Presidente Henry J. Eyring a los estudiantes de BYU-Idaho: Las pruebas de honor durante la pandemia de COVID-19

Cuando el presidente de BYU-Idaho, Henry J. Eyring, tenía siete años, él y su familia se mudaron de la Universidad de Stanford a Ricks College, donde su padre, el presidente Henry B. Eyring, del Cuórum de los Doce Apóstoles, fue llamado a servir como presidente.

“Durante el recreo en la Escuela Primaria Lincoln, a los niños mayores les gustaba quitarme el gorro tejido de color verde brillante que mamá me compró cuando nos mudamos a Rexburg”, recordó el presidente Henry J. Eyring durante un devocional de BYU-Idaho el 11 de enero. “Los niños mayores solo se volvieron más traviesos cuando traté de recuperar el gorro”.

Es posible que hayan tenido experiencias similares de defender su honor o el de los demás, les dijo a los estudiantes. “Recientemente, muchos de nosotros hemos pensado profundamente en cuestiones de honor, debido a la pandemia de COVID-19”.

La gran mayoría de los estudiantes y empleados de la universidad han recibido voluntariamente dos o más inyecciones. “Sus elecciones personales, colectivamente, nos han permitido reunirnos cara a cara nuevamente”.

El presidente Eyring expresó su gratitud por las precauciones colectivas, los avances médicos recientes y el encargo de la Primera Presidencia de “usar mascarillas en las reuniones públicas siempre que no sea posible el distanciamiento social” para limitar la exposición a los virus.

El presidente Henry J. Eyring estrecha la mano a un estudiante de agricultura y ciencias de la vida, durante la ceremonia de graduación de BYU-Idaho en Rexburg, Idaho.
El presidente Henry J. Eyring estrecha la mano a un estudiante de agricultura y ciencias de la vida, durante la ceremonia de graduación de BYU-Idaho en Rexburg, Idaho. Crédito: Katelyn Brown, BYUI

“Junto con el uso de las mascarillas en las aulas, también puede ser necesario usar mascarillas en los pasillos de la universidad y otros espacios cerrados. Debemos estar listos para responder cuando las condiciones cambien, para bien o para mal”, dijo el presidente Eyring. “Como en el pasado, buscaremos la orientación de nuestros amigos de la Salud Pública del Este de Idaho, quienes nos han asesorado con tanta generosidad y eficacia. Cuán bendecidos somos de tener líderes que son administradores confiables del bienestar público”.

Además de los funcionarios gubernamentales y los profesionales médicos, miramos a los líderes de la Iglesia en este momento, como siempre, dijo él, y repitió las palabras de los miembros de la Primera Presidencia: “Podemos ganar esta guerra si todos cumplen con las sabias y meditadas recomendaciones de los médicos expertos y los líderes gubernamentales”.

En el proceso de trabajar juntos para “enhebrar la aguja de la seguridad pública y las preferencias privadas”, es importante resistir el impulso de competir en entornos públicos o privados. “Cada uno de nosotros puede estar sesgado y mal informado de maneras que pueden pasarse por alto fácilmente”, dijo el presidente Eyring.

Pruebas modernas de honor

El presidente Henry J. Eyring se dirige a los estudiantes de BYU–Idaho para el primer devocional del año nuevo el 11 de enero de 2022.
El presidente Henry J. Eyring se dirige a los estudiantes de BYU–Idaho para el primer devocional del año nuevo el 11 de enero de 2022. Crédito: James Turcott

Se espera que los discípulos del Salvador respeten a todos, incluso a las personas “cuyo honor podamos cuestionar”.

El presidente Eyring también testificó sobre la bendición de honrar los convenios de vestimenta y arreglo personal, que pueden venir acompañados de bendiciones espirituales y temporales.

“Casi todas las bendiciones se basan en hacer lo correcto cuando el costo parece demasiado alto o incluso injusto”, enseñó, como lo demostraron Adán y Eva, Noé, Moisés, David y José y Hyrum Smith.

“El mayor sacrificio por el honor fue la valentía de nuestro Salvador al confrontar a los escribas y fariseos judíos”, dijo el presidente Eyring. “Él seguramente sabía que sus acusaciones contra ellos, a quienes justificadamente llamó hipócritas, los llevaría a buscar su muerte. Pero Su honor y la misión dada por Su Padre en el cielo requerían que Él se mantuviera firme, sabiendo las consecuencias”.

Hoy existen nuevas pruebas de honor, el equivalente moderno de los holocaustos y otros sacrificios del Antiguo Testamento. COVID parece estar “poniendo a prueba nuestra determinación de seguir la guía de las autoridades gubernamentales y de la Iglesia”.

En lugar de ver una intrusión injusta en la libertad, el presidente Eyring animó a los oyentes a “aceptar las pruebas, los retos y las posibles victorias que se tendrán”.

Honor duradera

Los tiempos difíciles pueden conducir a la humildad, la gratitud, el amor y generar un cambio duradero con “un sentido de honor en todos nuestros pensamientos e interacciones con los demás. Pero el proceso es de por vida”.

El presidente Eyring observó esto en la vida del élder Robert D. Hales, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, quien falleció hace poco más de cuatro años.

El “joven Bob Hales” conoció por primera vez a “un adolescente alto llamado Hal Eyring” durante las reuniones con los Santos de los Últimos Días de Nueva York y Nueva Jersey. Más tarde se reencontraron en la Escuela de Negocios de Harvard.

A principios de su primer semestre del programa de maestría en administración de empresas de Harvard, el élder Hales fue llamado como presidente del cuórum de élderes. En ese momento, también era padre de dos hijos pequeños. Después de orar y analizar, su esposa, Mary, dijo: “Prefiero tener un poseedor activo del sacerdocio que un hombre con una maestría de Harvard, pero haremos los dos”.

