Cómo misioneros en Ecuador están encontrando ‘formas nuevas y más creativas’ de enseñar en medio de los desafíos del COVID-19

En su discurso de la conferencia general de octubre del 2020, el élder Dieter F. Uchtdorf reconoció que la pandemia actual del COVID-19 parecería ser un obstáculo para la obra misional, ya que los métodos tradicionales de compartir el evangelio no son posibles debido a las restricciones.

“Sin embargo, la pandemia está poniendo de manifiesto formas nuevas y más creativas de llegar a los sinceros de corazón”, dijo el miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles que preside el Consejo Ejecutivo Misional de la Iglesia. “La obra del recogimiento de Israel está aumentando en poder y entusiasmo. Cientos de miles de historias dan fe de ello”.

“Muchos de nuestros misioneros están más ocupados que nunca. Muchos están enseñando a más personas que nunca. Hay una mayor conexión entre los miembros y los misioneros”.

En Quito, Ecuador, la obra misional avanza a un ritmo y de diferentes maneras que dan testimonio de las declaraciones del élder Uchtdorf.

Algunos podrían no reconocer todo lo que los misioneros actuales están haciendo como “obra misional”. Atrás quedaron tocar puertas y contactar a la gente en las calles o en los autobuses. Y, sin embargo, los nuevos métodos han tenido éxito.

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En agosto del 2020, la Misión Ecuador Quito y la Misión Ecuador Quito Norte sumaron más bautismos de conversos —en medio de una pandemia— de lo que las dos misiones tuvieron el agosto anterior. Y se espera este mismo aumento en la enseñanza y los bautismos en el futuro.

“Tenemos amigos y familiares que probablemente se preguntan cómo es la obra misional durante una pandemia mundial”, dijo el presidente David Winters de la Misión Ecuador Quito. “Mi descripción de una palabra para ello es ‘milagrosa’”.

Obra misional ‘nueva y más creativa’

Ecuador se vio especialmente afectado por el COVID-19 en la propagación temprana de la pandemia, y todo el país quedó cerrado por un tiempo. Casi todos los misioneros no nativos fueron enviados inicialmente a casa, y a aquellos misioneros que se quedaron, no se les permitió salir de sus apartamentos sino comprar alimentos.

Los misioneros también tenían teléfonos celulares básicos sin acceso a Internet, lo que significa que no podían usar WhatsApp o las redes sociales para comunicarse. “En mayo, la obra misional estaba paralizada debido a las cuarentenas vigentes y porque los misioneros realmente no tenían una manera de compartir el evangelio”, dijo el presidente Winters.

Todo esto cambió cuando las dos misiones de Quito recibieron teléfonos inteligentes en mayo, y luego los misioneros se adaptaron rápidamente a un método completamente nuevo de trabajo misional usando las redes sociales y los teléfonos inteligentes.

La hermana Angie Granda, izquierda, y la hermana Andrea Fuller, de la Misión Ecuador Quito, imparten una lección en línea en Baños, Ecuador, en octubre del 2020. La Misión Ecuador Quito recibió teléfonos inteligentes en mayo.
La hermana Angie Granda, izquierda, y la hermana Andrea Fuller, de la Misión Ecuador Quito, imparten una lección en línea en Baños, Ecuador, en octubre del 2020. La Misión Ecuador Quito recibió teléfonos inteligentes en mayo. Credit: David Winters

“En el pasado, es posible que estuviéramos tan atados a los enfoques tradicionales que fue necesaria una pandemia para abrirnos los ojos…”, dijo el élder Uchtdorf en su discurso en la conferencia. “Por necesidad, ahora estamos aprendiendo a utilizar diversos métodos, incluso la tecnología, para invitar a las personas, de forma normal y natural, a venir y ver, venir y ayudar, y venir y pertenecer”.

En Quito, la pandemia del COVID-19 ha obligado a los misioneros y presidentes de misión a ser más creativos para encontrar nuevas y mejores formas de compartir el evangelio.

