Deseret Mill y Pasta Plant produjo un millón de cajas de alimentos en 2021

KAYSVILLE, Utah — Una caja marrón de espaguetis empaquetados se encuentra en la oficina de Roberto Gaertner en Deseret Mill y Pasta Plant [Molino Deseret y fábrica de pasta]. Saliendo de la línea de producción a las 17:03 h, el 21 de diciembre de 2021, marcó la caja millonésima de alimentos que produjo la fábrica el año pasado, casi el doble de lo que produjo en 2019, que fue el último año completo antes de las interrupciones por la pandemia.

Ese millón de cajas equivalen a 567 661 424 raciones de alimentos.

Nada detiene este trabajo — ni una pandemia, ni problemas con la cadena de suministro global, ni siquiera una remodelación de dos meses que cerró parte de la fábrica.

“Llegar a un millón es un gran logro”, dijo Gaertner, el gerente de la fábrica. Se había fijado una meta de 951 600 cajas en 2021, pero cuando los administradores de la fábrica comenzaron a darse cuenta de que superarían eso, comenzaron a buscar la caja número un millón.

Para el 31 de diciembre de 2021, la fábrica había producido 1 014 933 cajas de más de 30 productos que se han enviado al Almacén Central del Obispo en Salt Lake City. Una vez allí, esa comida se envía a todo el mundo para necesidades humanitarias, donaciones de bancos de alimentos o almacenamiento de alimentos en el hogar.

Lea más: Una mirada a cómo el suministro de trigo de la Iglesia proporciona alimentos para los esfuerzos humanitarios y el almacenamiento en el hogar (en inglés)

Cómo funciona la fábrica

El trigo y otros alimentos procesados ​​en esta instalación de casi 8000 metros cuadrados provienen de las granjas de la Iglesia y vendedores en los Estados Unidos. La instalación empaca harina, avena, arroz, frijoles, mezclas para tortas y panqueques, macarrones, macarrones con queso, fideos y espagueti.

El viernes, 7 de enero, el maestro de producción y molinero Richard Heiner le mostró a Church News cómo el molino muele y refina el trigo en diferentes productos. Usan procesos especiales para asegurarse de que no se desperdicie nada.

El molinero de pasta de Deseret Mill, Richard Heiner, analiza muestras de trigo en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de alimentos el año pasado, incluso durante una pandemia y problemas con la cadena de suministro.
El molinero de pasta de Deseret Mill, Richard Heiner, analiza muestras de trigo en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de alimentos el año pasado, incluso durante una pandemia y problemas con la cadena de suministro. Crédito: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Al llegar en camiones de trigo, el grano se limpia y se coloca en grandes contenedores. Luego se succiona a través de tuberías a un tamiz grande, se separa y se envía de regreso a diferentes máquinas de molienda. A lo largo del camino, algunos pueden convertirse en productos como crema de trigo, mientras que el resto se refina aún más como harina.

Una vez que la harina se muele, se refina y se verifica la calidad, la harina pasa al salón contiguo para envasarse en bolsas de 4.5 kg. Las máquinas normalmente pueden hacer 72.5 kg de harina por minuto.

“El año pasado, hicimos 9 millones de kilogramos de trigo, y por lo general son 6.8 millones, lo cual es increíble”, dijo Gaertner.

El molinero de pasta de Deseret Mill, Richard Heiner revisa el trigo en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de trigo, avena, pasta, arroz, frijoles y otros productos el año pasado incluso en una pandemia y problemas con la cadena de suministro.
El molinero de pasta de Deseret Mill, Richard Heiner revisa el trigo en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de trigo, avena, pasta, arroz, frijoles y otros productos el año pasado incluso en una pandemia y problemas con la cadena de suministro. Crédito: Jeffrey D. Allred, Deseret News

La avena está en el salón de al lado. Las latas vacías ruedan en una máquina a una velocidad promedio de 65 latas por minuto. Cada lata se detiene para recibir una porción de avena desde arriba y luego se desplaza hacia otra área donde se colocan las tapas y las etiquetas. Luego, las filas de latas siguen su camino en una banda transportadora hasta el salón contiguo, donde los voluntarios las toman a medida que suben por la banda transportadora y las colocan en las cajas marcadas, antes de enviar las cajas a la siguiente banda. Una caja sube por la banda transportadora cada cuatro segundos.

