El élder Andersen comparte tres lecciones que surgen del nacimiento y la vida de Cristo en devocional de Navidad para misioneros

Hace cinco décadas, cuando era un joven misionero en Francia, el élder Neil L. Andersen no podría haberse imaginado que un día serviría como miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. 

“Como un apóstol ordenado del Señor Jesucristo, les testifico que, a través de experiencias sagradas, momentos especiales, sentimientos preciosos y poderosos, tengo la certeza y el pleno conocimiento de que Jesús es el Cristo, que Él vive, que Él ha resucitado. Él es exactamente quien proclamamos que es”.

Para la Navidad de 1970 el élder Andersen concluía las seis semanas de estudios de francés en el Centro de Capacitación Misional de Provo, Utah. Para la víspera de año nuevo, ya servía en una pequeña rama en Perigueux, Francia.

 Ahora, en la temporada de Navidad de 2020, el élder Andersen compartió con los misioneros de todo el mundo tres lecciones que surgen del nacimiento y la vida de Cristo.

“Primero”, dijo “hay una gran felicidad al confiar en Dios y que Dios confíe en nosotros”. “Número dos: Solo porque algo venga de Dios, como el llamamiento misional, no significa que no habrá dificultades. Y finalmente, Jesús nació como el divino Hijo de Dios, pero todavía tuvo que crecer ‘de gracia en gracia’”.

El apóstol y su esposa, la hermana Kathy Andersen, hablaron durante un devocional de Navidad publicado el miércoles 23 de diciembre, para su transmisión en línea a través del portal misional.

El élder Marcus B. Nash, un setenta autoridad general y director ejecutivo del Departamento Misional, dirigió el devocional, que estuvo disponible en forma anticipada para atender a las diferentes zonas horarias, fechas internacionales y horarios festivos.

El élder Neil L. Andersen del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Kathy Andersen, durante una pausa después de grabar el devocional de Navidad para misioneros, que se hizo disponible a los misioneros de todo el mundo desde el 23 de diciembre de 2020.
El élder Neil L. Andersen del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Kathy Andersen, durante una pausa después de grabar el devocional de Navidad para misioneros, que se hizo disponible a los misioneros de todo el mundo desde el 23 de diciembre de 2020. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

En nombre del presidente Russell M. Nelson, la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles, el élder Andersen —miembro del Consejo Misional Ejecutivo— expresó amor y aprecio a los misioneros por su servicio y sacrificio.

“Las personas les preguntarán en algunas décadas: ‘¿Cuándo serviste tu misión?’”, dijo. “Y ustedes les dirán que fue durante la pandemia de COVID-19. Será una época que nunca se olvidará. Ha sido necesario que tuvieran valor para servir su misión durante este tiempo notable”.

Al continuar con un video de sus nietos compartiendo la historia de la Navidad, el élder Andersen invitó a la hermana Andersen a hablar, expresando su agradecimiento y amor por ella, llamándola “una verdadera discípula de Jesucristo”.

La hermana Andersen recordó el primer regalo de Navidad que le dio su esposo —un anillo de compromiso que hermosamente había envuelto él mismo. “Atesoro cada una de las Navidades benditas que he pasado con él”, dijo ella. “Ahora, 46 años después, compartimos las Navidades con nuestros hijos, sus hijos y los hijos de sus hijos”.

Mensaje a un nieto misionero

En sus comentarios, ella citó la carta de Navidad que le envió a su nieto misionero, el élder Michael Ebert, que sirve en la nación africana de Botsuana. “Aunque probablemente no todos los detalles se apliquen a ustedes”, les dijo a los misioneros, “pienso que encontrarán muchas similitudes entre su experiencia y la de nuestro nieto”.

Como consecuencia del traslado reciente a Botsuana desde su reasignación temporal en Texas, los regalos de su familia quizás no llegarán, dijo la hermana Andersen, haciendo notar que los paquetes del élder Andersen llegaron un mes después de su primera Navidad como misionero.

El joven élder Neil L. Andersen, como misionero de tiempo completo mientras sirvió en Francia entre 1970 y 1972.
El joven élder Neil L. Andersen, como misionero de tiempo completo mientras sirvió en Francia entre 1970 y 1972. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

“Así que, en la mañana de Navidad, sin ningún regalo para abrir, él y su compañero hicieron donas, las pusieron en pequeños paquetes y se los entregaron a las personas que estaban enseñando” dijo ella. “Papi nunca se ha olvidado de esa Navidad por cómo se sintió al dar testimonio del Salvador y dando a los demás”.

 El élder Ebert pasará su Navidad en Serowe, Botsuana, ofreciendo un regalo mayor que cualquier otro paquete envuelto y bajo el árbol, le dijo la hermana Andersen a su nieto.

“Esta Navidad darás testimonio de que el pequeño bebé, el niño Jesús, el Salvador que nació en esa primera Navidad, regresará otra vez en majestad y gloria como el Rey de Reyes, el Señor de Señores, y los niños, los hombres y las mujeres en Serowe lo verán en las nubes de gloria con todos Sus santos ángeles al mismo tiempo que aquellos en las grandes ciudades de Londres, París, Nueva York y Hong Kong. Las personas en Serowe son tan importantes para Dios como cualquier persona en la tierra. Y Él te ha enviado allí, Michael, para estar con ellos en este tiempo importante”.

