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Sacrificio y consagración: Cómo el período de los misioneros de construcción fue una experiencia como la de Nauvoo para Nueva Zelanda


En 1951, el esposo de Waitohi Wineera Elkington, John Elkington, fue llamado a ayudar a edificar el reino de Dios en Nueva Zelanda —literalmente— ayudando a construir el Church College de Nueva Zelanda y, más tarde, el Templo de Hamilton, Nueva Zelanda, como misionero de construcción de la Iglesia.

La joven Waitohi Elkington —que en la actualidad es conocida afectuosamente como “tía Wai”— dejó su nuevo hogar completamente amueblado, ubicado en el lote junto a sus padres, en Wellington, Nueva Zelanda, y viajó con su esposo y un hijo de tres años para vivir en una choza (llamada “bach” por los lugareños) en el sitio de construcción cerca de Hamilton.

En una entrevista con Church News, la tía Wai, que tiene 92 años, describió la choza como una habitación sin terminaciones, muebles, electricidad ni plomería. Las ventanas estaban cubiertas con alambre de gallinero y postigos que se podían cerrar. Las lluvias invernales a menudo dejaban profundos lodazales e inundaciones antes de que los equipos de trabajo pudieran instalar drenajes en la zona pantanosa.

“El lugar no tenía ninguna comodidad”, recordó Waitohi Elkington. Y, sin embargo, también describió esa época como bendita y feliz. Quienes prestaban servicio compartían un mismo propósito. “Algún día, tendríamos una escuela. Tendríamos un templo”.

Waitohi Elkington y su esposo estuvieron entre las primeras cinco parejas en recibir el llamamiento de misioneros de construcción para trabajar en lo que los Santos de los Últimos Días de ese entonces llamaban “El proyecto”. Al final, cerca de 1000 personas donaron su tiempo y esfuerzos. En 1958, el presidente David O. McKay dedicó tanto la escuela como el templo.

Las historias de fe y sacrificio como la de los Elkington son el ímpetu detrás de una nueva exhibición en el Centro y Museo de Historia de la Iglesia en el Pacífico Mathew Cowley, ubicado en Temple View, la comunidad Santo de los Últimos Días ubicada entre las colinas verdes bajo el sitio del templo. La exhibición, titulada “Sacrificio y consagración: El Señor edifica un pueblo para el templo”, destaca el llamado a servir en el proyecto, la vida cotidiana de quienes vivían en el campamento de la construcción y el compromiso continuo de los Santos de los Últimos Días para sacrificarse a fin de asistir al templo.

La exhibición incluye fotografías, artefactos e historias, además de varias grabaciones de video de misioneros de construcción que relatan sus experiencias de primera mano.

Misioneros obreros en la colocación de la piedra angular del Templo de Hamilton, Nueva Zelanda, diciembre de 1956. El élder Hugh B. Brown, quien entonces era asistente del Cuórum de los Doce Apóstoles, presidió la ceremonia.

Misioneros obreros en la colocación de la piedra angular del Templo de Hamilton, Nueva Zelanda, diciembre de 1956. El élder Hugh B. Brown, quien entonces era asistente del Cuórum de los Doce Apóstoles, presidió la ceremonia.

Crédito: Biblioteca de Historia de la Iglesia

Un lugar sagrado

A pesar de cualquier incomodidad por vivir en un sitio de construcción, la tía Wai dijo: “El espíritu del lugar y de las personas que fueron llamadas como misioneros compensaba todo lo demás”. 

El presidente Henry B. Eyring, entonces primer consejero de la Primera Presidencia, señaló el espíritu especial del lugar cuando viajó a Temple View para dedicar instalaciones nuevas y renovadas en el campus del antiguo Church College, que cerró en 2009.

La comunidad de Santos de los Últimos Días de Temple View, Nueva Zelanda, está ubicada en las colinas verdes debajo del Templo de Hamilton, Nueva Zelanda.

La comunidad de Santos de los Últimos Días de Temple View, Nueva Zelanda, está ubicada en las colinas verdes debajo del Templo de Hamilton, Nueva Zelanda.

Crédito: Rachel Sterzer Gibson

En sus comentarios durante los servicios dedicatorios de 2017, el presidente Eyring recordó su primera visita a la región cuando era vicedirector de educación de la Iglesia. Subió una colina cercana hasta que estuvo casi a la altura de la aguja del templo y, sentado sobre su equipaje, pintó una acuarela del hermoso lugar que lo rodeaba. “Sentía que estaba mirando un lugar sagrado”, dijo él.