“Los voluntarios estarán apilando rápidamente y harán una tarima cada ocho minutos”, explicó el supervisor ​​de producción Kelly Bingham.

La avena se empaca en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de productos el año pasado, incluso en una pandemia y problemas con la cadena de suministro.
La avena se empaca en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de productos el año pasado, incluso en una pandemia y problemas con la cadena de suministro. Crédito: Jeffrey D. Allred, Deseret News

La fábrica no puede hacer pasta y harina al mismo tiempo, por lo que alternan los meses. La producción de pasta ocurrió en diciembre y va rápido, razón por la cual Bingham cree que los espaguetis fueron la caja millonésima que produjeron. La línea de producción de pasta se pondrá en marcha nuevamente en febrero. Bingham mostró cómo las máquinas cortan los espaguetis en tiras de 25 centímetros, cuadran los fideos y los colocan planos para empaquetarlos, luego pesan los paquetes de manera uniforme.

Las máquinas pueden hacer 115 bolsas de espagueti por minuto. “Es impresionante verlo”, dijo Bingham.

Voluntarios en una pandemia

La fábrica tiene algunos empleados de tiempo completo, pero los voluntarios y misioneros son los que realmente hacen la diferencia, dijo Bingham.

La fábrica utiliza aproximadamente 60 voluntarios por día, en turnos de cuatro horas. Los voluntarios provienen de 51 estacas circundantes en el norte de Utah. Los misioneros de servicio, los misioneros de servicio mayores y los misioneros de tiempo completo de la Misión Utah Layton también tienen turnos.

“No ha habido un día desde que comenzó la pandemia que no tuviéramos voluntarios”, dijo Gaertner. “Quieren servir, quieren ayudar. La gente sabe lo que es realmente importante en la vida”.

La harina se empaca en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de avena, arroz, frijoles, trigo, pasta y otros productos el año pasado, incluso en una pandemia y problemas con la cadena de suministro.
La harina se empaca en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de avena, arroz, frijoles, trigo, pasta y otros productos el año pasado, incluso en una pandemia y problemas con la cadena de suministro. Crédito: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Marisa Wall, presidenta de la Sociedad de Socorro del Barrio Lakeview de la Estaca Bountiful Central, se ofreció como voluntaria para un turno de cuatro horas el viernes, 7 de enero.

Primero recibió capacitación en seguridad e higiene y luego ayudó con el empaque de la harina. Ella y otros miembros de su barrio se pararon junto a una banda transportadora, tomando los sacos de harina a medida que pasaban y colocándolos en cajas.

“Hablamos sobre la harina, como alimento básico en la vida y lo significativo que es ser parte de eso para otra persona”, dijo Wall. “Estábamos hablando de la harina y el pan de vida, y de cómo estamos aquí en una situación similar a la de Cristo, lo cual es muy significativo y especial”.

Wall espera que otros tomen el tiempo para cumplir con una asignación de servicio. “Cuando uno viene, se va como una mejor persona. Uno se va sabiendo que hizo una diferencia en la vida de alguien. Vale la pena el tiempo, vale la pena el sacrificio”, dijo ella.

El supervisor de producción de Deseret Mill y Pasta Plant, Kelly Bingham, revisa el equipo para hacer pasta en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de productos el año pasado, incluso durante una pandemia y problemas con la cadena de suministro.
El supervisor de producción de Deseret Mill y Pasta Plant, Kelly Bingham, revisa el equipo para hacer pasta en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de productos el año pasado, incluso durante una pandemia y problemas con la cadena de suministro. Crédito: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Christopher Lewis comenzó a trabajar como empleado de guardia en la fábrica en 2005 y ahora es el supervisor de producción quien dirige el lado de la operación del molino.

