Élder Cook a la facultad de BYU-Idaho: enfaticen los cuatro principios en los que se establece la obra de salvación y exaltación

Hace unos meses, el élder Quentin L. Cook tuvo la oportunidad de reunirse virtualmente con dos funcionarios que examinaban la acreditación de la Universidad BYU-Idaho.  

Habló de la excelente enseñanza que ofrece la institución, y después — sin titubear — enfatizó el hecho de que hay una fuerte cultura de inclusión en BYU-Idaho. 

“Es contagiosa y se transmite a todos — miembros y no miembros”, dijo el élder Cook del Cuórum de los Doce Apóstoles. “Se extiende a los de diferentes razas y nacionalidades. La inclusión es una parte integral de BYU-Idaho”.

Al dirigirse a la facultad y al personal de BYU-Idaho en una charla transmitida a la universidad el martes, 7 de septiembre, el élder Cook abordó el tema de “Los cimientos de la eternidad”.

Sus comentarios llegan cuando BYU-Idaho celebra su vigésimo aniversario como una institución que provee carreras de cuatro años.

Citando la declaración de la misión de BYU-Idaho, el élder Cook señaló que la universidad fue “fundada, es apoyada y guiada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Su misión es formar discípulos de Jesucristo para que sean líderes en sus hogares, la Iglesia y sus comunidades”.

El élder Cook dijo que ha admirado durante mucho tiempo el discurso del entonces élder Spencer W. Kimball, quien llegaría a ser el 12° presidente de la Iglesia, pronunciado en 1967 ante la facultad y el personal de BYU titulado “Educación para la Eternidad”.

La hermana Mary Cook y su esposo, el élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, posan para una foto antes de la filmación de un discurso para los profesores y el personal de BYU-Idaho en el Edificio de Oficinas de la Iglesia en Salt Lake City el jueves, 2 de septiembre de 2021.
La hermana Mary Cook y su esposo, el élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, posan para una foto antes de la filmación de un discurso para los profesores y el personal de BYU-Idaho en el Edificio de Oficinas de la Iglesia en Salt Lake City el jueves, 2 de septiembre de 2021. Credit: Kristin Murphy, Deseret News

Señalando que el discurso es igualmente aplicable a la facultad y al personal de hoy en día, el élder Cook dijo que el élder Kimball desafió al cuerpo docente y al personal de BYU a elevar su visión en muchas áreas. También los desafió a aspirar a una profecía del presidente John Taylor, quien declaró: “Verán el día en el cual Sion estará muy por delante del mundo en todo lo concerniente a todo tipo de aprendizaje, como lo estamos hoy en lo relacionado con los asuntos religiosos”.

El élder Cook dijo que personalmente cree que “BYU-Idaho desempeña un papel esencial en la consecución de estos principios, y un papel extraordinario en el sistema educativo total de la Iglesia con respecto a los consejos del élder Kimball”.

El élder Cook también citó al élder David. A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles y ex presidente de BYU-Idaho, quien formuló una “advertencia a BYU-Idaho” en tres ocasiones diferentes.

El élder David A. Bednar eleva sus escrituras, lo que se ha convertido en tradición en las asambleas devocionales de BYU-Idaho.
El élder David A. Bednar eleva sus escrituras, lo que se ha convertido en tradición en las asambleas devocionales de BYU-Idaho. Credit: Michael Lewis

“Si alguna vez llega el día en el cual la arrogancia intelectual, la falta de aprecio y el espíritu de exigencia de privilegios se arraigara en este campus — entre los estudiantes, docentes, empleados, la administración o en la comunidad — entonces, en aquel día, el espíritu de Ricks estará en vías de extinción — y la influencia y bendiciones celestiales que han prosperado a esta institución y a las personas asociadas a ella, se retirarán”, dijo el élder Bednar. “Por el contrario, mientras la modestia intelectual, la humildad, gratitud, obediencia y frugalidad sigan distinguiendo a los que aprenden y sirven en BYU-Idaho, entonces, esta universidad brillará cada vez más como un faro de rectitud y de innovación educativa inspirada”.

El élder Cook dijo que BYU-Idaho está brillando. “Mantener un enfoque láser en nuestra responsabilidad de ayudar a edificar la fe en Jesucristo y en Su Iglesia restaurada debe ser lo que impulsa nuestros esfuerzos”, dijo.   

Al pedirle a la congregación que se remitieran a Doctrina y Convenios sección 105, el élder Cook habló del Campo de Sion — un grupo de hombres organizados por José Smith los cuales marcharon desde Kirtland, Ohio, hasta el condado de Clay, Misuri, durante mayo y junio de 1834 en un intento infructuoso de “redimir Sion” y recuperar la tierra de donde los santos habían sido expulsados.

Algunos dijeron que el Campo de Sion fue un fracaso; pero Orson F. Whitney informó que para los participantes “no fue un fracaso. La prueba de su fe fue completa”.

Hablando del Campo de Sion, Wilford Woodruff dijo en diciembre de 1869: “Obtuvimos una experiencia que no podríamos haber conseguido de ninguna otra manera. Tuvimos el privilegio de contemplar el rostro del Profeta, el privilegio de viajar 1.600 kilómetros con él y ver las obras del Espíritu de Dios con él, las revelaciones que recibió de Jesucristo y el cumplimiento de esas revelaciones”.

