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¿Habrían cruzado las llanuras como pioneros? Así es como una crisis puede revelar su carácter

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El Coro del Instituto Combinado de Salt Lake Valley interpreta “The Star-Spangled Banner” luego de la colocación de los colores y el Juramento de Lealtad dirigido por la Asociación del Batallón Mormón, durante el Servicio del Amanecer de los Días del 47 que se llevó a cabo en el Tabernáculo de Salt Lake en la Manzana del Templo en Salt Lake City el 23 de julio de 2022. El élder Lynn G. Robbins, Setenta Autoridad General, está a la derecha.


Al celebrarse este año el aniversario de la entrada de los pioneros en el Valle del Lago Salado el 24 de julio de 1847, muchas personas recuerdan los inspiradores relatos de fe y valor que los primeros miembros de la Iglesia demostraron frente a inmensas pruebas y dificultades hace 175 años.

El élder Lynn G. Robbins, Setenta Autoridad General, compartió una de esas historias, de su propia historia familiar, en su discurso durante el Servicio del Amanecer de los Days of’47 [Días del 47] que se llevó a cabo en el Tabernáculo de Salt Lake el sábado, 23 de julio.

Él relató el espíritu juvenil y el valor de su tercera bisabuela, Mary Ann Campbell Robbins, miembro de la compañía Milo Andrews, quien hizo el viaje hacia el oeste a los 94 años. Aunque murió en Wyoming, a solo 322 km del Valle del Lago Salado, su historia es “una inspiración de valor y fortaleza para la familia”, dijo el élder Robbins.

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Élder Lynn G. Robbins, Setenta Autoridad General de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

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Pero al reflexionar sobre las muchas historias de dificultades y sacrificios que enfrentaron estos pioneros, muchas personas hoy pueden preguntarse, “Si hubiera vivido en ese entonces, ¿habría sido un pionero?”

Hace unos 20 años, el élder Robbins le hizo la misma pregunta al entonces élder Henry B. Eyring, del Cuórum de los Doce Apóstoles, mientras volaban con algunos otros líderes generales de la Iglesia a California para reunirse con 80 familias miembros que acababan de perder sus hogares a causa de devastadores incendios forestales.

El presidente Eyring, ahora el segundo consejero de la Primera Presidencia, le dio al élder Robbins una respuesta perspicaz y concisa: “Si usted es valiente hoy, lo habría sido entonces. Si usted es valiente hoy, habría sido uno de los pioneros”.

Durante su tiempo como presidente del entonces Ricks College unas décadas antes, el presidente Eyring fue testigo de las consecuencias del colapso de la represa Teton (en inglés) el 5 de junio de 1976, que envió más de 28 317 metros cúbicos de agua por segundo en un diluvio que inundó varias comunidades debajo la represa.

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El élder Lynn G. Robbins, Setenta Autoridad General, habla durante el Servicio del Amanecer de los Días del 47 que se llevó a cabo en el Tabernáculo de Salt Lake en la Manzana del Templo en Salt Lake City el 23 de julio de 2022.

La crisis, explicó, fue una época de heroísmo y cobardía. Muchos arriesgaron sus vidas para ayudar a otros. Muchos se fueron a sabiendas de aquellos que clamaban por su ayuda. “Una crisis no crea el carácter de uno; lo revela”, dijo el presidente Eyring.

“Una crisis no hace héroes ni cobardes”, explicó más adelante el élder Robbins. “El heroísmo o la cobardía latente ya estaba en sus corazones a la espera de ser revelado por la crisis”.

En la actualidad, los miembros de la Iglesia enfrentan un tipo de crisis muy diferente a la que enfrentaron los pioneros de 1847. “Se le ha llamado una ‘crisis de fe’ y revela el carácter, tal como me enseñó el presidente Eyring hace tantos años”, dijo el élder Robbins. Algunos no sobreviven a una crisis de fe y murmuran contra la historia de la Iglesia y los profetas. Sin embargo, la “abrumadora mayoría enfrenta la oposición con la misma fe que nuestros pioneros”.

¿Cómo desarrolla uno ese tipo de carácter que les ayudará a sobrevivir tal crisis con la fe de los pioneros?

Las Escrituras tienen muchos ejemplos de los que aprender, incluyendo aquellos que no enfrentaron las crisis con fe; por ejemplo, los israelitas que huyeron de Egipto, la sposa de Lot que escapó de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y Lamán y Lemuel que salieron de Jerusalén con su padre, Lehi.

El espíritu de los Días del 47 no es un espíritu de murmuración sino un espíritu de ‘fe en cada paso’.

Una similitud que compartían los murmuradores era la tendencia a obsesionarse con el pasado. Los israelitas “anhelaban Egipto más que la tierra prometida. … De manera similar, Lamán y Lemuel anhelaban Jerusalén”. La esposa de Lot también miró hacia atrás y se convirtió en una estatua de sal.

Es algo contra lo que el Salvador advirtió en Lucas 9:62: “Y Jesús le dijo: Ninguno que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el reino de Dios”.

“Debemos avanzar con la mira puesta únicamente en la gloria de Dios con fe en cada paso, como nuestros antepasados ​​pioneros”, dijo el élder Robbins.

La familia de Lehi quizás ofrece el mayor contraste de respuestas ante una crisis verdaderamente formidable. Los hijos mayores, Lamán y Lemuel, demostraron su profundo carácter murmurador y rebelde, personificando Doctrina y Convenios 58:29: “Mas el que no hace nada hasta que se le mande, y recibe un mandamiento con corazón dudoso, y lo cumple desidiosamente, ya es condenado”.

