhras Sahloul, fundadora y directora ejecutiva de la Red Comunitaria Siria y fundadora de la Fundación del medio oeste de la Sociedad Médica Estadounidense Siria (SAMS, por sus siglas en inglés); y Viva Bartkus, profesora asociada de gestión y fundadora y directora del programa Business on the Frontlines y de la Facultad de Negocios Mendoza de la Universidad de Notre Dame.

Al responder una pregunta sobre las preocupaciones acerca de las limitaciones del papel que las organizaciones religiosas pueden desempeñar para ayudar a servir a las comunidades más allá de sí mismas, la hermana Eubank dijo que, aunque a veces hay conflictos en los intereses de las organizaciones religiosas que trabajan en la esfera humanitaria, la ONU y el Banco Mundial han reconocido que hay cosas que solo las organizaciones religiosas pueden hacer.

“La creencia personal es una base tan motivadora para las enormes cantidades de energía productiva que están siendo dadas por personas religiosas y esta bendice a comunidades y naciones enteras de una manera que otras organizaciones simplemente no tienen la manera de hacerlo”, ella dijo.

Hablando de la importancia de la cooperación organizacional e interreligiosa, Bartkus dijo, “Debemos reconocer a un nivel muy fundamental, que nuestras sociedades y los problemas más apremiantes del mundo no pueden ser resueltos únicamente por empresas o gobiernos u organizaciones benéficas religiosas, o incluso por aquellos que están de acuerdo con nosotros. La solución a problemas difíciles radica en el terreno común que imaginamos y creamos juntos”.

Viva Bartkus participa en la sesión plenaria de clausura del 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión de BYU el 6 de octubre del 2020.
Viva Bartkus participa en la sesión plenaria de clausura del 27° Simposio Anual Internacional de Derecho y Religión de BYU el 6 de octubre del 2020. Credit: Captura de pantalla de las grabaciones del simposio 2020

La hermana Eubank luego destacó cuatro principios que la ONU utiliza para guiar a quienes participan en el trabajo humanitario: la humanidad, la neutralidad, la imparcialidad y la independencia. Luego señaló que en Latter-day Saint Charities, agregan un quinto principio; el del servicio voluntario, el cual, dijo ella, “es una capacidad de unir grupos para hacer cosas con el único fin de beneficiar su comunidad, lo que genera confianza y amistad como parte del tejido social”.

Si las organizaciones, a pesar de sus profundas creencias religiosas, están dispuestas a seguir estos cinco principios, “encontramos un área donde podemos comunicarnos, cooperar, hacer algo juntos, a pesar de o debido a nuestras creencias individuales”, dijo ella. “Creo que siempre hay oportunidades para ser mejor, para hacerlo mejor y para ayudarnos unos a otros. Creo que, como organizaciones, si creemos en estos principios, podemos trabajar juntos para promoverlos”.

Al cierre de la sesión, la hermana Eubank expresó su agradecimiento por la Sociedad de Derecho J. Reuben Clark de BYU, el Centro Internacional de Estudios de Derecho y Religión y los foros que proporcionan para ayudar a reunir a las personas para un diálogo abierto. Tales reuniones son fundamentales para establecer relaciones e intereses comunes, dijo.