Ese sentido de santidad fue algo que el élder Barry Garlick y su esposa, la hermana Eva Garlick, notaron tan pronto como llegaron a Temple View en 2019 para prestar servicio como directores del centro y museo.

“Hay un espíritu especial en el lugar. No puedes estar allí y no sentirlo”, dijo el élder Garlick. ¿De dónde viene? “[Temple View] se volvió sagrado debido al sacrificio y la consagración de quienes trabajaron y se esforzaron allí”.

Los Santos de los Últimos Días que vinieron a servir de diversas maneras consagraron sus vidas al Señor y estaban unidos en lo que deseaban lograr, explicó la hermana Nancy Harward, una especialista en historia de la Iglesia que presta servicio en el centro e investigó y escribió muchos de los mensajes clave de la exhibición. “De muchas maneras, edificaron una comunidad de Sion”.

Esta fue una experiencia como la de Nauvoo para los santos de Nueva Zelanda, añadió, y citó el lema de la exhibición: “El Señor edifica un pueblo para el templo”.

La exhibición

Los orígenes de la nueva exhibición tienen sus raíces en los esfuerzos de Vic y Rangi Parker, quienes comenzaron a entrevistar y recopilar historias orales de misioneros de construcción, además de acumular un tesoro de historias de misioneros que sirvieron en Nueva Zelanda.

Rangi Parker canta durante el programa Misioneros Obreros. Durante los últimos 40 años, ella y su esposo, Vic Parker, recopilaron muchas de las historias, fotos y otros elementos utilizados en la creación de la nueva exhibición “Sacrificio y consagración: El Señor construye un pueblo para el templo” en el Centro Matthew Cowley de Historia de la Iglesia en el Pacífico.

Rangi Parker canta durante el programa Misioneros Obreros. Durante los últimos 40 años, ella y su esposo, Vic Parker, recopilaron muchas de las historias, fotos y otros elementos utilizados en la creación de la nueva exhibición “Sacrificio y consagración: El Señor construye un pueblo para el templo” en el Centro Matthew Cowley de Historia de la Iglesia en el Pacífico.

Crédito: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La Iglesia adquirió su colección y ahora la conserva en el Centro y Museo de Historia de la Iglesia en el Pacífico Mathew Cowley.

Poco después de llegar a Temple View para servir como directores del centro y sumergirse en las historias de los misioneros de construcción y de otras personas que contribuyeron a la edificación de la escuela y el templo, a los Garlick se les pidió que dieran un devocional a una congregación cercana. Se sintieron inspirados a compartir algunas de las historias que habían aprendido y a hablar sobre la consagración que se dedicó a la construcción en Temple View. Al terminar, seis jóvenes adultos se les acercaron y les dijeron: “Nunca habíamos escuchado estas historias”.

Fue como si se encendiera una luz, dijo la hermana Garlick. “Si esta generación no lo ha escuchado, tenemos que sacar esto de la oscuridad y asegurarnos de que se comparta”.

Vic y Rangi Parker, que sirven casi cada día en el centro de historia de la Iglesia, dijeron que muy pocas personas conocían estas historias, que son “inspiradoras y cautivadoras”. 

“Estamos emocionados de que finalmente se estén compartiendo”, dijo Rangi Parker.

Vic Parker señaló que muchos creen que el Gobierno construyó la escuela. “Muchos de los de esta generación no conocen la verdadera historia sobre la forma en que estas personas se sacrificaron para edificar el Church College y el templo”.

El llamado

En 1952, durante Hui Tau, una conferencia nacional de la Iglesia, el presidente de la Misión Nueva Zelanda, Sidney J. Ottley —padre de Gerald Ottley, reconocido director del Coro del Tabernáculo—, hizo un llamado a los miembros de la Iglesia para ayudar en el programa de construcción de una escuela secundaria, el Church College de Nueva Zelanda. 

El llamado no fue solo para constructores, señaló el élder Michael Harward, el esposo de la hermana Harward que también sirve como especialista de historia de la Iglesia. El presidente Ottley también pidió a los miembros de la Iglesia que apoyaran temporalmente a los misioneros de construcción para que pudieran enfocarse únicamente en su labor.

Los misioneros de la Iglesia levantaron su mano derecha, según informó un participante, y los Santos de los Últimos Días de toda Nueva Zelanda sacrificaron alimentos, dinero, ropa y otros recursos para apoyar el proyecto.

Misioneros obreros en Nueva Zelanda alrededor de 1956.

Misioneros obreros en Nueva Zelanda alrededor de 1956.

