Los esfuerzos de Emmeline B. Wells por las mujeres fue un trabajo del ‘corazón y el cerebro’

A principios de 1897, la líder de los Santos de los Últimos Días y activista por los derechos de las mujeres, Emmeline B. Wells, tenía 68 años. Las mujeres de Utah habían asegurado el derecho al voto en el estado un año antes. Pero la lucha de Emmeline por el sufragio no había terminado.

“En lugar de conformarse y simplemente decir ‘Oh, genial, nuestro derecho al voto como estado está asegurado’, las anotaciones en el diario de Emmeline en estos años están llenas de su actividad, todavía apoyando el sufragio, todavía queriendo el sufragio — ella lo quería para las mujeres en todas partes, pero en lo que podía enfocarse era en las mujeres en los Estados Unidos”, dijo Kate Holbrook, historiadora de historia de las mujeres en el Departamento de Historia de la Iglesia.

La publicación del 31 de agosto de los diarios de Emmeline B. Wells abarca desde 1897 hasta 1900 e incluye su participación en el sufragio nacional, los clubes de mujeres, la política local y la Sociedad de Socorro. Los primeros grupos de diarios de Emmeline fueron publicados por Church Historians’ Press el año pasado y se agregarán más en los próximos meses y años.

A finales de 1900, Emmeline comenzó a escribir una historia del movimiento por el sufragio en Utah. Las mujeres de Utah fueron las primeras en votar en Estados Unidos bajo una ley de sufragio igualitario en 1870, pero fueron privadas de sus derechos por las leyes federales contra la poligamia en 1887. El sufragio se incluyó en la nueva constitución estatal cuando Utah se convirtió en estado en 1896.

“Es una obra hercúlea”, escribió Emmeline en su diario el 13 de octubre de 1900, sobre la compilación de dicha historia.

El esfuerzo de Emmeline no solo sería útil para fines históricos, sino también para que las mujeres de otros lugares obtuvieran el derecho al voto, dijo Holbrook. “Creo que [escribir una historia] demuestra cómo ella siempre fue muy clara en las cosas que eran más importantes para hacer en beneficio de los miembros de la Iglesia y especialmente en beneficio de las mujeres.

“Ese parecía ser su llamamiento especial, y siempre supo qué hacer para apoyar esas causas”.

‘El clímax de su vida pública’

Cherry Silver, coeditora del proyecto de los diarios de Emmeline B. Wells, describió este período de tiempo como “el clímax de su vida pública”.

El volumen de poesías de Emmeline “Musings and Memories” [Reflexiones y recuerdos] se publicó en 1897— quizá el punto culminante de su vida literaria.

Retrato de Emmeline B. Wells, alrededor de 1879. Wells fue la quinta presidenta general de la Sociedad de Socorro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Retrato de Emmeline B. Wells, alrededor de 1879. Wells fue la quinta presidenta general de la Sociedad de Socorro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Credit: Biblioteca de Historia de la Iglesia

En 1899 viajó a Inglaterra para servir como delegada del Consejo Internacional de Mujeres. Presentó una ponencia, asistió a recepciones y se codeó con figuras literarias y personalidades internacionales.

Emmeline escribió en su diario el 23 de junio de 1899: “Hoy he cumplido uno de los sueños de mi vida, el de ver la abadía de Westminster. La señora [Susa Young] Gates y [Elizabeth Claridge] Mc’Cune estaban conmigo y ambas habían estado allí antes. Volveré sola, ya que es el lugar más sagrado para mí y sé que me emociona más de lo que puedo expresar cuando estoy con otras personas”.

Sobre la experiencia de Emmeline, Holbrook señaló: “Creo que ella era una verdadera pensadora y se preocupaba mucho por la literatura. … Otra cosa que esto me muestra es lo seria que podía ser, la seriedad con la que se tomaba estos momentos históricos y lugares sagrados, y cómo se las ingeniaba para vivirlos a su manera”.

Durante su estancia en el extranjero, Emmeline visitó París y recorrió Inglaterra y Escocia, reuniéndose con miembros de la Iglesia y misioneros. Emmeline servía como secretaria de la presidenta general de la Sociedad de Socorro, Zina D. H. Young.

“Ella va a visitar la reunión de la Iglesia en Londres y descubre que la Sociedad de Socorro ya no se reúne”, dijo Silver. “Ha muerto, como dice en su diario. Entonces ella dice ‘Podemos ayudar en eso’ y hace los arreglos para regresar con un par de otras mujeres de Utah, y comienzan de nuevo la Sociedad de Socorro en la rama de Londres”.

Aunque estaba ocupada con líderes internacionales, seguía preocupada por los miembros de la Iglesia y por cómo podía apoyarlos, dijo Silver.