Ella comparó el servicio misional de su nieto con los momentos en que él sostenía la estrella mientras los miembros de la familia recreaban la escena del Nacimiento. “Sostendrás la estrella porque has sido apartado para ser un misionero para el Niño de Belén y el Rey de Reyes. Y otros serán guiados a Él y lo encontrarán gracias a ti”.

La hermana Andersen añadió: “Oramos para que hagas tu parte noblemente. Sostén la estrella de Belén en alto y deja que la estrella brille resplandeciente esta Navidad —porque el Hijo de Dios vive”.

Tres lecciones del nacimiento de Cristo.

El élder Andersen reconoció la existencia de muchas lecciones sobre el nacimiento del Salvador y sus primeros años; sin embargo, subrayó tres de ellas que los misioneros podrían aplicar a su servicio.

1. Hay una gran felicidad al confiar en Dios y que Dios confíe en nosotros

Nuestro Padre Celestial y Su Hijo confían en que cada misionero, comparta la verdad, diga Sus nombres con convicción, confirme a los creyentes que Jesucristo es realmente el Hijo de Dios, y ayuden al buscador honesto que medita y ora sinceramente sobre la veracidad del Salvador y la restauración de Su evangelio, dijo el élder Andersen.

Él les pidió a los misioneros que pensaran en la confianza que Dios tuvo en María para traer a Su Hijo Unigénito al mundo y para que fuera Su madre durante Su misión terrenal, y en José para tomar por esposa a María, quien estaba encinta.

“María iba a dar a luz al Hijo de Dios. José iba a ser Su cuidador terrenal, para velar y proveer para Él. María y José confiaban en Dios, y Dios confiaba en ellos”.

Una escena del video “El Niño Jesús”, producido por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, muestra a María y José con el recién nacido Jesús.
Una escena del video “El Niño Jesús”, producido por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, muestra a María y José con el recién nacido Jesús. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

El apóstol, entonces, les pidió a los misioneros que pensaran en el niño Jesús —“en nadie se confió más, y ninguno confió más en Dios”. También mencionó el papel premortal de Cristo en el Plan del Padre Celestial, dar la gloria al Padre, ser el Hijo Unigénito del Padre, y crear la tierra bajo la dirección del Padre.

“Él fue enviado a la tierra en las circunstancias más humildes y a salvar al mundo de la muerte y el pecado. Piensen en cómo Él siempre confiaba en Su Padre. En la última semana de Su vida terrenal, mientras se preparaba para Su sagrada Expiación y crucifixión”, dijo el élder Andersen, añadiendo “Él confiaba en Su Padre, y Su Padre confiaba en Él”.

2. Solo porque viene de Dios no significa que no habrá dificultades

El élder Andersen habló de las dificultades que soportaron María y José a medida que se acercaba el nacimiento de Cristo y más allá, incluso un largo viaje y la falta de alojamiento cómodo.

Él le recordó a su audiencia que sus misiones son divinas, que están acompañados por el Espíritu Santo, y que muchas veces la obra claramente trae gozo. “Sin embargo, como ustedes saben, solo porque su misión viene de Dios no significa que no habrá dificultades. Incluso con los milagros del cielo, el Señor permite que estas experiencias sucedan en la incertidumbre de la mortalidad”. 

3. Jesús nació como el divino Hijo de Dios, pero todavía tuvo que crecer

Mientras mostraba las imágenes que representaban cuando los tres reyes visitaron al pequeño Jesús y años después cuando enseñaba en el templo de Jerusalén a los 12 años, el élder Andersen dijo: “A esa temprana edad, Él estaba escuchando. Él estaba creciendo. Tenía muchos años por delante antes de que Su sagrada misión empezara”.

Una escena del video “El Niño Jesús”, producido por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, muestra a los reyes magos cuando llegan ante el niño Jesús.
Una escena del video “El Niño Jesús”, producido por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, muestra a los reyes magos cuando llegan ante el niño Jesús. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Los misioneros mismos están creciendo todavía. “Si bien ustedes han recibido un testimonio de la veracidad de las cosas que están enseñando, todavía no lo saben todo. Y, aunque han sentido el poder de la comprensión espiritual, todavía están creciendo espiritualmente”.

Nacido como el divino Hijo de Dios, Jesús todavía tuvo que crecer ‘de gracia en gracia’ para convertirse en el Salvador del mundo, el élder Andersen dijo. “Cada uno de nosotros, mientras tengamos cualidades divinas para creer y hacer lo correcto, para desear el bien, y ser quién queremos ser, todavía necesitamos crecer para convertirnos en el discípulo de Jesucristo que queremos llegar a ser”.

Al concluir, el élder Andersen dejó a los misioneros con una bendición apostólica “para que vean más allá del aquí y el ahora, para que vean su vida, las décadas que seguirán después de su misión, e incluso su vida eterna, para que crezcan en su amor por Jesucristo, para que el testimonio que ustedes tengan de Él sea más seguro y certero en su corazón. Los bendigo para que incluso en estos momentos difíciles de COVID-19, sientan Su aprobación y sepan que, al confiar en Él, ustedes tienen Su confianza.

“Testifico que Él vive y que Él es el Salvador del mundo”.