Crédito: Biblioteca de Historia de la Iglesia

La hermana Harward explicó que, mientras que algunos misioneros recibieron un llamamiento oficial, otros simplemente se ofrecieron como voluntarios o fueron inscriptos por sus familiares. Se llamó a trabajadores experimentados de los Estados Unidos, como plomeros, electricistas, yeseros e ingenieros, para servir como líderes de los equipos. Estos supervisores, conocidos como “misioneros de Sion”, ayudaron a enseñar habilidades de construcción a los voluntarios maoríes.

Los santos rebozaban de gozo cuando, en 1955, el presidente McKay anunció que el templo se construiría en la colina con vista a la escuela. 

“Fue un esfuerzo unificador para todos los santos de Nueva Zelanda”, dijo la hermana Garlick. “Todos estaban enfocados en esta bendición del templo”.

“Fue la cosa más maravillosa que le ha ocurrido jamás a Nueva Zelanda”, dijo Waitohi Elkington sobre el período de los misioneros de construcción. “Tenemos el templo en la colina. Todavía es un estandarte al cual la gente puede acudir”.

Los misioneros obreros se reúnen en el Salón George R. Biesinger cerca del templo de Hamilton para celebrar la inauguración de una nueva exhibición en el Centro Matthew Cowley de Historia de la Iglesia en el Pacífico en Temple View, Nueva Zelanda.

Los misioneros obreros se reúnen en el Salón George R. Biesinger cerca del templo de Hamilton para celebrar la inauguración de una nueva exhibición en el Centro Matthew Cowley de Historia de la Iglesia en el Pacífico en Temple View, Nueva Zelanda.

Crédito: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El campamento de la construcción

Además de aprender a edificar estructuras físicas, los misioneros de construcción también estaban aprendiendo a edificar su fe y sus habilidades de liderazgo, explicó la hermana Harward. Cada mañana comenzaba con un estudio grupal del Evangelio y una oración para los trabajadores, mientras que las mujeres tenían una reunión similar por las tardes. Waitohi Elkington recordó que se reunían por la tarde para cantar himnos.

No había jerarquía, añadió el élder Harward. Se amaban, se servían y se cuidaban mutuamente. Como ejemplo, el élder Harward compartió la historia de George Cookson, que era de Gisborne, y estaba en la costa este de la isla del norte. Cookson y su esposa Waiwai perdieron a su primera hija cuando solo tenía seis días. Los Cookson no tenían el dinero necesario para llevarla de regreso a Gisborne a fin de enterrarla. Luego de los servicios fúnebres, cada misionero de construcción que les dio un apretón de manos les dejó dinero para que pudieran regresar a Gisborne. 

Rangi Parker recordó escuchar de épocas en las que había poca comida en el campamento. El grupo solía ayunar y orar en conjunto y, cuando terminaban su ayuno, solían escuchar los camiones que se detenían trayendo comida de todas partes del país. Cuando las intensas lluvias impedían el progreso en la construcción, el campamento ayunaba y oraba para que el Padre Celestial templara los elementos, y milagrosamente las nubes se disipaban el tiempo suficiente para completar una determinada tarea.

Techo y aguja del Templo de Hamilton, Nueva Zelanda, en construcción.

Techo y aguja del Templo de Hamilton, Nueva Zelanda, en construcción.

Crédito: Biblioteca de Historia de la Iglesia

“He escuchado muchos de sus testimonios y es absolutamente hermoso, se te llenan los ojos de lágrimas mientras escuchas”, dijo Rangi Parker.

Según dijo Waitohi Elkington, la vida en el campamento de la construcción le enseñó muchas cosas. Aumentó su testimonio de que la Iglesia era verdadera y aumentó su deseo de asistir siempre al templo y ser una mejor madre, esposa y vecina. También aprendió que las cosas espirituales son más importantes que las temporales, dijo ella.

Compromiso continuo

Otro mensaje clave de la exhibición es el compromiso continuo de los miembros del Pacífico para asistir al templo.

La hermana Harward compartió la historia de Loni y Ruby Sikahema — los padres del élder Vai Sikahema, que fue sostenido durante la Conferencia General de abril de 2021— quienes vendieron el revestimiento de su hogar para pagar el pasaje desde Tonga hasta Nueva Zelanda a fin de ir al templo. Desafortunadamente, solo pudieron costear un pasaje de ida. Luego de sellarse en el templo de Hamilton, Loni Sikahema esquiló ovejas para ganar el dinero suficiente para el viaje de regreso a Tonga.

Vaha’i y Sela Tonga y familia, 1957. Primera pareja sellada en el Templo de Hamilton, Nueva Zelanda, 1958.