Un trabajo del ‘corazón y el cerebro’

Retrato oficial de la Sociedad de Socorro de Emmeline B. Wells, quinta presidenta general de la Sociedad de Socorro. Pintura de Lee Greene Richards.
Retrato oficial de la Sociedad de Socorro de Emmeline B. Wells, quinta presidenta general de la Sociedad de Socorro. Pintura de Lee Greene Richards. Credit: Museo de Historia de la Iglesia

Las anotaciones del diario de Emmeline también revelan lo ocupada y dedicada que estaba. El 1 de octubre de 1900, registró, “Estoy tan llena de trabajo y tan agotada todo el tiempo que es todo lo que puedo hacer para mantenerme en condiciones para hacer el trabajo requerido con el corazón y el cerebro”.

¿Por qué “el corazón y el cerebro”? Silver dijo que cree que Emmeline sentía la presión en tres áreas. Primero, editaba el Woman’s Exponent y escribía toda la correspondencia para la Sociedad de Socorro general. Tenía una oficina en la ciudad donde mujeres de toda la Iglesia solían visitarla y recibir instrucciones sobre cómo manejar sus llamamientos de la Sociedad de Socorro.

Segundo, “era una líder muy organizada a la que le gustaba seguir las Reglas de Orden y procedimientos parlamentarios de Robert”, dijo Silver. Pero las reuniones de juntas y comités dirigidas por otras mujeres no siempre fueron bien gestionadas. Y tercero, a través de todo su servicio público, Emmeline tenía la ambición de escribir literatura, pero le costaba trabajo encontrar tiempo para hacerlo.

“Veo a Emmeline en medio de una vida dinámica que le exigía mucho”, dijo Silver. “Ella podía seguir adelante, pero también podía impacientarse de vez en cuando. Un grupo de anotaciones como esta muestran las presiones que soportó y la grandeza de su perseverancia”.

Leer más: Cómo los diarios de Emmeline B. Wells dan una idea del movimiento por el sufragio femenino (en inglés)

A pesar de su apretada agenda, dijo Holbrook, Emmeline hizo tiempo para sus amigos y familiares. “En un momento dado, estaba dando una charla en un lugar destacado, y al minuto siguiente, estaba cenando con su hija y la familia de su hija. …

“Creo que el hecho de que a menudo se reuniera con amigos y familiares para compartir comidas y, frecuentemente, fuera al teatro o a conferencias, son indicios de por qué fue capaz de lograr tanto como lo hizo. Ella no trabajaba cada minuto. También pasaba tiempo con sus seres queridos y realizaba actividades que alimentaban su alma”.

Eliza R. Snow (a la derecha), segunda presidenta general de la Sociedad de Socorro, eligió a Elizabeth Ann Whitney (a la izquierda) como su primera consejera en 1880 y llamó a Emmeline B. Wells (de pie,) para que ayudara a capacitar a las líderes de la Sociedad de Socorro y a organizar organizaciones de la Primaria. Fotografía de Charles R. Savage.
Eliza R. Snow (a la derecha), segunda presidenta general de la Sociedad de Socorro, eligió a Elizabeth Ann Whitney (a la izquierda) como su primera consejera en 1880 y llamó a Emmeline B. Wells (de pie,) para que ayudara a capacitar a las líderes de la Sociedad de Socorro y a organizar organizaciones de la Primaria. Fotografía de Charles R. Savage. Credit: Biblioteca de Historia de la Iglesia

Durante este período de tiempo, los intereses de Emmeline comenzaron a expandirse para incluir organizaciones patrimoniales. En 1898 ayudó a Susa Young Gates a formar un capítulo local de la Sociedad de las Hijas de la Revolución de 1776. Cuando se organizó una sociedad estatal unos meses más tarde, Emmeline fue elegida regente.

Ese año, Emmeline también fue nombrada miembro de un comité designado para administrar los fondos y planificar el edificio de la Sociedad de Socorro. A pesar de los mejores esfuerzos del comité, varios obstáculos evitarían que los planes avanzaran. (La construcción de un edificio de la Sociedad de Socorro no comenzó hasta 1953).

Para Emmeline, esto fue “una verdadera decepción y dolor”, dijo Holbrook. Pero ella perseveró.

Holbrook agregó: “Creo que una de las cosas que aprendí de Emmeline Wells es que uno tiene las cosas que cree en su corazón y que cree que Dios quiere que logre. Y las cosas siempre salen mal, siempre hay cosas que se interponen en el camino. Pero Dios quiere que las cumplamos, así que seguimos encontrando la manera de seguir adelante y hacer que sucedan.

“Y esa es realmente una de las principales historias que veo en todos sus diarios, cuando es su decisión ver que sucedan las cosas, no se desanimen. … Mantengamos la esperanza y trabajemos duro, y con la ayuda de Dios, eventualmente sucede lo que debe suceder. Pero no sucederá si nos rendimos”.

Lea las transcripciones comentadas de los diarios de 1897-1900 en ChurchHistoriansPress.org/Emmeline-B-Wells (en inglés).