Las restricciones del COVID-19 en Ecuador se han relajado un poco desde el aumento repentino de la pandemia. Actualmente, a los misioneros sólo se les permite enseñar en la casa de alguien o en un centro de reuniones cuando alguien los invita a que se le enseñe allí. Como resultado, todos los esfuerzos para encontrar a quienes enseñar deben realizarse en línea.

Aumento de las referencias de los medios

Con el trabajo en línea y en las redes sociales echando raíces, esfuerzos complementarios incluyen la colocación de anuncios en Facebook y una iniciativa local que involucra anuncios en Google y YouTube. A las pocas horas de la publicación de los primeros anuncios, los misioneros tenían varias personas solicitando ser enseñadas —eventualmente se vieron inundados de referencias de los medios.

El aumento en el número de referencias recibidas en la oficina de la Misión Ecuador Quito resultó en que los misioneros en algunas áreas lucharan por mantenerse al día con las solicitudes. “Responder a todas las personas interesadas en el evangelio no es nada fácil”, dijo el élder Carlos Bolaños, secretario de referencias de la misión.

La misión de Quito ha desarrollado un nuevo sistema para responder a todos los mensajes y comentarios que llegan a través de las redes sociales de la misión. Varios compañerismos han recibido asignaciones —turnos de cinco horas para llamar a quienes han solicitado reuniones con los misioneros.

Un hombre vio un anuncio local de Facebook y se sintió impresionado a pedir más información. Las hermanas misioneras lo llamaron rápidamente y le enseñaron durante tres semanas a través de video llamadas de WhatsApp —superando algunas dificultades tecnológicas para sostener las lecciones virtuales.

Aunque no se le enseñó en persona, el hombre sintió que el Espíritu le testificaba que hiciera cambios en su vida. Al aprender sobre la Palabra de Sabiduría, él se comprometió inmediatamente a dejar de tomar café; al aprender sobre el ayuno, él rápidamente comenzó un ayuno de tres días como parte de su deseo de arrepentirse.

El élder Alex Blacio, izquierda, y el élder Roger Ron, de la Misión Ecuador Quito, dan un paseo por su área en Ambato, Ecuador, a fines del verano del 2020. Durante la pandemia de COVID-19, pasaron la mayor parte del día enseñando en línea.
El élder Alex Blacio, izquierda, y el élder Roger Ron, de la Misión Ecuador Quito, dan un paseo por su área en Ambato, Ecuador, a fines del verano del 2020. Durante la pandemia de COVID-19, pasaron la mayor parte del día enseñando en línea. Credit: David Winters

Se bautizó a finales de septiembre, pero el hombre continúa participando en lecciones virtuales con los misioneros y ha comenzado a asistir a las reuniones dominicales virtuales y a bendecir la Santa Cena en su hogar cada semana. Aun con una conversión que sucedió casi toda virtualmente, él se siente personalmente comprometido y fuertemente conectado con el evangelio.

El élder Mathias Held, un setenta autoridad general y primer consejero de la presidencia del Área Sudamérica Noroeste, dijo que patrones similares están siendo repetidos en toda el área.

“Todas nuestras misiones recibieron teléfonos inteligentes y de esta manera los misioneros ya han podido compartir contenido en línea, dar lecciones y usar las redes sociales para invitar a las personas a venir a Cristo”, dijo el élder Held. “Gracias a esto, podemos contactar a personas que antes no podíamos contactar, y también los miembros están siguiendo más de cerca la obra misional”.

Obra misional de miembros a través de las redes sociales

Si bien los anuncios han aumentado la cantidad de referencias, no son la fuente más importante. “La mayoría de los bautismos que hemos visto provienen de referencias de miembros”, dijo el presidente Winters. “Cuando los miembros y los misioneros trabajan juntos, los resultados pueden ser milagrosos”.

En la Estaca Ambato Ecuador, los miembros estaban decididos a avanzar la obra a pesar de los desafíos locales de la pandemia y el retiro de los misioneros de tiempo completo.