Dijo que es una experiencia única ser voluntario en las instalaciones de bienestar de la Iglesia. “No se puede simplemente entrar en cualquier instalación de producción y trabajar en una línea. Pero uno puede venir aquí y trabajar en la línea de maíz o en la línea de harina y sentir una sensación de haber logrado algo — sacamos 100 000 porciones de comida hoy, y yo participé en eso”, dijo Lewis. “Es una bendición ver cuántas personas puedes alimentar y con la poca cantidad de trabajo que tienes que hacer”.

La fe a través de los desafíos

Lewis dijo que, durante dos meses en 2021, su área estuvo fuera de servicio por una importante actualización eléctrica. Incluso con ese cierre, la fábrica todavía produjo 1 millón de cajas de alimentos.

“Es bastante espectacular debido al tiempo que tuvimos para lograrlo y todos los desafíos que tuvimos”, dijo Lewis.

Por ejemplo, la fábrica necesita 40 camiones de latas al mes. Pero hubo un tiempo en que el proveedor solo podía proporcionar de cuatro a cinco. La fábrica también usa hasta 250 tarimas de madera todos los días, pero el costo de esa madera aumentó considerablemente el año pasado. Antes costaba USD 8 el palé, pero ahora cuesta USD 19 el palé. Deben usar tarimas nuevas para seguir los protocolos de la FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos]. Así que Gaertner tuvo que encontrar nuevas formas de obtener lo que necesitaban. Aprendió a ser innovador y creativo y a hacer las cosas de manera diferente para adaptarse.

Se muestra la pasta en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de productos el año pasado, incluso en una pandemia y problemas con la cadena de suministro.
Se muestra la pasta en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de productos el año pasado, incluso en una pandemia y problemas con la cadena de suministro. Crédito: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Gaertner dijo que el hito de la producción fue muy importante para todos en la fábrica, porque después de estos desafíos — la cadena de suministro mundial, la pandemia, la fábrica bajo una importante remodelación durante dos meses — todos decidieron hacer lo mejor que pudieran con fe. “Se requiere acción y amor para hacer lo que hacemos”, explicó.

Y la fe está detrás de todo lo que hacen. El edificio es un edificio dedicado, y el nombre de la Iglesia es lo primero que se puede ver al ingresar al estacionamiento desde la Interestatal 15. Cuadros de Jesucristo cuelgan en los pasillos.

“No hay manera de que pudiéramos hacer lo que hacemos sin la ayuda divina”, dijo Bingham. “Se necesita el corazón de los voluntarios y el espíritu de los misioneros para traer el espíritu que hace que este lugar funcione y para llevar a cabo el trabajo”.

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Dadores y receptores

El ruido, el ajetreo y el bullicio de la fábrica, los nuevos voluntarios para entrenar cada pocas horas y los plazos, metas y desafíos son parte de un trabajo sagrado, dijo Lewis.

“El propósito de nuestro trabajo es ayudar a otras personas que lo necesitan. Buscamos poner comida en la mesa de las personas que no lo tienen”, dijo Lewis.

Bingham dijo que, como supervisor de producción, está haciendo más que un trabajo. Está ayudando a los voluntarios a que tengan una buena experiencia espiritual y ayudando a aquellos que nunca conocerá a obtener un don espiritual además del don temporal de la comida.

“Ellos no saben quién se los está dando, y nosotros no conocemos a los que lo reciben, pero significa lo suficiente para ellos y para nosotros”, dijo Bingham. “Tenemos los templos que se hacen para la bendición de la salvación eterna, y luego tenemos este, que es un templo temporal. Si no podemos atender sus necesidades ahora, no estarán listos para ir al templo. Cristo alimentó a las personas físicamente antes que espiritualmente”.