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La realeza de los Días del 47: Arielle Cline, segunda asistente; Caroline Johnson, reina; y Anna Johnson, primer asistente y violinista, interpretan un número musical, "Amazing Grace", durante el Servicio del Amanecer que se llevó a cabo en el Tabernáculo de Salt Lake en Temple Square en Salt Lake City el 23 de julio de 2022.

En contraste, Nefi aceptó valientemente la voluntad del Señor, dijo el élder Robbins. “Su naturaleza fiel y valiente rápidamente apareció cuando enfrentó la misma crisis con fortaleza y resiliencia, y la crisis fortaleció aún más su carácter. Su respuesta se ha vuelto legendaria y se ha memorializado en las Escrituras y en la canción: ‘Iré y haré lo que el Señor ha mandado’” (1 Nefi 3:7).

Estos hermanos enfrentaron las mismas dificultades, pero terminaron teniendo dos experiencias completamente opuestas. Lamán y Lemuel murmuraron acerca de las aflicciones que enfrentaron, mientras que Nefi reconoció las bendiciones que disfrutaron.

“Lo que aprendemos de estos ejemplos es la realidad y la verdad de que somos agentes para actuar y no para que se actúe sobre nosotros, y podemos elegir cómo vemos el mundo”, dijo el élder Robbins. “Podemos elegir cómo reaccionamos ante las dificultades y la desgracia. Podemos elegir la felicidad o la miseria”.

Incluso en los primeros días de la Iglesia, hubo murmuraciones. Mientras vivían en Kirtland, Ohio, en 1837, muchos miembros de la Iglesia, incluso miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles, se habían vuelto críticos del profeta José Smith y estaban atrapados en un espíritu de disidencia.

Hablando sobre este tiempo en Kirtland, el presidente David O. McKay enseñó que “aquellos que se quejan y murmuran contra los líderes de la Iglesia pierden su fe. Un testimonio del evangelio está basado en el Espíritu. Si nos quejamos contra los siervos del Señor, los cielos se ofenden, y el Espíritu se retira, y se acaba la fe de ese individuo. … Murmurar contra el sacerdocio o los líderes auxiliares es uno de los venenos más potentes que se pueden encontrar en el hogar de un Santo de los Últimos Días” (Improvement Era, marzo de 1969, pág. 3).

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El élder Lynn G. Robbins, Setenta Autoridad General, habla durante el Servicio del Amanecer de los Días del 47 que se llevó a cabo en el Tabernáculo de Salt Lake en la Manzana del Templo en Salt Lake City el 23 de julio de 2022.

El élder Robbins agregó: “De los varios relatos de éxodos y crisis de las Escrituras, debemos aprender cuán tóxico es murmurar y evitar murmurar como la plaga que es”.

El mundo ha estado saliendo de otra gran crisis, la pandemia de COVID-19. Se han perdido millones de vidas en todo el mundo y otras continúan sufriendo los efectos del virus.

Como en otras crisis, hubo ejemplos de heroísmo y cobardía, incluso entre los miembros de la Iglesia. Durante 2020 y 2021, los miembros de la Iglesia donaron más que nunca en servicio, tiempo y recursos monetarios. “También comenzamos a ver un aumento en las murmuraciones en la Iglesia a niveles tal vez no vistos desde los días de Kirtland”, dijo el élder Robbins.

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El élder Lynn G. Robbins, Setenta Autoridad General, habla durante el Servicio del Amanecer de los Días del 47 que se llevó a cabo en el Tabernáculo de Salt Lake en la Manzana del Templo en Salt Lake City el 23 de julio de 2022.

“El espíritu de los Días del 47 no es un espíritu de murmuración sino un espíritu de ‘fe en cada paso’. Es simbólico de aquellos que sobrevivieron a su crisis y cuyo carácter se forjó en el horno de la aflicción — aquellos de gran fe, sacrificio y perseverancia hasta el final. La crisis fue la prueba de su fe y ayudó a pulir su carácter”.

Para enfrentar las crisis del futuro, recuerden tanto los ejemplos poco inspiradores — el de Lamán y Lemuel, los israelitas, o la esposa de Lot — como los inspiradores de Nefi, de antepasados ​​pioneros, y especialmente de Jesucristo.

“La mayor crisis en la historia del mundo ocurrió en Getsemaní y Gólgota”, dijo el élder Robbins. “Aunque el carácter del Salvador se había manifestado todos los días de Su ministerio terrenal, se reveló majestuosamente durante esa crisis en Sus horas finales. Todos estamos eternamente agradecidos de que el Salvador y Redentor del mundo no vaciló en beber la amarga copa, ni rehuyó la lucha, cuando toda la eternidad pendía de un hilo”.

La Sociedad de Salt Lake de los Hijos de Pioneros de Utah, en asociación con la Sociedad Nacional de los Hijos de Pioneros de Utah, y el Comité de los Días del 47 copatrocinaron el devocional anual. La música estuvo a cargo del coro combinado de Instituto de Salt Lake, con Trina Garlick del Instituto de la Universidad de Utah como directora, y la realeza de los Días del 47 — la reina Caroline Johnson, la primera asistente Anna Johnson y la segunda asistente Arielle Cline — quienes interpretaron un número musical. El Batallón Mormón, dirigido por Greg Christofferson, realizó la ceremonia a la bandera.

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