El élder Robert D. Hales.
El élder Robert D. Hales. Crédito: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

“Bob se distinguió como graduado de Harvard”, dijo el presidente Eyring. “Cuando se graduó, tuvo su selección de oportunidades comerciales. En las décadas siguientes, ocupó altos puestos de liderazgo en cuatro grandes empresas”.

A lo largo de ese período, el élder Hales sirvió en puestos de liderazgo de la Iglesia, como Asistente del Cuórum de los Doce Apóstoles y Obispo Presidente de la Iglesia.

“El trabajo del obispado fue extenuante, ya que incluyó la supervisión de las operaciones de la Iglesia en todo el mundo. Sin embargo, el obispo y la hermana Hales fueron amables con la hermana Eyring y conmigo”, recordó el presidente Eyring. “En un momento en que vivíamos en Boston, nos visitaron. Sentimos que estaban ministrando en nombre de nuestros padres”.

Sin embargo, unos años más tarde, el élder Hales sufrió el primero de varios ataques cardíacos, además de tener problemas con los pulmones.

“Cuando comenzó lo que serían veintitrés años como miembro del Cuórum de los Doce, los desafíos físicos del élder Hales lo acompañaron”, dijo el presidente Eyring. Más tarde se desempeñó como el obispo de los Hale. A menudo se detenía en su casa los domingos por la tarde. “Más de una vez, contó una experiencia de percibir el velo entre esta vida y la próxima”.

El presidente Henry B. Eyring hizo esta declaración en el funeral del élder Hales: “No tengo forma de saber si había muerto por un breve tiempo esa tarde o si fue un sueño. Pero esto sí sé: en un momento de intensa prueba, sintió que se suponía que debía hacer algo difícil, y fue leal a la orden que había recibido. Para mí, fue otro momento, solo uno de los muchos que tuve con él, cuando, sin importar el costo y por difícil que fuera la orden, fue leal a su familia y amigos, al Señor y al profeta del Señor”.

La vida no se vuelve más fácil a medida que transcurre, dijo el presidente Eyring a los estudiantes. “Eso es cierto a medida que luchamos contra la edad. Pero esta es también una era social única para todos nosotros. Estamos experimentando desafíos temporales inusuales. Además de la pandemia de COVID y sus derivados, enfrentamos conflictos públicos y rebeliones individuales”.

El honor y la lealtad inquebrantables al Padre Celestial y al Salvador Jesucristo, así como los susurros del Espíritu Santo, aseguran la vida eterna con ellos y sus familiares en el reino celestial.

El honor duradero, testificó el presidente Eyring, “es una cuestión de abrazar diariamente la guía del Espíritu Santo y el ejemplo abnegado de nuestro Señor”.

Honrar con gratitud

La hermana Kelly Eyring enseñó a los estudiantes que la alegría sigue a la superación de “algo que podría haber parecido difícil o tal vez incluso imposible”.

“En este semestre, en medio de la pandemia y otras circunstancias difíciles, planeo buscar esa alegría prometida. Será nuestra si honramos a nuestro Padre Celestial y a Su hijo Jesucristo”, dijo ella.

Spencer Eyring, hijo del presidente Henry J. Eyring y la hermana Kelly Eyring, compartió acerca de un hombre que le enseñó sobre el honor, durante el devocional del campus de BYU-Idaho el 11 de enero de 2022. Él habló durante el discurso de la hermana Kelly Eyring a los estudiantes.
Spencer Eyring, hijo del presidente Henry J. Eyring y la hermana Kelly Eyring, compartió acerca de un hombre que le enseñó sobre el honor, durante el devocional del campus de BYU-Idaho el 11 de enero de 2022. Él habló durante el discurso de la hermana Kelly Eyring a los estudiantes. Crédito: Katelyn Brown

El hijo de los Eyring, Spencer, subió al púlpito para hablar sobre Mark Orchard, un profesor de BYU-Idaho que ha sido un ejemplo de honor para él.

“A Mark nunca le preocupó lo que los demás pensaran de él y siempre se esforzaba por enorgullecer a nuestro Padre Celestial”, dijo él.

Guardar los dos grandes mandamientos es una forma de honrar al Padre Celestial y a Jesucristo, dijo la hermana Eyring.

Ella trata de comenzar cada día con una oración de gratitud, pero encuentra dificultades cuando sus pensamientos sobre sí misma no son amables.

“Tenemos que ser amables con nosotros mismos. Yo converso mucho conmigo misma. Es mucho mejor cuando me digo cosas bonitas y soy gentil conmigo misma”, dijo ella.

La hermana Kelly Eyring se dirigió a los estudiantes de BYU–Idaho durante el primer devocional del año el 11 de enero de 2022.
La hermana Kelly Eyring se dirigió a los estudiantes de BYU–Idaho durante el primer devocional del año el 11 de enero de 2022. Crédito: James Turcott

Ella mostró un gráfico del lema de su familia: “Estamos sellados y regresando juntos”.

“Para nosotros, el lema significa que estamos sellados por convenios eternos y que estamos tratando de regresar juntos a nuestro Padre Celestial”, explicó. “Elegimos esto como nuestro lema porque reconoce que nos necesitamos unos a otros para llegar allí. Eso es cierto no solo para mi pequeña familia sino para todos los hijos del Padre Celestial”.

Ella invitó a los estudiantes a honrar al Padre Celestial y a Jesucristo con gratitud por el privilegio de estar en BYU-Idaho, y a honrarse los unos a otros con amor y respeto.

“Yo voy a buscar esta alegría. Hagámoslo juntos”, dijo ella. “Tengo un testimonio del honor y de la manera en la que nos puede unir en una misma causa”.