El élder Scott Lloyd revisa las etiquetas de la avena en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de alimentos el año pasado, incluso durante una pandemia y problemas con la cadena de suministro.
El élder Scott Lloyd revisa las etiquetas de la avena en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de alimentos el año pasado, incluso durante una pandemia y problemas con la cadena de suministro. Crédito: Jeffrey D. Allred, Deseret News

La necesidad creció durante la pandemia. Gaertner dijo que la Iglesia solía donar cinco camiones por semana a bancos de alimentos u otras causas humanitarias. Y ahora la Iglesia está donando 20 camiones por semana en los EE. UU. y Canadá. Los productos también se venden en los centros de almacenamiento para el hogar en los almacenes de los obispos en todo el país. Los alimentos producidos en esta fábrica podrían llegar a una familia necesitada en Utah, en otro estado o incluso en otro país.

“Cada vez que tenemos un desastre, como los incendios en California y Colorado, o los tornados en el medio oeste y el sur, recibimos una llamada telefónica para preparar más alimentos”, dijo Gaertner. “Y estamos listos. Sabemos la cantidad que podemos preparar, conocemos nuestras limitaciones, sólo esperamos la orden”.

Gaertner compartió una historia de principios de 2020, cuando la mayoría de las cosas se cerraron por la pandemia. Pero la fábrica se consideraba un negocio esencial y siguió funcionando. Una mujer estaba cantando mientras trabajaba en su turno de voluntariado y le dijo a Gaertner: “No puedo ir a la Iglesia, los templos están cerrados y este es el único lugar cerca del Salvador donde puedo ir y servir”.

‘Que nada se pierda’

Bingham dijo que la fábrica no solo sigue los protocolos de la FDA, sino también los altos estándares del propio sistema de bienestar de la Iglesia. Bingham quiere dar lo mejor a todos, porque si hay alguien menos privilegiado, no se le debe dar algo que es de segunda categoría.

“Tenemos que recordar a quién estamos sirviendo y lo que Él haría. Tenemos que recordar cómo sirve Él”, dijo Bingham.

Una escritura que Gaertner comparte con el personal dice: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”, refiriéndose a Mateo 25:40.

Recientemente, Gaertner dijo que los supervisores notaron que una caja de pasta no era del 100% de calidad. La máquina tuvo que apagarse y volverse a encender cuando la ciudad de Kaysville, Utah, se quedó sin electricidad, por lo que algunos espaguetis se secaron en algunos lugares. En vez de empacar y enviar un producto de menor calidad, Bingham dijo que le dieron esa pasta a un criador de cerdos local que pudo alimentar a sus animales. Así no lo desperdiciaron.

La caja número un millón de alimentos se muestra en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de productos el año pasado, incluso durante una pandemia y problemas con la cadena de suministro.
La caja número un millón de alimentos se muestra en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah, el viernes, 7 de enero de 2022. Se produjeron un millón de cajas de productos el año pasado, incluso durante una pandemia y problemas con la cadena de suministro. Crédito: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Los supervisores también tienen mucho cuidado de observar los procesos de arriba a abajo, para asegurarse de que no se desperdicie ningún producto en las líneas de producción. Gaertner explicó que en Juan 6:5-14, cuando Jesucristo multiplicó los panes y los peces para alimentar a los 5 000, les dio lo mejor y luego recogió los sobrantes — “Recoged lo que ha quedado, para que no se pierda nada”, dice, y al final los discípulos juntaron 12 canastas.

Gaertner compartió una nota enviada por una niña de 9 años. “Estimado almacén del obispo”, dice la nota, “Mil gracias por la increíble comida. Mi familia y yo lo agradecemos mucho, los queremos”.

Esa nota significa todo para Gaertner. “Esta es la razón por la que hacemos lo que hacemos”, dijo él. “Este es un negocio esencial, pero estamos felices de ser parte de este negocio. Necesitamos estar aquí”.