5 ‘pilares’ de fe fortalecen a los Santos de los Últimos Días en Haití en medio de continuos conflictos

Los continuos disturbios políticos en Haití han ocupado los titulares mundiales y han agravado los desafíos diarios que enfrentan los Santos de los Últimos Días en la nación caribeña — incluyendo la pobreza, el crimen y, por supuesto, la pandemia de COVID-19.

El presidente de Haití, Jovenel Moïse, fue asesinado el 7 de julio de 2021, lo que aumentó la volatilidad en el país.

Pero en medio de la incertidumbre y el miedo, los miembros haitianos están encontrando fortaleza día a día al cuidarse unos a otros y aferrarse al Evangelio. Aproximadamente 24.000 Santos de los Últimos Días viven en Haití.

“Con el magnífico liderazgo de dos Setenta de Área (élder Hubermann Bien-Aimé y élder Jean Baptiste) y trabajando en consejo con líderes de estaca, líderes de misión y líderes de templos, los santos [haitianos] enfrentan los desafíos con cinco ‘pilares’ o ‘enfoques’”, escribió el élder José L. Alonso, presidente del Área Caribe y Setenta Autoridad General, en un correo electrónico a Church News.

Mantenerse conectados unos con otros es el primer pilar. No hay ninguna razón para que nadie se enfrente solo a los desafíos del día.

Los jóvenes haitianos escuchan al élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, y a su esposa, la hermana Susan Bednar, durante un devocional especial para jóvenes, el sábado, 31 de agosto de 2019, antes de la dedicación del Templo de Puerto Príncipe Haití, el domingo, 1 de septiembre de 2019.
Los jóvenes haitianos escuchan al élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, y a su esposa, la hermana Susan Bednar, durante un devocional especial para jóvenes, el sábado, 31 de agosto de 2019, antes de la dedicación del Templo de Puerto Príncipe Haití, el domingo, 1 de septiembre de 2019. Credit: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

“Se ha diseñado una estrategia para que los líderes y los miembros mantengan una buena comunicación para notificar situaciones desafiantes, así como para que reciban orientación, basada en dirección profética, sobre cómo actuar ante tales circunstancias”, señaló el élder Alonso. “Hemos comprobado que una buena comunicación reduce la tensión, aumenta la confianza y facilita la inspiración”.

Segundo, los Santos de los Últimos Días haitianos están adoptando principios de autosuficiencia. La pobreza extrema ha definido a la nación insular durante décadas. Generalmente se clasifica como el país más pobre del hemisferio occidental.

“Sin embargo, los líderes y miembros han estado participando en diferentes talleres de autosuficiencia y también han estado trabajando durante algunos años para llegar a ser, en la medida de sus posibilidades, autosuficientes y no totalmente dependientes”, escribió el élder Alonso. “Así, de lo poco que tienen, almacenan todo lo que pueden y, cuando hay situaciones críticas, buscan satisfacer sus necesidades — y, si es posible, apoyan a los demás”.

Los recursos del sistema del almacén del obispo y otras organizaciones humanitarias también se están utilizando, cuando es necesario.

Tercero, continúan las oportunidades para compartir el evangelio.

Todos los misioneros de tiempo completo que sirven en la Misión Haití, Puerto Príncipe son haitianos nativos. Cuando surgen desafíos, permanecen alerta a las notificaciones de sus líderes de misión y ejercen cuidado y sentido común.

Cientos de jóvenes se amontonan en un centro de estaca de Puerto Príncipe, Haití, el 31 de agosto de 2019, antes de un devocional para jóvenes que incluyó al élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles. La creciente comunidad de Santos de los Últimos Días en Haití está ayudando a los miembros locales a mantenerse fuertes durante los continuos conflictos políticos y económicos.
Cientos de jóvenes se amontonan en un centro de estaca de Puerto Príncipe, Haití, el 31 de agosto de 2019, antes de un devocional para jóvenes que incluyó al élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles. La creciente comunidad de Santos de los Últimos Días en Haití está ayudando a los miembros locales a mantenerse fuertes durante los continuos conflictos políticos y económicos. Credit: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

“[Los misioneros] todos tienen una reserva de comida y agua para al menos tres semanas”, señaló el élder Alonso. “Tenemos esta práctica porque no sabemos cuándo surgirá una situación difícil, por lo que esta práctica es constante durante toda la misión.

“A pesar de la pandemia y de la falta de infraestructura en el país… la predicación del Evangelio avanza de manera constante y estamos seguros de que muchos más escucharán el mensaje de la Restauración y aceptarán la invitación de venir y ver, venir y ayudar, y venir y quedarse”.

El cuarto pilar es amar a Dios y amar al prójimo.

“Asistir a la Iglesia con regularidad, participar de la Santa Cena y ministrar a los demás son formas de mostrar nuestro amor a Dios y a nuestro prójimo”, escribió el élder Alonso.

Incluso antes de la pandemia, las reuniones de la Iglesia en Haití se trasladaban ocasionalmente al hogar debido a la inestabilidad política o la escasez de combustible.

“La dirección profética de ‘centrada en el hogar y apoyada por la Iglesia’ no era poco común para los santos de Haití cuando se anunció”, escribió el élder Alonso. “Entonces, al seguir la dirección profética y la dirección de los líderes locales, todos los líderes de los barrios y de las ramas saben qué hacer y cómo organizarse si [las condiciones no permiten] las reuniones dominicales en persona”.

Los jóvenes Santos de los Últimos Días de Haití también continúan disfrutando de las oportunidades que ofrece el programa Niños y Jóvenes de la Iglesia para servirse unos a otros y fortalecer las amistades.

El quinto pilar es la obra del templo y la historia familiar. El Templo de Puerto Príncipe Haití, sigue siendo un símbolo del amor de Dios por sus hijos en la nación caribeña.

Cientos esperan para entrar al Templo de Puerto Príncipe Haití para la dedicación el 1 de septiembre de 2019.
Cientos esperan para entrar al Templo de Puerto Príncipe Haití para la dedicación el 1 de septiembre de 2019. Credit: Jason Swensen

El Templo de Puerto Príncipe Haití está actualmente en pausa debido a las condiciones y precauciones locales de COVID-19, una medida tomada a principios de junio. El 12 de junio, el templo pasó de su estado anterior de la fase 2-B, que permite los bautismos vicarios con todas las ordenanzas por los vivos, a la fase 3, expandiéndose a todas las ordenanzas vicarias cuando el templo reanude sus operaciones.

“Para los miembros de la Iglesia en Haití, la obra de historia familiar y el servicio en el templo es algo que se toman muy en serio”, escribió el élder Alonso. “Asisten al templo tanto como lo permite su economía y la seguridad de los caminos”.

“Incluso para los que no son miembros, el templo es un sitio que representa el amor de Dios por el pueblo haitiano — y hasta cierto punto, una protección para el país. Los santos de Haití aman el templo. Sirven en él y hacen todos los sacrificios posibles para asistir”,

Al centrarse en esos cinco “pilares”, agregó el élder Alonso, los Santos de los Últimos Días en Haití pueden “avanzar con fe en Cristo hacia un futuro mejor”.