Vaha’i y Sela Tonga y familia, 1957. Primera pareja sellada en el Templo de Hamilton, Nueva Zelanda, 1958.

Crédito: Biblioteca de Historia de la Iglesia

Vaha’i Tonga y su esposa Sela, dijo el élder Harward, ahorraron dinero cuidadosamente para asistir al templo en Nueva Zelanda. Sin embargo, antes de la dedicación, se les pidió que donaran dinero al fondo de construcción para una nueva capilla para su rama en Tonga. Retiraron sus ahorros del banco y se lo dieron al presidente de misión para la capilla. Ganaron lo suficiente para hacer el viaje a Temple View vendiendo vacas, cerdos y otros artículos, y fueron la primera pareja en sellarse en el Templo de Hamilton, Nueva Zelanda.

La exhibición trata sobre algo más que los misioneros de construcción, dijo la hermana Garlick. “También trata sobre la fe de los santos del Pacífico”.

Un legado para generaciones futuras

El élder Kazuhiko Yamashita, un miembro de la presidencia del Área Pacífico, asistió a la apertura de la exhibición en junio. En un correo electrónico a Church News, el setenta autoridad general señaló el cimiento espiritual edificado por el período de los misioneros de construcción en Nueva Zelanda.

“De los misioneros de construcción surgieron fieles líderes de la Iglesia. Trabajaron duro, sirvieron con diligencia, se amaron unos a otros, se ayudaron mutuamente, se olvidaron de sí mismos, sirvieron a los demás, fueron muy pacientes, muy obedientes, estuvieron dispuestos a sacrificarse, y fueron uno con Cristo. […] Mediante su servicio dedicado, hemos sido muy bendecidos”.

El élder Kazuhiko Yamashita habla en el Salón George R. Biesinger adyacente al Templo de Hamilton, Nueva Zelanda, durante la inauguración de una nueva exhibición sobre los misioneros obreros en el Centro Matthew Cowley de Historia de la Iglesia en el Pacífico en Temple View, Nueva Zelanda.

El élder Kazuhiko Yamashita habla en el Salón George R. Biesinger adyacente al Templo de Hamilton, Nueva Zelanda, durante la inauguración de una nueva exhibición sobre los misioneros obreros en el Centro Matthew Cowley de Historia de la Iglesia en el Pacífico en Temple View, Nueva Zelanda.

Crédito: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El élder Hori Elkington y su esposa, la hermana Jo-Ena Elkington, que han estado sirviendo como directores del centro desde enero, dijeron que han visto familiares de los antiguos misioneros de construcción venir a la exhibición y pasar tiempo en el teatro mirando fotografías y artefactos, leyendo los relatos y viendo cómo se desarrolló la historia. “Se están conectando a sus padres, abuelos y bisabuelos”, dijo el élder Elkington.

Muchos de los misioneros de construcción son muy humildes y estaban enfocados en vivir su vida más que en registrar sus experiencias. En consecuencia, dijo la hermana Elkington, muchas familias “se han quedado impresionadas cuando vinieron porque en verdad nunca han oído las historias hasta esta exhibición, y ahora quieren venir y escuchar más”.

Finalmente, eso es exactamente lo que esperan quienes trabajaron en la exhibición, dijo la hermana Garlick: que sirva como un testimonio para las generaciones futuras. “Esperamos que los visitantes vean cuánto ama el Señor a Su pueblo en el Pacífico”.

Eli y Dallin Elkington del área de Hamilton señalan la foto de su tío abuelo David Elkington, quien sirvió como misionero obrero, en la nueva exhibición en el Centro Matthew Cowley de Historia de la Iglesia en el Pacífico en Temple View, Nueva Zelanda.

Eli y Dallin Elkington del área de Hamilton señalan la foto de su tío abuelo David Elkington, quien sirvió como misionero obrero, en la nueva exhibición en el Centro Matthew Cowley de Historia de la Iglesia en el Pacífico en Temple View, Nueva Zelanda.

Crédito: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La hermana Harward dijo que, a medida que las personas escuchan estas historias y se sienten inspiradas por ellas, espera que consideren lo siguiente: “¿Qué estoy dispuesto a sacrificar? ¿Cuán bien estoy consagrando mi vida al Señor?”.

Cuando la tía Wai vio la exhibición por primera vez, permaneció frente a las fotografías de los misioneros de construcción y su corazón se inundó de “buenos recuerdos”. 

“Hay una expresión en los rostros de estas personas. Se puede ver en sus rostros cuánto aman la Iglesia”, dijo ella.

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