Los líderes de la Iglesia reciben la vacuna del COVID-19 y animan a los miembros a protegerse ‘mediante la inmunización’

Después de que los tres miembros de la Primera Presidencia y cinco miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días recibieron la primera dosis de la vacuna del COVID-19 en Salt Lake City, el martes por la mañana, la Primera Presidencia emitió una declaración sobre las vacunas.

“Con palabras y hechos, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha apoyado las vacunas durante generaciones”, escribieron los líderes en el comunicado. “Como componente destacado de nuestros esfuerzos humanitarios, la Iglesia ha financiado, distribuido y administrado vacunas que han salvado vidas en todo el mundo. Las vacunas han ayudado a frenar o eliminar enfermedades transmisibles devastadoras como la poliomielitis, la difteria, el tétano, la viruela y el sarampión. Las vacunas administradas por profesionales médicos competentes protegen la salud y preservan la vida”.

La Primera Presidencia también instó a los miembros de la Iglesia, a medida que se presenten las oportunidades apropiadas, a “ser buenos ciudadanos del mundo y ayudar a sofocar la pandemia protegiéndose a sí mismos y a otros mediante la inmunización”.

Las personas son responsables de tomar sus propias decisiones sobre la vacunación, escribieron en el comunicado. “Al tomar esa determinación, recomendamos que, cuando sea posible, se asesoren con un profesional médico competente sobre sus circunstancias y necesidades personales”.

Todos los miembros de la Primera Presidencia y cinco miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles recibieron la primera dosis de la vacuna del COVID-19 el martes por la mañana. Los ocho líderes y la mayoría de sus cónyuges, que calificaron en Utah para la vacuna porque tienen más de 70 años de edad, siguieron a los trabajadores de la salud, socorristas y otros recipientes de alta prioridad que recibieron la vacuna en las últimas semanas.

“A medida que esta pandemia se extendió por todo el mundo, la Iglesia canceló inmediatamente reuniones, cerró templos y restringió otras actividades debido a nuestro deseo de ser buenos ciudadanos del mundo y hacer nuestra parte para combatir la pandemia”, escribió la Primera Presidencia en el comunicado. “Ahora, se están desarrollando vacunas del COVID-19 por las que muchos han trabajado, orado y ayunado, y se están proporcionando algunas. Según las pautas emitidas por los funcionarios de la salud local, las vacunas se ofrecieron primero a los trabajadores de la salud, socorristas y otros recipientes de alta prioridad. Debido a su edad, los líderes de la Iglesia mayores de 70 años ahora agradecen la oportunidad de vacunarse”.

Publicación del presidente Nelson en las redes sociales

Después de recibir la vacuna, el presidente Nelson emitió una declaración personal sobre la vacunación en sus cuentas de redes sociales.

“Con la aprobación de nuestro médico, mi esposa Wendy y yo fuimos vacunados hoy contra el COVID-19”, escribió el líder de 96 años. “Estamos muy agradecidos. Esta fue la primera semana que cualquiera de nosotros fue elegible para recibir la vacuna. Estamos agradecidos por los innumerables médicos, científicos, investigadores, fabricantes, líderes gubernamentales y otros que han realizado el arduo trabajo necesario para que esta vacuna esté disponible. Hemos orado a menudo por este bendición literal del cielo”. 

“Como ex cirujano e investigador médico, sé algo del esfuerzo necesario para lograr una hazaña tan notable. Producir una vacuna segura y eficaz en menos de un año es un milagro. Yo era un cirujano joven cuando, en 1953, el Dr. Jonas Salk anunció que había desarrollado una vacuna contra la enfermedad cruel y paralizante del polio. Luego vi el impacto dramático que tuvo la vacuna en la erradicación de la poliomielitis, ya que la mayoría de las personas en todo el mundo fueron vacunadas”.

“Durante generaciones, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha donado recursos considerables para poner las vacunas a disposición de las personas en los países en desarrollo. Las vacunas han ayudado a eliminar enfermedades como la difteria y la viruela. Mis experiencias profesionales y eclesiásticas me convencen de que las vacunas administradas por profesionales médicos competentes protegen la salud y preservan la vida”.

“Recibir la vacuna hoy fue parte de nuestros esfuerzos personales para ser buenos ciudadanos del mundo para ayudar a eliminar el COVID-19 del mundo”.

Historial de apoyo

La Iglesia de Jesucristo ha reconocido la importancia de las vacunas y la inmunización durante décadas, según un artículo de la Sala de Prensa. “Instamos a los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a proteger a sus propios hijos mediante la inmunización”, dijo la Primera Presidencia en 1978.

Desde el 2002, a través de su organización humanitaria Latter-day Saint Charities, la Iglesia ha ayudado a financiar 168 proyectos en 46 países para bendecir a más de 116 millones de personas. Latter-day Saint Charities brinda apoyo monetario a destacados asociados mundiales de inmunización para obtener y entregar vacunas, monitorear enfermedades, responder a brotes, capacitar a los trabajadores de la salud y desarrollar programas de eliminación y erradicación. Los resultados incluyen más niños inmunizados y menos vidas perdidas por sarampión, rubéola, tétano materno y neonatal, poliomielitis, diarrea, neumonía y fiebre amarilla.

Las historias de éxito notables en los últimos tiempos incluyen la eliminación de enfermedades en toda África. En el 2019, Latter-day Saint Charities y socios como UNICEF USA y Kiwanis International ayudaron a eliminar el tétano materno y neonatal en Chad y la República Democrática del Congo. A finales del año pasado, gracias a UNICEF y socios como Latter-day Saint Charities, África erradicó el poliovirus salvaje. Y en respuesta a una epidemia de sarampión en Chad en el 2019, UNICEF y sus socios ayudaron a vacunar a 653.535 niños de entre seis meses y nueve años durante un período de una semana.

“Me alegro de que haya llegado nuestro turno de vacunarnos”, dijo el presidente Oaks el martes por la mañana. “Tenemos muchas esperanzas de que la vacunación general de la población nos ayude a adelantarnos a esta terrible pandemia. Es esperanzador, como la luz al final del túnel. Hay alivio y aprecio para aquellos que han inventado la vacuna y para aquellos que han hecho que esté disponible en general en un sistema de prioridad razonable”.