La hermana Bonnie S. Hammond, esposa del élder F. Melvin Hammond, fallece a los 86 años

Bonnie Sellers Hammond, esposa del élder F. Melvin Hammond, Setenta Autoridad General emérita, falleció el martes, 14 de junio en St. George, Utah. Tenía 86 años.

La hermana Hammond fue una fiel miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y una devota discípula de Jesucristo. La hermana Hammond sirvió sin reservas con su esposo mientras cumplía asignaciones como Setenta Autoridad General desde 1989 hasta 2005, lo que incluyó tiempo en Bolivia, Ecuador, México, Argentina y Chile.

Ella era una misionera entusiasta que — después de servir con su esposo como líderes de la Misión Bolivia Cochabamba de 1984 a 1987 — podía compartir su testimonio del Salvador tanto en inglés como en español.

A lo largo de los años, sirvió en muchos llamamientos, incluso como presidenta de la Sociedad de Socorro de estaca; presidenta de la Primaria de barrio, corista y acompañante; y obrera de ordenanzas del templo.

Su obituario (en inglés) dice que ella consideraba que el llamamiento de ella y su esposo como presidente y directora de obreras del Templo de Washington D.C. de 2005 a 2008 fue “la cereza del pastel”.

En un artículo de Ensign publicado cuando su esposo fue llamado como Setenta (en inglés), la hermana Hammond dijo que lo principal que tenían para ofrecer en su servicio a la Iglesia era su amor por las personas.

“Podemos expresar el amor con facilidad, y la gente lo necesita. El mundo lo necesita. Los dos tenemos un espíritu positivo — el Señor nos ha bendecido con eso”, dijo.

Evona “Bonnie” Sellers nació el 20 de agosto de 1935 en Hibbard, Idaho, como una de los nueve hijos de Joseph y Myrtle Lucas Sellers. Después de la escuela preparatoria en Rexburg, Idaho, asistió a Rick’s College, donde su hermano Keith le presentó a su amigo, F. Melvin Hammond.

En su primera cita, se sentaron en la orilla del río y él cantó canciones de amor con una hermosa voz de tenor. La hermana Hammond, que era una música talentosa, pensó que “había muerto y se había ido al cielo”, recordó en un artículo de Church News (en inglés).

Ella era una hermosa animadora y él tenía el potencial para convertirse en una estrella del baloncesto. Ella lo animó a servir en una misión de tiempo completo — algo que él no había planeado. Luego de un accidente de motocicleta que lo ayudó a darse cuenta de que el baloncesto no era tan importante como pensaba, sirvió dos años y medio en la Misión Hispanoamericana.

Dos meses después de regresar de su misión, se casaron en el Templo de Salt Lake el 14 de septiembre de 1956. Con el tiempo, establecieron su hogar en Rexburg, donde criaron un hijo y cinco hijas.

En un discurso en la Universidad Brigham Young en 2004 (en inglés), el élder Hammond rindió homenaje a su esposa y la llamó su “inspiración espiritual” desde el día en que ella lo animó a ir a una misión.

“Hoy le doy las gracias por eso y por las muchas otras veces que me ha impulsado a dar lo mejor de mí por el Salvador”, dijo. “Humildemente le ofrezco mi amor, ante todos ustedes. Ojalá cada uno de ustedes pudiera encontrar una felicidad tan increíble como la que hemos encontrado juntos”.

A la hermana Hammond le sobreviven su esposo, seis hijos, 28 nietos y 48 bisnietos.

Los servicios funerarios se llevarán a cabo el sábado, 25 de junio a las 10:00 h en la Capilla de St. James (1095 E St. James Lane, St. George, Utah). La familia recibirá amigos el viernes de 18:00 h a 20:00 h. en la Capilla de St. James y el sábado de 9:00 h a 9:45 h. El entierro será en el Cementerio de Tonaquint.