El élder Cook dijo que sentía lo mismo por el presidente Russell M. Nelson después de un extenso viaje con él por Sudamérica y Centroamérica.

En febrero de 1835 en Kirtland, el profeta José Smith explicó parte del significado del Campo de Sion a los hermanos que habían participado. “Les dijo: ‘Dios no deseaba que pelearan. Él no podía organizar Su reino con 12 hombres para abrir la puerta del evangelio a las naciones de la tierra… a menos que los tomara de un grupo de hombres que habían ofrecido sus vidas, y hecho un sacrificio tan grande como el de Abraham’”.     

El élder Cook dijo que es interesante ver como la mayoría de los primeros apóstoles de la Restauración y todo el primer Cuórum de los Setenta eran veteranos del Campo. “Es correcto decir que la mayor parte del liderazgo de toda la Iglesia durante los siguientes 50 años provino de aquellos participantes del Campo de Sion.

“No sabemos todas las razones por las cuales tenemos desafíos en esta vida. Sí sabemos que algunos desafíos nos refinan y nos preparan para el futuro, tanto aquí en la tierra como en las eternidades”.

El élder Cook dijo que ha tenido la impresión espiritual de que muchas de las lecciones resultantes de la pandemia de COVID-19 bendecirán al reino ahora y en el futuro. 

Mientras “el aspecto relacionado con el liderazgo del Campo de Sion es profundo, la doctrina implícita es aún más importante”, dijo el élder Cook. En primer lugar, la redención de Sion “… no puede llevarse a cabo sino hasta que mis élderes sean investidos con poder de lo alto” (Doctrina y Convenios 105:11) y, en segundo lugar, los santos del Señor siempre deben proveer para los “pobres y afligidos entre ellos” (Doctrina y Convenios 105:3).

El élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, graba un discurso para los profesores y el personal de la BYU-Idaho en el Edificio de Oficinas de la Iglesia en Salt Lake City el jueves, 2 de septiembre de 2021.
El élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, graba un discurso para los profesores y el personal de la BYU-Idaho en el Edificio de Oficinas de la Iglesia en Salt Lake City el jueves, 2 de septiembre de 2021. Credit: Kristin Murphy, Deseret News

El relato de la historia del Campo de Sion fue necesario para poder entender los cuatro grandes principios, dijo el élder Cook. “Aparte de todo lo demás que, como profesores, les enseñarán a los estudiantes al prepararlos para su vida cotidiana, es crucial que ellos entiendan estos principios generales”.        

Los Santos de los Últimos Días, en particular quienes trabajan con la nueva generación, deben hacer hincapié en los cuatro principios que son la obra de salvación y exaltación, los cuales se exponen en Doctrina y Convenios sección 110 y en el Manual General

  • Vivir el evangelio de Jesucristo
  • Cuidar de los necesitados
  • Invitar a todos a recibir el Evangelio
  • Unir a las familias por toda la eternidad

El cuidado de los necesitados es un compromiso de por vida para cada miembro de la Iglesia. “Si queremos ser aceptados por el Señor, y si las generaciones más jóvenes van a cumplir con sus responsabilidades, tenemos que cuidar de los necesitados”.    

Refiriéndose a las ofrendas de ayuno, ministración y contribuciones humanitarias, el élder Cook dijo: “Bendeciremos a la nueva generación si ponemos énfasis en los principios de cuidar a los necesitados y permitimos que [estos principios] se arraiguen en sus almas. También debemos ayudar a los demás a ser autosuficientes”.

Las claves para compartir el evangelio son igualmente importantes, añadió. “Estamos preparando a los jóvenes para las misiones, pero también para que sean misioneros toda su vida, independientemente de sus otros llamamientos o circunstancias”.

El énfasis de la Iglesia en “amar, compartir e invitar” describe la responsabilidad de todos los Santos de los Últimos Días de ser emisarios del Salvador.

“Las claves para la preparación de las personas para encontrarse con Dios al vivir el evangelio de Jesucristo, y la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene, son muy amplias”, dijo. “Nada podría ser más importante que la orientación reveladora dada por el presidente Russell M. Nelson para hacer de nuestros hogares santuarios de fe”. El presidente Nelson también ha hecho hincapié en ejercer la fe en Jesucristo, en arrepentirse diariamente, hacer convenios con Dios en el bautismo y en el templo al recibir las ordenanzas de salvación y exaltación, y en perseverar hasta el fin guardando esos convenios”.

Las claves para redimir a los muertos y el poder de sellar son esenciales para la nueva generación — independientemente de lo que estén estudiando, sin importar cuáles sean sus intereses particulares, dijo el élder Cook. “Cada estudiante debe tener inculcado en su corazón el deseo de recibir el poder de lo alto representado por las investiduras del templo y los convenios sagrados del templo. …No conozco ninguna otra institución que haya puesto mayor énfasis en el templo que BYU-Idaho. Este énfasis y la poderosa enseñanza ocurrida en el templo de Rexburg es un modelo de cómo enfatizar el templo y los convenios que se hacen allí con Dios, y las bendiciones en un entorno educativo”.    

Concluyendo, el élder Cook dijo, “Estoy seguro de que esta maravillosa institución será una voz fundamental para la edificación de la fe en el Señor Jesucristo, Su Expiación y preparación para la Segunda Venida del Salvador”.