Ellos crearon un comité de redes sociales de estaca —incluyendo los misioneros de las redes sociales para monitorear las referencias en línea— y una cuenta de redes sociales de estaca. Todos los misioneros de la estaca que recientemente regresaron fueron llamados como misioneros de barrio y asignados para compartir el evangelio en línea.

El élder Enrique R. Mayorga, un setenta de área que reside en Otavalo, Ecuador, dijo sobre los esfuerzos de los misioneros de la estaca Ambato: “De todo esto se ha visto cómo la gente busca conocer y aprender acerca de Dios y de Jesucristo. Como resultado, algunas personas ya se han bautizado y otras continúan escuchando el evangelio de salvación”.

Tecnología dentro de la misión

La tecnología también beneficia a los misioneros al trabajar entre bastidores y entre ellos. Por ejemplo, el presidente Winters y su compañera en la misión de Quito, la hermana Pamela Winters, pueden usar Zoom y otras aplicaciones de videoconferencia para pasar más tiempo con los misioneros que viven lejos de la oficina de la misión, en lugar de esperar las conferencias de zona periódicas o las entrevistas de compañerismo.

“La tecnología ha sido una gran bendición para nuestra misión, permitiéndonos estar en contacto constante con nuestros misioneros”, dijo la hermana Winters, destacando específicamente sus interacciones con las hermanas misioneras. “Es un placer participar en el estudio de compañerismo y ser parte de sus sesiones de planificación. He podido conocer mejor a las hermanas y compartir mi testimonio con ellas, todo de forma virtual”.

El presidente Winters agregó su agradecimiento por poder realizar devocionales más frecuentes y breves con toda la misión a través de videoconferencias.

Ni más fácil, ni más difícil, sino diferente

Al hablar con los misioneros de la Misión Ecuador Quito, el élder David A. Benalcázar, un setenta de área de Quito, se refirió a los cambios en los métodos de la obra misional resultantes de los esfuerzos durante la pandemia.

“Lo que deben entender es que la misión en este tiempo no es ni más fácil ni más difícil que antes, es simplemente diferente”, dijo él. “Diferente en la forma en que se predica, pero en todo momento, ya sea ahora o mañana, la promesa del Señor es que siempre será posible”.

El élder Luis Castillo, izquierda, y el élder Isaac Escalante, de la Misión Ecuador Quito, posan frente a una pared mientras caminan por su área en Quito, Ecuador, a fines del verano del 2020. Los misioneros han encontrado formas nuevas y creativas de realizar la obra misional durante la pandemia del COVID-19
El élder Luis Castillo, izquierda, y el élder Isaac Escalante, de la Misión Ecuador Quito, posan frente a una pared mientras caminan por su área en Quito, Ecuador, a fines del verano del 2020. Los misioneros han encontrado formas nuevas y creativas de realizar la obra misional durante la pandemia del COVID-19 Credit: David Winters

El presidente Jorge Chacón de la Misión Ecuador Quito Norte dijo: “Nuestros misioneros continúan trabajando al mismo ritmo, con ánimo y dedicación como en tiempos pasados. … Los resultados son milagros”.

En la conferencia general de octubre del 2020, el presidente Russell M. Nelson testificó: “El Señor está reuniendo a aquellos que están dispuestos a dejar que Dios prevalezca en sus vidas. El Señor está recogiendo a aquellos que elijan dejar que Dios sea la influencia más importante en su vida. Durante siglos, los profetas han predicho este recogimiento, y se está llevando a cabo ahora mismo”.

Los misioneros de hoy desempeñan un papel crucial en el recogimiento de Israel, dijo el presidente Winters. “Todavía no se nos permite tocar las puertas de otros para compartir el evangelio, pero ahora, la gente está llamando a nuestras puertas. … Estamos recogiendo a Israel. Estamos encontrando personas que tienen un deseo genuino de ‘dejar que Dios prevalezca’ en su vida”.

El presidente Chacón añadió: “Estos tiempos diferentes nos han dado la oportunidad de presenciar milagros que ocurren diariamente frente de nuestros ojos, no solo en la vida de las personas a las que servimos, sino en la nuestra”.